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ABC LUNES, 9 DE FEBRERO DE 2015 abc. es andalucia ANDALUCÍA 33 tremenda, era un tiempo nuevo. Ahora no, he perdido la esperanza, ninguno de los grandes partidos ha hecho nada para mejorar la convivencia entre nosotros termina su conversación. Aire genovés, dialecto llanito, y con la comunidad judía más antigua A cambio de nada así titulaba ABC el día que Felipe González decidió acabar con el aislamiento por tierra de Gibraltar y abrió la verja hace ahora 30 años, el 5 de febrero de 1985. Pero con condiciones. Aquello no era una frontera más dentro de un espacio europeo común, sino una muy especial. Como la propia idiosincrasia de uno de los territorios más poblados del mundo, 30.000 habitantes en apenas 600 hectáreas de terreno, dos veces el Central Park de Nueva York. Con una economía muy peculiar, basada en su baja fiscalidad las sociedades apenas pagan un 10 por ciento de impuestos sin iva en sus productos, han proliferado miles de empresas de no residentes. El turismo junto con el tráfico naval son otros de los puntales de su impresionante desarrollo económico. Pero lo que de verdad ha supuesto un salto cualitativo y cuantitativo han sido las apuestas on line: La Roca se ha convertido en capital mundial de las compañías de juegos que operan fuera; hasta el punto de que el gobierno gibraltareño tiene incluso un Ministerio de Servicios Financieros y Apuestas. Gibraltar presume de un aire más genovés (persianas verdes y azules, puertas cor arcos) que andaluz, debido a su antigua colonia allí residente. Muchos de sus apellidos tienen origen italiano, incluido el su primer ministro Fabián Picardo. También se cree que el nombre de su dialecto, una especie de spanglish el llanito o yanito, viene de Giovanni, gianni, Juan en italiano. Como curiosidad destacar que cuentan con la comunidad judía más antigua de la Península Ibérica, su primera sinagoga data del siglo XVIII y durante 300 años fueron los únicos en todo su territorio por su expulsión. Hoy representan el dos por ciento. Oportunidad perdida Dominique Searle es analista del Gibraltar Chronicle, uno de los periódicos más influyentes de La Roca. La reapertura de la frontera en 1985 marcó un período crítico en la historia de España y Gibraltar. Por desgracia, también fue una oportunidad perdida para una reconciliación que nos podría haber llevado a una situación mejor de la que tenemos hoy, donde ni siquiera hay diálogo apunta Searle. ¿Donde está el desarrollo, el intercambio cultural y la vecindad? se pregunta el periodista La política de Madrid hoy es muy negativa. Se enfoca en estrangular Gibraltar políticamente y económicamente, muy lejos del enfoque imaginativo que pedía el Rey Juan Carlos hace tiempo en las Naciones Unidas. La confianza se ha perdido y se ha aprendido poco concluye. Juan José Uceda es el portavoz de la Asociación de Trabajadores Españoles en Gibraltar. Por su trabajo en el sindicato no cobra nada. Recuerdo muy especialmente que de Gibraltar nos traían penicilina para curar a tantos enfermos españoles, cuando aquí no la había y también alimentos nos cuenta Uceda. Los niños de aquella época continúa memorizamos que junto al hambre de la posguerra nuestros trabajadores en Gibraltar nos endulzaban la vida con caramelos, material escolar y juguetes de los que no se veían en nuestra comarca olvidada Nos dejó helado El cierre de la frontera por Franco, supuso un duro golpe, nos dejó helados a todos en la zona y congeló las actividades comerciales de La Línea, cuya actividad comercial quedó reducida a menos de un 30 por ciento y una población de parados y marginados como nunca antes jamás se había dado. Los que marcharon al extranjero dejaron deudas enormes, como a mis padres, que hundieron más aún a los que nos quedamos. El cierre de la frontera pro- vocó también la división física de las dos partes que siempre habían estado unidas rompiendo a familias, amigos y relaciones humanas y comerciales Uceda opina que no es de extrañar en absoluto que la apertura de la verja significara tanto para linenses y gibraltareños principalmente. Stephen Payas es un empresario del Peñón. Nací en Gibraltar en el año 1962, y no tengo en mi memoria haber cruzado la frontera antes del cierre final del 69. Hasta la apertura habité en una parcela de menos de diez kilómetros cuadrados. Vivíamos, estudiábamos y hacíamos deportes con las mismas personas día tras día felices, ya que no echábamos de menos lo que nunca habíamos conocido la posibilidad de encontrar a gente nueva y distinta, cosas que enriquecen al ser humano relata Payas. A este emprendedor le pilló la apertura en el Reino Unido, pero volvió a Gibraltar en el año 1991: Regresé a una ciudad que se estaba transformando, como economía y sociedad, con nuevas oportunidades. Personalmente, empecé a conocer a muchos españoles, en los terrenos deportivos, social y de negocios. Tengo el orgullo y el placer de contar como amigos a muchos españoles, y no todos andaluces, y me encanta su forma de ser. Lamentablemente, no solo para mí ni para mi generación, sino para la mayoría de los gibraltareños, estos sentimientos humanos viven, como la cara y la cruz de una moneda. Él es partidario de una frontera abierta, pero no solo una física, sino las fronteras mentales que nos impiden ver la humanidad de todos A Juan Morente, de 45 años, la apertura le pilló con diez años. Es el patrón de la cofradía de pescadores de la Línea y explica que los gibraltareños se acercaban a los barcos en botes de recreo para comprar el pescado en los barcos. Había bloqueo, pero muchas formas de burlarlo apostilla. ABC