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DOMINGO 11.1.2015 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.172 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 957 497 675 Suscripciones 901 400 900 Atención al cliente 902 530 770. 15027 8 424499 000020 NADA POR ESCRITO EMILIA LANDALUCE HUMOR Menú y cóctel Arriba, tres de los platos que degustarán en el Beberly Hilton. A la izquierda, Elettra Wiedermann, creadora del cóctel. Debajo, Troy N. Thompson Los dibujantes de Charlie Hebdo imaginaron sin duda una última caricatura ante sus asesinos L EL PULSO DEL PLANETA Una cena baja en calorías para los Globos de Oro Esta noche, los 1.300 invitados serán servidos y agasajados por 40 chefs y 250 camareros MARÍA ESTÉVEZ LOS ÁNGELES L os ingredientes están preparados y las mesas vestidas. Tan solo falta que se acomoden los 1.300 invitados a la 72 edición de la gala de los Globos de Oro, que tiene lugar esta tarde en Los Ángeles (en madrugada, hora local española) Troy N. Thompson, Suki Sugiura, Chris O Connell y Thomas Henzi, los chefs del hotel Beverly Hilton, donde desde hace más de cuatro décadas se celebra la entrega anual de premios de la Asociación de Periodistas Extranjeros en Hollywood, han creado un excepcional menú para unos premios que gustan como ningún otro a las estrellas norteamericanas del cine y la televisión. La premisa ha sido ofrecer una cena baja en calorías para complacer a las divas de Hollywood. El Hilton, hotel donde se organiza este evento desde hace 43 años, ha diseñado para la ocasión un menú de tres platos con abundantes productos locales, haciendo honor al estado de California. El primero incluye un trío de aperitivos compuesto por berenjena a la plancha con tomates deshidratados y humus de piñones, pimiento dulce con granadina y una alcachofa a la plancha con tabulé y tajín, y ensalada Waldorf. El segundo plato estará formado por costillas de carne asadas, trucha con espinacas y filet mignon marinado en cebolla, acompañado de croquetas de patatas, fondue de tomate y kale de la Toscana. Y de postre se podrá elegir entre un helado de mango, un pastel de queso y chocolate o un pastel de almendras con crema inglesa. Ha sido un placer volver a organizar el menú de los Globos de Oro ha dicho a la prensa el chef ejecutivo Suki Sugiura. Nuestro equipo culinario cuenta con mas de 200 personas y estamos preparados para sorprender a nuestros invitados Para completar la velada, Moët Chandon, el champán oficial de la gala, ha contratado a la supermodelo y experta en gastronomía Elettra Wiedemann. Elettra es la hija de la premiada actriz Isabella Rossellini y ha prestado sus conoci- mientos culinarios en Vogue. com y Food Wine, además de estar a cargo de la pagina web Impatientfoodie. com. Sus cócteles llevan el sello de la simplicidad y el buen gusto que imprime esta joven de la alta sociedad norteamericana. Lo importante es conseguir un buen sabor para que sea el cóctel glamuroso y perfecto en una inolvidable noche de Hollywood ha dicho Elettra. El combinado estrella preparado por Wiedemann para los Globos de Oro será el Moët Bijou Rouge, aunque los invitados también podrán degustar el Moët Sunset Starlet compuesto de Moët Chandon Imperial, dry Curaçao, miel, limón, naranja y un spritz de clementina. Serán necesarios 40 cocineros, 110 asistentes, 50 barman y 250 camareros para atender a los 1.300 invitados. Pero, además, los 800 trabajadores del Beverly Hilton tendrán a su cargo a 1.200 periodistas acreditados para el evento. Se espera que el hotel utilice cerca de 10.000 cubiertos durante la cena de esta ceremonia y Moët ha asegurado que se utilizarán 400 botellas de Chandon Magnums para la cena y 1.500 de champán Mini que se servirán durante la alfombra roja. Ahora, solo faltan las estrellas. a sonrisa debería ser la mueca de los muertos. Nada más nos queda a los cínicos frente al abismo. Pienso en los dibujantes de Charlie Hebdo imaginando un último chiste frente a sus asesinos. Quizás, se hubieran dibujado a sí mismos con los terroristas. Cuando estés en el paraíso, tus huríes ya no serán vírgenes. ¡Yo habré llegado primero! Desconozco si esta simpleza, Charlie Hebdo no se caracterizaba precisamente por la sutilidad puede considerarse blasfemia, una idiotez supina o una muestra de ese humor irreverente que muchos pretenden desterrar, como los piropos, de la vida cotidiana. Ignacio Echevarría escribía hace poco que desde la Transición, España había encumbrado el humor buenrollista: los ocho apellidos vascos Una vez más, nos equivocamos. El humor ha de ser corrosivo, ácido, malvado. En caso contrario, es inútil pues nos priva de la reflexión que supone la crítica, la puya, ese piquetito que hiere sensibilidades y nos invita a reaccionar. Hace nada recibí un mensaje de una amiga judía que trabaja en un fondo de inversión especializado en energías. ¿Sabes de qué murió Hitler? Cuando vio la factura del gas. Menos mal que no existía el fracking No se trata de un caso excepcional. Irene Villa siempre cuenta que se ríe con los cientos de chistes que circulan sobre ella. Quizás se deba a que solo los corchos y los tarados ignoran que debemos reírnos hasta de nuestra sombra. Estos tiempos de corrección política no son buenos para la sorna. Aristófanes, Quevedo, Mark Twain... habrían perecido ante radicales y pacatos. Sin embargo, el humor negro se sigue mascullando entre dientes pese a que aún no he escuchado en ningún bar un chiste sobre Mahoma como aquel de San José cazador matando una paloma blanca. No hay duda: les tenemos miedo. La blasfemia no es un chiste, es algo más hondo. La línea que separa al genio del zafio es finísima. Sin embargo, la ofensa de melindres no justifica el fin de la risa. Al fin y al cabo, es lo único que nos queda. Sigo pensando chistes de terroristas islámicos.