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ABC LUNES, 23 DE FEBRERO DE 2015 abc. es opinion OPINIÓN 13 UNA RAYA EN EL AGUA EL ÁNGULO OSCURO JUAN MANUEL DE PRADA GALLOFAS PEPERAS ¡Ay, los sacrificios que los peperos tienen que hacer por esos ultracatólicos casposos! G ALLOFA se llamaba en la literatura clásica al hueso roído o mendrugo de pan mohoso o troncho de berza podrida que se entregaba al mendigo a modo de desmayada limosna. Y, más que entregarse, se arrojaba desde cierta distancia, pues no convenía acercarse en demasía al mendigo, que tal vez escondiera entre los harapos alguna buba o escrófula purulenta. De este modo, a la vez que acallaba su mala conciencia, el reticente benefactor evitaba el contagio. A modo de gallofa, el Gobierno pepero ha arrojado a su electorado más zombi el hueso roído de una grotesca restricción que impediría a las menores de edad abortar sin el consentimiento de sus papaítos. Lo ha hecho, además, de la forma más desganada posible, disimulando a duras penas el tedio y la repugnancia que le provoca ese electorado zombi ¡ultracatólicos casposos! al que, de buena gana, mandaría a tomar por retambufa; pero al que tiene que seguir camelando y dando pomada, para evitar desgarros. Además, esta vez el Gobierno no se ha conformado con arrojar la gallofa guardando una distancia prudencial por temor al contagio, sino que ha mandado como recaderos a sus diputados, pues la gallofa estaba tan podre que temía que su fetidez se le quedase prendida indeleblemente de las ropas, impidiéndole luego desenvolverse en sociedad y pavonearse ante su electorado más molón y moderno. ¡Ay, los sacrificios que los peperos tienen que hacer por esos ultracatóli- cos casposos! Y encima, los muy ingratos, no se los agradecen; y hasta hay algunos que, hartos de gallofas tan podres, ni siquiera doblan el espinazo para recogerlas. ¿Dónde se ha visto tamaña desfachatez? Pero, aunque esos ingratos no recojan los huesos roídos y mendrugos mohosos que les arrojan, los peperos podrán caminar con la cabeza bien alta. Pues nadie podrá acusarlos de no haber cumplido con su papel, que no era otro sino engañar a su electorado más zombi, haciéndole creer que iban a derogar la ley del Aborto, cuando de lo que se trataba era de consolidarla, según la misión que Balmes dixit la dinámica revolucionaria ha asignado a los partidos conservadores, que no es otra sino conservar los intereses creados de la revolución. A la revolución del mundialismo le interesaba mucho que los peperos arrojasen esta última gallofa podre a su electorado más zombi, por una razón bien sencilla: una ley que permite abortar alegremente a las menores puede resultar demasiado brutal para las conciencias farisaicas; en cambio, una ley que exige a las menores consentimiento de los papaítos, además de tranquilizar las conciencias farisaicas, refuerza la consideración del aborto como acto de disposición de la voluntad, que sólo exige para poder realizarse plena capacidad legal o, en su defecto, una autorización de los papaítos que la supla, como comprarse un piso o abrir una cuenta bancaria. Mediante esta gallofa, se contribuye a la normalización del aborto como derecho civil y al eclipse de la conciencia, que ya no es capaz de enjuiciar la naturaleza criminal del aborto, sino que se conforma con imponer grotescos requisitos de capacidad legal a la mujer que lo perpetra; consecuencia inevitable de considerar el aborto una tragedia para la mujer (como tanto gustan de repetir los zombis) en lugar de un crimen contra la vida más inerme. La revolución mundialista no podrá decir que los peperos no han cumplido con ardor la misión que les ha sido asignada. Quejarse ahora de que la gallofa está podre es como llorar ante la leche derramada. ¡Conque a doblar el espinazo y a recogerla agradecidamente, leñe, que las elecciones están a la vuelta de la esquina y vienen los podemonios! IGNACIO CAMACHO CIUDADANO D HONT Las buenas expectativas de Ciudadanos están limitadas por un sistema electoral diseñado para primar el voto útil L JM NIETO Fe de ratas A ruptura del bipartidismo que pronostican todas las encuestas tiene que someterse aún a un filtro que no detecta la demoscopia: el del mecanismo electoral de asignación de escaños. La atomización del voto se reflejará con seguridad en las municipales y autonómicas de mayo, donde es segura la irrupción con más o menos fuerza de los pequeños partidos, pero en las generales la ley D Hont se perfila como el último dique de protección del sistema mayoritario. Si las dos grandes fuerzas tradicionales se desploman hay sitio claro para una tercera; a partir de ahí sin embargo los demás concurrentes sufrirán una clara penalización en las provincias con pocos diputados. Dicho de otro modo: más allá de PP, PSOE y Podemos hay un abismo por el que se caerán muchos sufragios del resto de las formaciones de ámbito nacional. Izquierda Unida y UPyD ya conocen por experiencia ese efecto minimizador que se va a incrementar con la aparición de la potente candidatura de Pablo Iglesias. Ahora surge además la de Ciudadanos con una expectativa al alza que debe decantarse en el tamiz de la distribución provincial. La cuarta posición que le atribuyen los sondeos equivale a un simple barrido en muchas circunscripciones donde ya tendrá dificultades para abrirse hueco la tercera. Sus buenas perspectivas están limitadas por el duro contraste de un procedimiento pensado para primar el voto útil, que es el que socialistas y Podemos se disputan a cara de perro entre el electorado de izquierda. El asunto resulta preocupante también para el Gobierno, que no sólo contempla con inquietud la fuga de simpatías hacia el movimiento de Albert Rivera sino que teme que la dispersión del centro- derecha no alcance para sumar una eventual mayoría ante un arco frentepopulista. Para poder formar una alianza con Ciudadanos el PP necesitará superar con holgura el 30 por ciento. En las numerosas provincias con menos de diez escaños, el cuarto partido quedará con toda probabilidad fuera del reparto. De este modo C s se perfila como una formación eminentemente urbana, cuyos votos lograrán representación parlamentaria aunque matizada en las pobladas zonas metropolitanas: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga. Pero las elecciones se ganan o se decantan en la España profunda, en la Castilla rural, en la Andalucía interior, en la Galicia dispersa. Y ahí existe el riesgo serio de que el voto minoritario se pierda por un agujero negro. A la luz del sistema D Hont se percibe con nitidez el error estratégico que constituye la presentación por separado de dos formaciones idénticas. C s y UPyD juntos podrían alcanzar masa crítica para decidir el futuro Gobierno de la nación. Cada uno por su lado forman cocientes que dividen su expectativa contra sí misma. He aquí un simple factor aritmético que demuestra el sentido de la responsabilidad weberiana de la política.