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20 CÓRDOBA La Cuaresma en ABC LUNES, 23 DE FEBRERO DE 2015 cordoba. abc. es ABC El tiempo de la transición Hace cuarenta años, en 1975, las cofradías vivían una Semana Santa sin brillo a la espera de una fuerte renovación ANTONIO VARO El Cristo del Amor, con la Dolorosa y San Juan, un Domingo de Ramos de los años 70 E CÓRDOBA n la Semana Santa de 1975 no hubo nuevas hermandades. En los años anteriores se habían incorporado tres, a razón de una por año: Jesús Nazareno (1972) el Via Crucis (1973) y el Buen Suceso (1974) Eso sí, la Expiración salió por primera vez con hermanos costaleros llevando el primer paso, y el inicio de la reorganización de la Oración en el Huerto, tras su disolución en 1962, anunciaba para 1976 una nueva cofradía en carrera oficial. Pero los cambios externos de aquella Semana Santa fueron pocos: había en total 25 cofradías que sumaban 35 pasos, de los que dos tercios (exactamente 22) iban sobre ruedas, y sólo los trece restantes andaban sobre trabajaderas. Las cofradías que llevaban banda la ponían delante de la cruz de guía, y no había mujeres en los cortejos nazarenos. Al menos oficialmente. En la reunión de hermanos mayores y juntas de gobierno con el obispo José María Cirarda en la Casa de Ejercicios de San Antonio celebrada el domingo previo al Miércoles de Ceniza, salió el tema en el debate: el prelado advirtió de que le habían llegado noticias de que alguna hermandad llevaba de tapadillo y nunca mejor dicho, a mujeres con túnica y capirote, algo expresamente prohibido por las reglas y el Derecho Canónico Ángel Ramírez Cordero, a la sazón hermano mayor del Via Crucis precisamente la cofradía de Cirarda como se la conocía entonces se debió de dar por aludido y defendió con vehemencia que las mujeres pueden llevar la túnica con la misma dignidad que los hombres lo cual nadie le rebatió, aunque todos le reprocharon su actitud por salirse de la norma. Eso sí, algunas otras también lo hacían, pero no se atrevían a reconocerlo. Pero no eran las mujeres el tema principal de aquella reunión. Se trata- ba sobre todo de animar, o quizá de conminar a las cofradías a hacer reformas de sus estatutos para adaptarlos al espíritu y la letra del Vaticano II Al parecer la petición había sido hecha con cierta antelación, pero la mayoría de las cofradías se habían hecho las remolonas, aunque alguna se salvó: concretamente, el vicario general, a la sazón el canónigo Alonso García Molano, elogió públicamente a la hermandad de la Merced, entonces una modestísima cofradía con un solo paso, el de palio, que acababa de estrenar con gran esfuerzo un palio blanco y liso. Los de la Merced son unos estatutos modelo afirmó. Concilio Soplaban fuertes los vientos del Vaticano II, un vendaval que se llevó por delante muchas cosas en la Iglesia, empezando por una gran desbandada sacerdotal y por un deterioro patrimonial y litúrgico que aún no se ha evaluado. Pero era la corriente dominante y había que subirse al carro de unos cambios que, en las cofradías de Córdoba, eran más que necesarios, sobre todo por el agotamiento de la generación anterior. El hombre que sembró la semilla del cambio se llamaba y se llama Rafael Zafra León. Era el joven hermano mayor de la Expiración, que había promovido en su hermandad la primera cuadrilla de hermanos costaleros. Y ya en la reunión de la Casa de Ejercicios había empezado a informar de ARCHIVO ANTO NIO V Recorrido La carrera oficial comenzaba en Claudio Marcelo y terminaba en la esquina de Gran Capitán y Conde de Robledo Impulso En la Cuaresma ya se preparaba la candidatura de Rafael Zafra a la Agrupación, que acabaría siendo la ganadora sus intenciones renovadoras en los corrillos que se formaban tomando el aperitivo. Quizá fuera también premonitorio de un final de época aunque entonces no se supo todavía que el cartel de la Semana Santa de 1975, que representaba a Jesús Rescatado, fuera el último de los pintados por Ricardo Anaya, que fallecería pocos años después. La Agrupación de Cofradías, aún presidida por Rafael Salinas Martínez, convocó para ese año un concurso de fotografía para elegir el cartel del año siguiente, de modo que en 1976 una foto en blanco y negro de María San-