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78 TELEVISIÓN Y RADIO SHARE O NO SHARE LUNES, 23 DE FEBRERO DE 2015 abc. es tv ABC BEATRIZ MANJÓN 1980 el año más sangriento de la banda terrorista ETA Telemadrid estrena esta noche la estremecedora película documental de Iñaki Arteta, a las 21.45 F. MARÍN BELLÓN MADRID MOTA Su nuevo programa en TVE podría ser más efectivo contra Sálvame que cualquier hashtag A Elena Cué le contaba ayer Botero en este diario que pinta cosas improbables, pero no imposibles. José Mota, que ha dejado de ser como el turrón, también retrata cosas improbables, pero no imposibles: contenedores de basura con sus dependientes y sus probadores o licenciados fugándose a Alemania en patera por el Manzanares. ¡Cinco minutos para WhatsApp! gritan en el rodaje de una película. Lo risible de lo absurdo es que podría ser cierto. Como cuando en Man seeking woman serie de FXX que parodia las citas, el protagonista cena con un trol o descubre que su ex sale con Hitler: Antaño, yo decía esa y mi escolta me la llevaba a la cama y quemaba su casa. Era mi Tinder Mota abunda en la fórmula del especial de Nochevieja (sin el Tío la Vara ni la Vieja l Visillo que tan buena audiencia y críticas le granjeó. Tan manifiesta es la continuidad que la canción que cerraba Un país de cuento es la sintonía del nuevo. Además de crítica social hay dardo político: un Pablo Iglesias incapaz de concretarle a una niña si todos los cativos tendrán juguetes. O su Monedero, que grita menos ante los micrófonos que el propio Monedero. Mota reinterpreta a las celebridades con ternura. Si no es tierno ni es comprensivo, no es humor decía Fernández Flórez. Pero, sobre todo, hay parodia de la televisión, tanta que, a ratos, parece un Homo Zapping más de Atresmedia que de Mediaset. En ocasiones me hago selfis le confiesa un pequeño Nicolás con el rubor de Heidi a Iker Jiménez. Asimismo podría habérselo revelado el padre de Asunta, según vimos en Un tiempo nuevo Insiste con Évole, Ferreras, Gloria Serra y un Chicote Krueger, cuyas uñas son instrumental de cocina. La gracia de otros personajes, como Tito Heredia, la entenderán mejor los profesionales del medio. Mota hace reír hasta cuando canta mira, como los Supersingles y los actores que le dan la réplica están soberbios. El programa tiene tan buen guión que lo más flojo son las tomas falsas. Podría ser más efectivo contra Sálvame que cualquier hashtag (el viernes consiguió casi medio millón de espectadores más) aunque el Deluxe también sea humor. Y del disparatado. sta noche, a las 21.45, Telemadrid estrena 1980 una película documental en la que su director, Iñaki Arteta, rememora el año más sangriento de ETA. La banda terrorista perpetró en aquellos 366 días nunca el carácter de bisiesto tuvo connotaciones tan negativas casi 500 atentados, asesinó a 89 personas, hirió a más de 400 y secuestró a otras 22, cuatro de las cuales también murieron. El País Vasco y el resto de España soportaban un funeral cada tres días. Hoy causa asombro comprobar hasta qué punto la sociedad, anestesiada por la rutina mortuoria, toleraba que el país se desangrara por el norte. Pasamos a informarles de los hechos terroristas de hoy... decía un presentador de telediario en una de las imágenes que recoge el documental. ¿Cómo no se ha contado antes una historia así? se pregunta su director. Arteta recupera imágenes de archivo y entrevista a testigos clave de la época, entre los que hay periodistas, políticos, miembros de la iglesia, algún simpatizante de los verdugos yo me metí en ETA por aburrimiento confiesa uno pero sobre todo supervivientes y víctimas. Por una vez, estas pueden expresar un dolor tanto tiempo eclipsado por la humillación. Tenemos un mecanismo para saltarnos episodios explica el cineasta. Cada vez miramos menos hacia atrás y nos quitamos las cosas horribles, pero esto no fue un terremoto o un accidente. Tampoco era la mafia. Había una asociación ilegal con un entramado ideológico que aún se vive en el País Vasco. El terrorismo ha desaparecido, pero su sustento ideológico sigue Arteta cuenta que quiso arrojar luz ante la confusión: Ahora todos quieren ser víctimas. Incluso los terroristas. Hay películas que cuentan la historia de los presos, que muestran el lado humano de unas personas normales, luchadores, entregados a una causa... Mientras, a las víctimas se las rechaza prosigue. Algo de razón tendrían los terroristas, se piensa. El tiempo juega a su favor. Sufrimos impunidad y desmemoria Una de las intenciones de la película, que participó en la última edición de la Seminci en Valladolid, es mirar lo que has vivido, a gente que creyó que había que matar a otros y no se han arrepenti- E En 1980, en España se celebraba un funeral por terrorismo cada tres días Las víctimas siguen estigmatizadas dice Arteta, han sido humilladas la hora de señalar a los culpables. Todos lo somos. Lo que vivimos nos puso a prueba. Yo trabajaba en prensa y me despertó verlo tan de cerca, pero no de un día para otro. Los periodistas no fuimos demasiado agresivos con el terrorismo explica, antes de apuntar en varias direcciones: Si hubiera dependido de la oposición de los vascos, podría haber durado 250 años. Vivíamos en Vietnam. Pero toda España sufrió y también dejaron hacer por el pecado original de la transición; parecía que a los vascos se les debía algo. Lo de la Iglesia también era surrealista. ¿Cómo explicar su papel? Los cineastas, cuenta por último, tampoco han sido valientes con notables excepciones, como la de Elías Querejeta. Pese a todo, queda un poso de optimismo: Francia antes pasaba. Ahora somos del mismo club. No tenemos sensibilidad con África o Siria, pero al menos dentro de Europa hay más sensibilidad asegura Iñaki Arteta. Contra el olvido Cómo no se ha contado antes una historia así se pregunta el cineasta do La gente del País Vasco que ha podido ver el documental, cuenta su director, se quedaban pegados Estaban sentados a unos pocos kilómetros de donde habían sucedido los hechos. Es una película en la que todos hemos sido figurantes. Te alude La reacción es muy diferente a la de cualquier otra película. Casi no hay aplausos. Es una respuesta intensa y fría. Y si se aplaude, es como homenaje a los muertos. Queda la sensación de tener incómoda la conciencia Porque 1980 no baja la mirada a