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68 CULTURA LUNES, 23 DE FEBRERO DE 2015 abc. es cultura ABC Juan Marsé Una vida que se hizo novela Josep Maria Cuenca publica Mientras llega la felicidad biografía del escritor nutrida con testimonios y documentos SERGI DORIA BARCELONA L a vida de Juan Marsé tiene un arranque de novela. Nacido el 9 de enero de 1933 en Barcelona, hijo de Domingo Faneca y Rosa Roca, aquel niño que había de llamarse Juan Faneca Roca acabó siendo Juan Marsé Carbó. Según Berta Carbó, su madre adoptiva, ella había perdido a su hijo: el encuentro fortuito en un taxi con el padre biológico de aquel niño huérfano de madre posibilitó la adopción... La realidad es que Domingo Faneca y Pep Marsé, su padre adoptivo, se conocían de Estat Català, relación que no era conveniente detallar en la Barcelona de la posguerra... Esa historia del taxi apunta el biógrafo Josep Maria Cuenca, fue un imaginativo relato de Berta que ayudó a vivir mejor a su hijo... Se puede decir hoy que Juan Marsé vino al mundo no con un pan bajo el brazo, sino con una novela: la que su madre escribió para él Historiador y periodista, Cuenca ha dedicado seis años a Mientras llega la felicidad (Anagrama) biografía de 749 páginas nutrida con entrevistas al escritor, testimonios de familiares y amigos, documentos de parroquias, ayuntamientos, correspondencia, bibliografía y hemeroteca. Lo primero que hizo el niño Marsé fue devorar tebeos y películas, los veneros de sus novelas. Si en casa se hablaba catalán, su imaginación se expresaba en castellano... El bilingüismo como riqueza cultural. Como señala Cuenca, Cataluña no ha sido monolingüe en ningún momento de su historia, y no parece razonable pensar que lo habría llegado a ser de haber ganado la guerra los defensores de la legalidad republicana... El aprendizaje de la escritura, añade Marsé, tiene que ver con la lengua literaria que te resulta más familiar. En su caso, la española, a través de la literatura de quiosco y el cine. Cuando empecé a fabular, por decirlo así, las historias me salían automáticamente en castellano y sin ninguna dificultad. Hablar y escribir son cosas distintas Soy bastante vago En 1957, el aprendiz de joyero que pergeña relatos en un minúsculo cubículo ante una foto de Edith Piaf comparte sus inquietudes con la escritora Paulina Crusat, su hada madrina literaria. Aquella correspondencia de lectura deliciosa revela la madurez personal de un joven crecido entre privaciones. La sinceridad de Marsé no difiere mucho de autorretratos posteriores: No piense que me creo un elegido lo creía a los 18 años porque si tuviera que definirme un poco diría que soy bastante vago, con muy poco empuje para ciertas cosas que merecen afecto y atención, y con escasa capacidad de cariño externo para con los demás (quisiera ser de esos hijos que besan a su madre a menudo, pero no lo soy, y no me pregunte por qué) bien que lo siento Aquel año, Marsé conoce su bautizo literario en la revista Ínsula con el cuento Plataforma posterior Entre tanto, publica entrevistas y reseñas cinematográficas en la revista Arcinema Fi- nalista del Biblioteca Breve de 1960 con Encerrados con un solo juguete Marsé inicia su relación con Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma y la agente Carmen Balcells. Ganar en 1964 el premio de Seix Barral con Últimas tardes con Teresa le granjea la enemistad de Luis y Juan Goytisolo, que habían apostado por La traición de Rita Hayworth de Manuel Puig. Luis Goytisolo dimite como miembro del jurado... A diferencia de Gil de Biedma, que aplaude el ascenso de la clase obrera inmigrada en la sociedad catalana, a la izquierda exquisita no le acaba de gustar que el escritor obrero que querían tutelar cual damas de la caridad, suelte riendas y se cachondee con personajes inspirados en José María Castellet, Ricardo Bofill o el dogmático Manuel Sacristán... Con su sarcasmo matiza Cuenca Marsé no busca descalificar en el orden personal, sino desautorizar ciertas imágenes públicas, ciertas representaciones sociales encarnadas por individuos encantados con el papel que se les ha asignado o que se han autoasignado con éxito La guerra arreció cuando Juan Goytisolo, asesor de literatura hispanoamericana en Gallimard donde entró de la mano de Monique Lange no dio el visto bueno a la versión francesa de Últimas tardes con Teresa la novela no aparecería en Francia hasta 1993. El autor de Makbara junto a Baltasar Porcel, Jordi Pujol, Andrés Vicente Gómez y Umbral, con su prosa sonajero compone un quinteto nefasto. Marsé está harto del Goytisolo Juan sin Tierra tan propenso, explica, a sacarse en procesión a sí mismo Las novelas del último premio Cervantes le parecen malas: Es un ensayista y un moralista disfrazado de novelista. Ni le interesa ni sabe lo que es la ficción, no es capaz de crear un mundo propio, con sus propias leyes y su dinámica narrativa, con personajes inventados pero de carne y hueso. Es un comentarista de lo que pasa en el mundo y, sobre todo, no tiene más que un tema, que es cagarse en España Si Marsé se despidió de los pijoprogres con su Pijoaparte, en La oscura historia de la prima Montse y El aman- Marsé, en Barcelona, en la presentación de su libro La gran desilusión YOLANDA CARDO