Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12 OPINIÓN LLUVIA ÁCIDA PUEBLA LUNES, 16 DE FEBRERO DE 2015 abc. es opinion ABC DAVID GISTAU CARNE CRUDA El secretario general del PSOE nos invita a pensar que la intervención en la federación madrileña fue una operación interna contra la corrupción T OMÁS Gómez suele decir que el hecho de ser hijo de un taxista y una limpiadora le ha impuesto un sentido de la honradez estricto. No creo que los hijos de los abogados, los músicos barrocos o los hematólogos tengan una predisposición al delito mayor que la de Tomás Gómez. Como no creo que existan clases sociales culpables, ni siquiera la burguesa, contra la cual aún quedan socialdemócratas que tratan de fabricarse una fotogenia de la inocencia original. Lo que garantiza la honradez de Gómez no es el oficio de sus padres, tampoco su origen social, sino que no está condenado ni procesado. Durante la semana de su desalojo, en cuanto Tomás Gómez desistió de atrincherarse, sólo dos cosas fueron innegociables para él: la colección de Vespas en miniatura y la honorabilidad Hay testimonios contradictorios acerca de las Vespas. No sabemos si las ha recuperado o si el oficialismo socialista las mantiene cautivas para que Simancas se ensañe mandándole por WhatsApp fotografías en las que aparece jugando con ellas sobre la mesa del despacho de Callao. Pero lo de la honorabilidad parecía haber quedado resuelto para darle a Gómez una salida carente de sospechas a ese respecto con la que se pudiera conformar. De hecho, según avanzaba la semana, en las entrevistas concedidas por los partidarios de Schz ya apenas se mencionaba la corrupción como motivo del allanamiento de la federación madrileña. Todos admitían que el único problema era la desastrosa previsión electoral asociada a un candidato sin relaciones afectivas con Ferraz. Sin embargo, ayer Pdro Schz se expresó en otros términos durante un mitin en Bilbao. El hombre llegaba vitaminado, como si acabara de comer carne cruda. Como el gato Silvestre a punto de eructar una pluma de Piolín. Sin mencionar de forma explícita a Tomás Gómez, insinuó que lo ocurrido demostraba dos cosas. Que él es el líder determinante, capaz de cambiar el partido, que el PSOE esperaba como a un taumatúrgico hacedor de futuro. Y que ahora nadie podrá negar que, a diferencia del PP, el PSOE no oculta su corrupción, sino que actúa contra ella. Así pues, el mismísimo secretario general del PSOE nos invita a pensar que la abrupta intervención en la federación madrileña fue una operación interna contra la corrupción que igual hasta se anticipó a una entrada en Callao de la Guardia Civil. Aquí se vuelve necesario hacer a Schz unas cuantas preguntas directas. Sobre todo por tratarse Gómez de un político que no está ni imputado y cuya honorabilidad había sido eximida a última hora del debate. ¿De qué lo acusan exactamente? ¿Qué pruebas que no conocen los jueces de instrucción manejan en Ferraz? ¿Cuál es el horrendo descubrimiento sobre corrupción, más grave que los ERE andaluces y que los sobres del PP, que los impulsó a actuar así? De carecer de respuestas para estas preguntas, Schz habría hecho con Gómez lo que los partidos suelen hacer con los adversarios: difamarlo para destruir su reputación. La del hijo del taxista. EL ÁNGULO OSCURO JUAN MANUEL DE PRADA ARTE, BLASFEMIA Y LIBERTAD DE EXPRESIÓN Esta patulea de corifeos valentones se ha dedicado a asestar lanzadas a moro muerto para gozar del aplauso del mundo Y A hemos analizado el concepto nihilista de libertad de expresión que postula nuestra época, fruto de la conversión de la democracia loable forma de gobierno en una religión demente que subvierte cualquier principio moral. Por libertad de expresión según este culto religioso degenerado, se entiende una libertad para dañar, injuriar, ultrajar, ofender y blasfemar que el Estado debe proteger y hasta fomentar, de tal modo que los dañados, injuriados, ultrajados y ofendidos se jodan y se aguanten, del mismo modo que se jode y se aguanta Dios, contra el que esta libertad de expresión permite blasfemar. Porque para la religión democrática no existe otro dios sino ella misma, ni otros dogmas que los que ella postula; y cualquier otro culto religioso puede ser ¡oh generosidad suma! tolerado, como se tolera ser fan de Spiderman o de Messi, sin que ello obste para que tal culto pueda ser escarnecido, sus adeptos vilipendiados y su Dios arrastrado por el fango y rebozado de mierda. Así había funcionado, tan campante y risueña, esta libertad de expresión durante décadas, haciendo de Dios el payaso de las bofetadas de las misas negras democráticas; pero la irrupción del islamismo ha obligado a tentarse la ropa a los pontífices de la religión democrática. Y, entretanto, una patulea de pintamonas, juntaletras y caricatos (corifeos de la religión democráti- ca) que nos venden sus esputos como arte reclaman su derecho a blasfemar, alegando que el arte es por naturaleza transgresor. Pero ni las birrias de esta patulea son arte ni sus blasfemias son transgresión, por la sencilla razón de que, para que exista transgresión, el artista tiene que revolverse contra una estructura de poder. Y lo que ha hecho durante décadas esta patulea es exactamente lo contrario: no se han revuelto contra una estructura de poder, sino que se han dedicado a dañar, injuriar, ultrajar y ofender impunemente a gente desvalida, y a blasfemar contra Dios, prevaliéndose de una estructura de poder que protege a los ofensores y deja inermes a las víctimas. Esta patulea de pintamonas, juntaletras y caricatos que, al amparo de la religión democrática, ofenden y blasfeman no son transgresores ni parecidas pamplinas, sino aprovechadillos que sacan tajada de sus aspavientos y exabruptos. Pues el auténtico transgresor es una voz que clama en el desierto cuyas osadías sólo le granjean (quien lo probó lo sabe) malquerencias, persecución y oprobio; el auténtico transgresor no es hoy quien blasfema contra Dios, sino el que se atreve a poner en solfa los dogmas sobre los que se asienta la religión democrática, de la que esta patulea son corifeos. Esta patulea de corifeos valentones se ha dedicado, al amparo de la religión democrática, a asestar lanzadas a moro muerto, para gozar del aplauso del mundo (y de su paga) Y así, acostumbrados a que los cristianos se jodiesen y aguantasen, un día se equivocaron y le asestaron una lanzada... a un moro vivo. Y ahora tiemblan porque el moro vivo está dispuesto a castigar a tiros las birrias que llaman arte sin importarle derramar de paso sangre inocente. Pero el dolor que nos provoca la sangre inocente no debe llevarnos a apoyar a esta patulea de pintamonas, juntaletras y caricatos; pues ellos y el moro vivo al que han enardecido son el anverso y el reverso de una misma moneda. La libertad de expresión nihilista, como la religión democrática que la ampara, es un culto aberrante que alimenta como la gasolina alimenta el fuego el culto aberrante del islamismo. La gente razonable ¡y verdaderamente transgresora! debe repudiar por igual uno y otro culto por ser ambos taras de la razón; y recordar que nadie es menos indicado para combatir el islamismo que los corifeos de la religión democrática.