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ABC SÁBADO, 28 DE FEBRERO DE 2015 abc. es opinion OPINIÓN 17 VIC EL NORTE DEL SUR RAFAEL ÁNGEL AGUILAR SÁNCHEZ LA MOLE Y SUS JARAMAGOS El alcalde anuncia la adjudicación del Centro de Convenciones la misma semana que se confirma el fiasco del C 4 S ALFONSO GÓMEZ LÓPEZ CÓRDOBA La pedagogía de la luz Hoy pretendo focalizar esta luz sobre los derechos humanos, mostrando cómo debería ser su buena y completa defensa, ya que el escenario que motivó su promulgación en 1948 ha cambiado y debe adecuarse a los tiempos. Los derechos humanos deben ser defendidos siempre aparejando simultáneamente a cada uno de ellos sus correspondientes obligaciones o deberes. Sin dar a éstos por sobreentendidos ni apelar a la conciencia su cumplimiento. De lo contrario, estos derechos humanos no se sostienen. Es más, al promulgarse así, incompletos, desequilibran y perjudican aún más nuestra convivencia social, ya de por sí maltrecha, cuajada de egoísmos e insidias. Debemos aclarar también, desde un punto de vista objetivo, realista y equidistante, que todavía la humanidad no resplandece ni se comporta siguiendo los valores fraternales que anuncia el Reino de Dios, con lo cual, la tal Declaración Universal, aun siendo verdadera y exigiendo que se respeten estos derechos, se promulgó sin contemplar las debidas obligaciones y deberes que contrae la persona con su prójimo y con la sociedad donde se inserta. Por lo tanto, su defensa (que impulsa nuestra Iglesia) no debe ser acometida de manera tan simplista ni buenista ni tan absoluta que excluya toda relación. Más claro: Las personas nacen libres e iguales en dignidad dice el primer derecho, lo cual es verdadero y legítimo, pero... dicha persona no se encuentra sola, aislada, ni vive dentro de una isla solitaria, sino que está incardinada en una sociedad que mantiene normas y legisla sobre obligaciones y deberes que contraen esas mismas personas. Y así, junto a los derechos, existen obligaciones que conforman una compleja pero embridada convivencia, sin duda no perfecta, siempre mejorable. Las personas, así, quedan por tanto aparejadas en un binomio derecho- deber, personal y socialmente indisoluble para la convivencia común. Así pues, derechos y deberes deben deliberarse y defenderse siempre conjuntamente. Pues ambos son las dos caras de una misma moneda que regula nuestras relaciones sociales. MANUEL ARMENTEROS MARTOS CÓRDOBA Pueden dirigir sus cartas y preguntas al director a: Por correo: C San Álvaro, 8, 1 3. 14003 Córdoba Por fax: 957 496 301. Por correo electrónico: cartas. cordoba abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. ACTUALIDAD NATURAL POR MÓNICA FERNÁNDEZ ACEYTUNO ACEYTUNO. COM El chopo cabecero S e le presentó a un paisano ante un chopo la misma disyuntiva que al que tenía una gallina que ponía huevos de oro. Corría el siglo XIV. Eran vigas para la construcción lo que el chopo daba. Nuestro paisano pensó; ya que sólo quien verdaderamente razona conserva la Naturaleza. Quizás por el discurrir del río, que es un sonido con el que se piensa con tanta claridad como el agua que pasa, decidió, mejor que talar a matarrasa, escamondar el chopo a la altura del diente del ganado para que diera vigas cada doce años, dejándolo desmochado como la cabeza de un mochuelo, lo cual enlaza con el razonamiento del arquitecto: La forma sigue a la función Así se formaron los chopos cabeceros por las riberas de Burgos, Soria, Teruel... como un pensamiento que, elegante, serpentea. Hoy es el último día para votar en www. treeoftheyear. org al chopo cabecero que hable en Europa bien de nosotros. I los puestos de caracoles ya están colocados en la plaza de la Magdalena y los patios del Alcázar Viejo han abierto sus puertas es que hay vida más allá de los centros de convenciones y de los de arte contemporáneo. Hubo un tiempo, no muy lejano pero ya casi del siglo pasado, en el que a Córdoba le crecían planos, arquitectos estrellas y maquetas. Era todo muy divertido. Los concejales de urbanismo eran tipos que inventaban cosas. Cuando te tomabas un café con ellos te soltaban así de primeras que en lo que ellos estaban era en hacer ciudad El empeño era tan noble, tal elevado que decían esa frase y miraban al horizonte como los generales que observan desde el promontorio la llanura a la que van a mandar a sus tropas a batirse con el enemigo y tras la que se extiende la tierra de promisión en la que ondeará su bandera tras la batalla. El lugar preferido para el ejercicio de la megalomanía, que abundaba cuando el milenio comenzó a asomar la pata, era la península de Miraflores. El dedo índice del teniente de alcalde señalaba con una precisión de oráculo dónde se encontraba el lugar exacto sobre el que el destino había decidido que iba a edificarse el porvenir de Córdoba. Según el cálculo de los próceres de entonces, a estas alturas ya podríamos estar dándonos un paseo hacia una exposición en el Centro de Arte Contemporáneo después de haber asistido a una conferencia en uno de los pabellones modulares del recinto que dibujó, porque todo se quedó en un dibujo, Rem Koolhaas. El arquitecto era el muñecote que exhibía el concejal, o el alcalde o alcaldesa llegado el caso, para justificar aquel sueño de grandeza, ese quiero y no puedo dejar de ser una provincia interior enterrada por la gloria de su pasado. Como la empresa en la que habían comprometido su palabra ante miles votantes era de enjundia necesitaban ayuda para llevarla a término, de modo que invitaban a la villa a gente ilustre para que echara una mano: un ingeniero, un ministro, un eurodiputado. La evolución consistía, ahora nos damos cuenta, en sustituir las réplicas de corcho de los edificios llamados a cambiar la faz de la ciudad por esos mismos edificios ya construidos pero cerrados a cal y canto. Han pasado quince años de todo aquello, o casi, y resulta que en el solar del Palacio del Sur- -es que nada más que de escribirlo da la risa, con perdón- -hay lo que había entonces, que eran y son jaramagos. El otro día se quejaba un representante del consejo de distrito de la zona que tampoco hay noticia del centro cultural que alguien prometió luego. Más allá, en la dirección del Balcón del Guadalquivir, sí que se levantó el C 4, acabado pero cerrado a cal y canto y sin director que quiera escribirle el guión. A todo esto, el alcalde anunció ayer que el Ayuntamiento ha adjudicado la obra del Centro de Convenciones del Parque Joyero, que aseguró que estará acabado en 2016. Y uno escribe ese año y es que se teme lo peor.