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ABC DOMINGO, 11 DE ENERO DE 2015 abc. es internacional INTERNACIONAL 73 El FBI y la Fiscalía quieren imputar al general Petraeus Se le acusa de filtrar documentos a su amante cuando era director de la CIA JAVIER ANSORENA CORRESPONSAL EN NUEVA YORK El FBI y la fiscalía de EE. UU. han pedido que se presenten cargos contra el general retirado David Petraeus por filtrar documentos clasificados cuando era director de la CIA, según ha podido saber The New York Times La historia arrancó con un lío de faldas en 2011, poco después de que Petraeus fuera elegido por Barack Obama para dirigir la agencia de inteligencia. Al parecer, el general tuvo un romance con Paula Broadwell, una oficial del Ejército en la reserva que estaba escribiendo un libro sobre él. El affaire se descubrió después de que Jill Kelley, una amiga de Petraeus, recibiera una serie de amenazas anónimas por correo electrónico sobre su amistad con el general. El FBI comprobó que provenían de Broadwell y, al revisar sus emails, salió a la luz el romance que mantenía con Petraeus. Al conocerse que tenía una amante, el general decidió dimitir de su cargo en la CIA. Lo hizo solo dos días después de la reelección de Obama como presidente, el 9 de noviembre de 2012. Después de haber estado casado 37 años, he tomado decisiones muy poco afortunadas dijo en un comunicado. Este comportamiento es inaceptable, tanto como marido como líder de una organización como la nuestra Lo relevante no fue su infidelidad, sino si su comportamiento puso en peligro la seguridad de EE. UU. Tras la dimisión de Petraeus, los agentes del FBI encontraron documentos clasificados en el ordenador de su amante, a quien también podría haber dado acceso a su cuenta de correo electrónico en la CIA. Petraeus lo niega todo: ha defendido que no entregó ningún documento clasificado a Broadwell y que no tiene intención de llegar a un acuerdo con el Departamento de Justicia para reconocer su culpabilidad y ahorrarse un juicio que debilitaría todavía más su imagen. La pelota lleva tiempo en el tejado de Eric Holder, el fiscal general de EE. UU. que debe decidir si impulsa la imputación de Petraeus, lo que llevaría al militar al banquillo y, quizás, a la cárcel. Pero Holder todavía no ha ido a buscar esa pelota, lo que ha despertado dudas sobre un posible trato de favor para el militar, sobre todo porque el fiscal general ha emprendido una cruzada contra los funcionarios que revelan secretos a periodistas. Limbo jurídico Las quejas también han llegado de los aliados de Petraeus, que creen injusto un retraso que ni resuelve la situación del militar ni le permite participar en labores de Estado en las que muchos creen que su experiencia sería muy valiosa. Uno de ellos es el exmilitar y senador republicana por Arizona John McCain. En un momento crítico para la seguridad de nuestro país, el Congreso y los estadounidenses no podemos permitirnos que su voz esté silenciada por la sombra de una investigación irresuelta, que se alarga en el tiempo y marcada por filtraciones anónimas escribió el mes pasado en una carta a Holder. Necesitamos claridad en una dirección u otra: presentar cargos y llevarle ante la Justicia o declarar su inocencia y dejar que siga con su vida ha dicho otro republicano, el representante de Utah Jason Chaffetz. Lo que es intolerable es tener en el limbo durante años a un héroe americano Lo cierto es que, hasta el escándalo de su amante, Petraeus era una de las figuras más respetadas en EE. UU. Un militar que se movía con soltura en los círculos de poder de Washington, logró estabilizar la insurgencia en Irak, donde fue destinado en 2007 como comandante de las fuerza militar estadounidense, lo que puso los cimientos para la salida de las tropas del país árabe. También ocupó la máxima responsabilidad militar en Afganistán desde 2010 hasta su nombramiento como director de la CIA en 2011. Tras su dimisión, entró como socio de una de las mayores firmas de capital riesgo del mundo, Kohlberg Kravis Roberts, Petraeus con su biógrafa, Paula Broadwell, con la que tuvo un romance REUTERS PERDIÓ EN 2012 CONTRA OBAMA Mitt Romney: Quiero ser presidente de Estados Unidos J. A. NUEVA YORK Mitt Romney ha negado más de una docena de veces en el último año que tenga intención de buscar la nominación republicana en las elecciones presidenciales de 2016. Pero este fin de semana ha dado un vuelco en la incipiente carrera electoral con una declaración sorprendente: Quiero ser presidente de EE. UU. dijo Romney el viernes por la noche en Nueva York, ante un grupo de treinta donantes in- fluyentes del partido republicano, según algunos de los presentes. El candidato en las elecciones de 2008 y 2012 en las que obtuvo la nominación republicana- dijo que estaba considerando seriamente iniciar una nueva campaña y que su mujer, Anna, que el pasado otoño mostró una oposición categórica a esta posibilidad, ahora me apoya mucho Romney habló con su familia sobre la posibilidad de volver a presentarse durante las Navidades, según aseguraron colaboradores del ex gobernador de Massachusetts a The Washington Post Muchos analistas de EE. UU. no ven en las palabras de Romney una declaración cierta de que entra en la carrera presidencial, sino una toma de temperatura del bando republicano, en el que otros candidatos, como Jeb Bush, ex gobernador de Florida, están dando pasos más decididos. Lo que a mí me ha dicho en otras ocasiones es estoy salvaguardando mis opciones Lo que ahora dice es estoy pensando seriamente en presentarme dijo al diario capitalino Bobbie Kilberg, un donante de Virginia que consiguió millones de dólares para la campaña de Romney en 2012. La declaración de Romney podría al menos contener la carrera de Bush, que ya ha armado una super PAC una plataforma para recaudar contribuciones a su campaña- y ha emprendido una gira por todo el país para convencer a los donantes republicanos más poderosos. Estos contribuyentes llevan tiempo oyendo cantos de sirena de presidenciables como Bush, pero también otros como Chris Christie gobernador de Nueva Jersey- o el senador por Florida Marco Rubio.