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ABC SÁBADO, 28 DE FEBRERO DE 2015 abc. es PRIMER PLANO 31 Reportaje 28- F ómo pasó FÉLIX MACHUCA SEVILLA S e salía de una pesadilla y se entraba en un sueño. Esa era la fantasía, la emoción básica colectiva tras haber vivido una dictadura larga, corta en libertades y muy generosa en la cimentación del futuro estado del bienestar. Jesús de la Rosa, el líder de Triana, lo expresaba maravillosamente bien cantando uno de sus temas más seguidos por la juventud de aquellos años: En el Lago. Con su voz inconfundible y tocando el teclado, de la Rosa, vestido como un jipi californiano suscrito al más estricto patrón estético de la escuela de Ketama, lanzaba a los cuatro vientos un mensaje subliminal: Vimos juntos el amanecer y el lago reflejó nuestros sueños Era 1975. Triana cantaba en un programa en blanco y negro de TVE y no hacía falta ser aurúspice para entender el obvio sentido que adelantaba aquella letra. El país estaba dispuesto a vivir su sueño. Se desperezaba en el amanecer de un tiempo nuevo. Y en la calle, las generaciones más jóvenes, desde la Universidad a los tajos, estaban decididas a protagonizar su tiempo histórico para hacer cambiar el viejo sistema y acercarlo al que disfrutaban esos otros países que veían por la tele o conocían viajando en destartalados pero infatigables Citroen Dos Caballos. Fue la generación del cambio. La que se creyó firmemente el sueño. La que pensaba que fuera de la dictadura no era posible ni la gangrena política, ni el mercado de ideas ni la corrupción persa corroyendo los principios sagrados de la democracia. Vimos juntos el amanecer y el lago reflejó nuestro sueño... De Ronda vengo... El cuatro de diciembre de 1977 dos millones de andaluces, inopinadamente, se echan a la calle. No quieren ser carne de segunda. Y se levantan por sí. España y la Humanidad podían esperar. Se puso en pié, apretó los dientes y gritó bien alto que nunca más un trato de privilegio para unos y Andalucía sirviendo a casi todos. En Cataluña, tres meses antes, en septiembre, Tarradellas había liderado la primera Diada de Cataluña tras la dictadura. Sacó pecho y músculo el catalanismo con aquella movilización colectiva que, de alguna forma, venía a decirle al resto de España que allí estaban ellos. Pero solo sacaron un millón de personas por las calles de Barcelona. En el sur de los rastrojos y del quejío flamenco de las bacantes de Salvador Távora, dos millones de personas, con banderas andaluzas y la determinación de que no éramos menos que el que más, empujaban para que Andalucía tuviera lo que le tocaba, sin privilegios asimétricos, sin hechuras contrahechas donde la mejor parte de la colcha se la llevaran las camas vascas y catalanas. Se aspiraba a construir un Estado igualitario. Era obvio que Andalucía no estaba dispuesta a ser menos que la que más. Y en las gargantas de muchos de los manifestantes de aquel 4 D del 1977 se oía la letra y la música de Carlos Canos cantando: De Ronda vengo, lo mío buscando, la flor del pueblo, la flor de mayo, Verde, blanca y Verde Así comenzó nuestra comunidad a romperse los nudillos en la Puerta de Alcalá, mírala, mírala, lo nerviosa que se pone la UCD de Madrid cuando detecta que en Andalucía su gente se rebela ante la posibilidad histórica de ser un territorio de Vimos juntos el amanecer y el lago reflejó nuestros sueños Era 1975. Triana cantaba en un programa en blanco y negro de TVE y no hacía falta ser aurúspice para entender el obvio sentido que adelantaba aquella letra segunda división. La Junta preautonómica se creó en la Diputación de Cádiz el siete de enero de 1978. Se empezaba a caminar buscando el sueño que Triana había visto en El Lago... El sueño comenzó muy austeramente. En los despachos más modestos de la Diputación Provincial de Sevilla, donde Plácido Fernández Viagas, la periodista Lola Cintado y un abogado laboralista de la calle Capitán Vigueras, Manuel del Valle, conformaban la plantilla del arranque político de la preautonomía. Un despacho de administradores de la propiedad tenía más enjundia que aquellos tres primeros territorios institucionales donde comenzó a gestarse todo lo que hoy, más de treinta años después, es un coloso administrativo convertido en la primera empresa andaluza y en la comunidad que más funcionarios tiene. Corría el año 1978, Plácido Fernández Viagas era presidente preautonómico, y Manuel del Valle fue nombrado jefe del gabinete de la Pre-