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46 CÓRDOBA DOMINGO, 11 DE ENERO DE 2015 cordoba. abc. es ABC Ciudad del conocimiento (I) LA HISTORIETA DE CÓRDOBA POR JAVIER TAFUR Y VIC CÓRDOBA Hay una pléyade de cordobeses ilustres (de nacimiento y adopción) que marcaron el pensamiento de Occidente una vez desaparecido el Califato omeya tanto en las ciencias como en las letras N o hay urbe medianamente importante que no se precie de ser ciudad del conocimiento. Hoy, hasta Dos Hermanas se rotula así. Y Córdoba no podía ser menos. De hecho, pasado mañana, los rectores de las universidades cordobesas, presididos por el alcalde, se reúnen para proclamar un nuevo exordio de la cultura propia y de sus perspectivas de futuro, que naturalmente serán inagotables, sobre todo a la postre, cuando la disertación se distienda y acabe en torno a una copa de vino, o varias, de la denominación de origen Montilla- Moriles. Gestamos cierta sonrisa de conmiseración ante el acontecimiento, por lo repetido y por el contumaz tópico que encierra, pero deberíamos mostrarnos más respetuosos, pues si hay alguna ciudad que merezca el tratamiento, siquiera sea por el aval de su historia, es sin duda la nuestra. En la Córdoba de la alta Edad Media se dan las circunstancias felices Como, por ejemplo, Ibn Masarra, filósofo y hereje, que fue uno de los primeros cordobeses que hizo heterodoxia del Islam. Seguidor del Neoplatonismo gnóstico, sus formulaciones nos han llegado bajo la apariencia del sufismo. Fue a peregrinar a la Meca para quitarse de en medio de una sociedad cordobesa no tan tolerante como creemos y, de ser el centro de un imperio y la cuando volvió, se retiró a la sierra sede de emperadores que quieren con algunos discípulos, imitando el ejercer de tales. Así, la corte se ro- ejemplo de los anacoretas cristiadea de lo mejor de cada casa. Y lo nos. mismo viene gente a enseñar O como Ziryab, que fue el que gente que desea ser Petronio de la Córdoba enseñada. Es paradigemiral. Músico y canmático el mecenaztor que no tuvo paAlhakén go que Alhakén II rangón en su épocrea en torno suyo. ca, pero también Constantinopla Constantinopla y arbitró la moda y Bagdad del vestido, de la Bagdad se asomenviaron sus bran y lo admiran gastronomía y del libros y maestros y envían sus libros mobiliario. Y no al mecenazgo y sus maestros. fue su menor condel omeya Pero ya antes la tribución la de inciudad se había controducir el cristal para vertido en universitas que el vino no confunque irradiaba conocimiendiera su sutileza con los ásto por sus cuatro costados. E incluperos metales. so, desaparecido el califato, aún manTambién Ibn Firnás se adelantó tiene un carácter doctoral que ni la a Da Vinci en unos cuantos siglos y porfía de almorávides y almohades fue, tal vez, más bragado. Inventó por el fundamentalismo puede ocul- el paracaídas con sólo unas leves tar. De ahí la pléyade de cordobeses contusiones y una máquina voladoilustres (de nacimiento o adopción) ra con un par de fracturas. Y, lo que que marcan el pensamiento del Oc- es más importante desde el punto cidente de la época, del que de algu- de vista intelectual, reconoció la inna manera todos somos deudos. conveniencia de éstas por no haber- le añadido una cola a las alas. Un puente alegórico lo recuerda en Córdoba y permite a los cordobeses escapar con cierta diligencia de la ciudad. Por lo que respecta a Albucasis, pasa por ser el padre de la cirugía. Empeño no le faltó, pues se dice que amplió el instrumental médico conocido en doscientos nuevos artilugios, entre los que destaca el primer forceps para los partos y el hilo de seda para las suturas, que seguramente le proporcionaría el agradecimiento eterno de los intervenidos quirúrgicamente. En su obra Al- Tasrif se recopila exhaustivamente el conocimiento médico y farmacéutico de su tiempo. Es igualmente el momento de Ibn Hazm, poeta famoso por habernos legado los delicados versos del Collar de la Paloma, alta expresión del amor entendido al modo andalusí. Pero en verdad este personaje fue un polígrafo completo que escribió sobre filosofía, teología, didáctica, historia y antropología. Su pensamiento aristotélico caminó paralelo al tomista y casi tuvo una misma conclusión. Aunque acaso su obra más influyente fuera el Fisal (Historia Crítica de las religiones, sectas y escuelas) donde acomete un original estudio comparativo del hecho religioso cuyos argumentos anticipan en muchos aspectos la metodología escolástica del medioevo europeo.