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ABC MIÉRCOLES, 4 DE FEBRERO DE 2015 abc. es ENFOQUE 5 ABC Fidel Castro reaparece Un fuera de serie JESÚS LILLO A Tania Bruguera, artista del género de las variedades conceptuales, gente que no pinta nada e intenta decir mucho, la detuvieron a finales de diciembre cuando intentaba montar una performance en la plaza de la Revolución de La Habana. Iba armada con un micrófono y pretendía utilizar el escenario de los discursos de Fidel Castro, megafonía y revolución, para que los cubanos hablaran casi en voz baja, por amor al arte sobre el futuro de su país. También se llevaron al calabozo a buena parte de su público, contaminado por unas formas creativas que el régimen caribeño considera heterodoxas e inconvenientes. La apertura diplomática que patrocina Obama no ha permitido que Tania Bruguera, ya en la calle, recupere su pasaporte y pueda volar a Madrid, donde tenía previsto participar en la edición de Arco que se inaugura a final de mes, pero los cubanos, a los que no les suele faltar de nada, van bien servidos de arte conceptual y de performances. La última se llama Fidel es un fuera de serie y consiste en publicar en los medios oficiales de La Habana un amplio reportaje fotográfico en el que un joven líder estudiantil, entregado a la causa, se postra ante el viejo dictador para demostrar que, aunque achacoso y distraído, su ídolo sigue con vida. No hay más argumento en un montaje que explora los límites del documentalismo para llegar al corazón de la gente y conmoverla, a cada cual en el sentido que le dicten su conciencia, su memoria y su idea de libertad. Para sus fieles y también para sus víctimas, la longevidad de Fidel Castro no representa a estas alturas sino la permanencia de su tiranía. Convertidos en momias o pajaricos, en estado sólido o gaseoso, otros caudillos pasaron a mejor vida sin dejar de simbolizar, formateados, la eternidad de sus respectivas y siniestras revoluciones. Fidel Castro, en cambio, tiene que aguantar en pie o sentado hasta que pase todo esto que se traen entre manos Obama y su hermano Raúl. Cada una de sus performances, desde las que daba hace décadas en la plaza de la Revolución hasta las que ahora le montan a domicilio, donde recibe en chándal, tienen el valor del mejor arte de la era soviética, muy figurativo y con capas de impostura, sobreactuación y engaño. No hace falta estar vivo, sin embargo, para sostener tantas mentiras. Los símbolos, fuera o dentro de serie, para lo bueno y lo malo, permanecen. Fidel Castro escucha en su domicilio a un líder estudiantil, cuya visita, el pasado 23 de enero, reprodujo ayer la prensa cubana