Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES, 5 DE ENERO DE 2015 abc. es economia ECONOMÍA 63 EL QUINTO EN DISCORDIA POR JOSÉ RAMÓN ITURRIAGA Arranca el año Aunque el salto de año en los mercados financieros no cambia nada el cuadro macro y micro y los riesgos de un día para otro siguen siendo obviamente los mismos estamos programados para poner los contadores a cero, lo que tiene consecuencias, aunque sean meramente psicológicas, para los agentes financieros y los inversores. En cierta medida, para lo bueno y para lo malo, el 2014 ya es historia y la semana pasada empezó otro año. Lo que ahora importa es lo que ocurra con las Bolsas, las commodities las divisas o la renta fija y más en concreto, con nuestras inversiones y lo anterior es agua pasada. Tenemos doce meses por delante en los que se puede reescribir la historia y en los mercados tendemos a hacernos trampas al solitario, lo que no es lo mejor ni desde el punto de vista de la planificación financiera ni desde luego para maximizar el retorno de nuestras inversiones. En cualquier caso, 2015 ya ha arrancado y en el primer día de mercado ha dado importantes titulares que, aunque no sean una sorpresa, no dejan de ser interesantes y pueden (o no) marcar el devenir del año. Por un lado, la prima de riesgo por primera vez desde junio de 2010 (los albores de la crisis del euro, recuerden) se Prima de riesgo 600 500 400 300 200 100 2010 2011 ha vuelto a ir por debajo de cien puntos básicos. La verdad es que no cambia mucho la película con respecto a las últimas semanas. Pero el hecho de irse por debajo de los niveles de hace casi cinco años con todo el ruido que hay con lo que pueda pasar en Grecia en las próximas semanas quizá sea el mejor síntoma de cómo se va a tomar el mercado este nuevo episodio de la crisis griega: con distancia. Este año, probablemen- 99 puntos básicos 2012 2013 2014 te, sea el de la consolidación del euro y la prima se podría ir a territorio normal cincuenta puntos básicos o por debajo- Asimismo el euro ha vuelto a marcar nuevos mínimos de los últimos cuatro años y ya está en 1,20 dólares pelados. Y a tenor de los datos de crecimiento, la divergencia en la política de los bancos centrales y de tipos de interés se muestra como la tendencia futura. Este movimiento no es inocuo para las EE. UU. y Europa. Si a lo anterior sumamos el efecto que tiene un precio del crudo, que también ha empezado el año como lo terminó, cayendo, y que está a la mitad del nivel de hace un año, podemos pensar que el año arranca muy bien para las economías desarrolladas. En concreto para las europeas, donde las expectativas estaban muy bajas por lo que las sorpresa será mayor. Claves para enero El año empieza con importantes citas este mes de enero en la zona euro. Por un lado, el 14 de enero la corte de la justicia europea dictaminará sobre la legalidad de la OMT que es el anterior programa de compra de bonos en el mercado del BCE. Probablemente, la decisión de la justicia europea sirva para legitimar la actuación del BCE y, por lo tanto, allane el camino de un nuevo programa de interven- ción que, como es sabido, está muy avanzado. Lo conoceremos pronto porque también en enero, el día 22, hay reunión del BCE y sabremos por fin si Draghi está a la altura de sus palabras, pone más carne en el asador y arranca el programa de compra de bonos soberanos (QE) del que llevamos hablando ya un tiempo y que en el mercado ha suscitado tanta polémica. Las últimas palabras del italiano que conocimos la semana pasada parecen indicar que va a ir con todo y los datos de precios cayendo que hemos conocido los últimos días se conviertan en la mejor coartada para imponer sus tesis más heterodoxas. Ahora bien, quizá Draghi se vea obligado a esperar al resultado de las elecciones griegas, que son tres días después, y retrasar cualquier anuncio a la reunión de marzo del BCE. La Troika ha dado dos meses a Grecia para formar gobierno y el plazo expira a final de febrero. En cualquier caso la posibilidad de una salida del euro de Grecia Grexit es muy remota porque hasta el propio líder del partido radical griego en los últimos días ha descafeinado sus propuestas y la ha descartado. Además, el BCE podría condicionar la eventual intervención en los países con programas de rescate al cumplimiento del mismo, lo que reduciría, más si cabe, las posibles exigencias del nuevo gobierno griego cuando sean capaces de formarlo, lo que a priori se antoja complicado. SYRIZA COMO VACUNA Un gobierno griego de corte populista que acabe acatando el orden establecido podría ser la puntilla para otras opciones similares en el resto de Europa E l último capítulo de la crisis griega ha suscitado mucha preocupación a nivel político que, sin embargo, no se ha visto reflejada en los mercados financieros más que de refilón. El único mercado que de verdad ha sufrido ha sido lógicamente el griego y el resto de plazas europeas, periféricas incluidas, ni se han despeinado. A estas alturas de la película, el riesgo de contagio parece muy limitado y la posibilidad de volver a las andadas y poner en entredicho el futuro del euro se puede descartar del todo. Sin embargo, y aunque a día de hoy resulte muy aventurado decirlo, quizá las próximas elec- ciones griegas se conviertan en la mejor vacuna contra el populismo que encarna la opción política preferida, de acuerdo con las encuestas griegas, y que tiene su reflejo en prácticamente toda Europa. Y digo esto porque cada vez tiene más pinta de que, en el caso de que la extrema izquierda llegara al gobierno de Grecia, es muy poco probable que aplicasen las medidas que les han granjeado tantos titulares y disparado su popularidad. Todavía no han pisado alfombra y ya están renunciando o rebajando mucho sus extravagancias más conocidas. Y, entre la posibilidad de que Alemania cambie el paso sobre sus planteamientos para salir de la crisis o que un líder político de la opción que sea se desdiga e hinque la rodilla delante de Merkel, lo tengo claro. Así las cosas, un nuevo gobierno griego de corte populista que, tras el paripé inicial, acabe acatando el orden establecido, lejos de convertirse en un revulsivo para opciones parecidas que hay en el resto de Europa, podría ser su puntilla, porque sería la mejor forma de levantar el velo a estos planteamientos que pueden ser posibles en países emergentes pero que no tienen cabida en países desarrollados y mucho menos dentro de la Unión Monetaria. Así que, en vez de abrir las puertas a un nuevo orden de corte bolivariano en toda Europa, la eventual victoria de Syriza y su sometimiento al orden natural de las cosas que no es otra cosa que cambiar el traje de pana por el de paño además de una magnífica vacuna para tentaciones populistas en el resto de Europa, supondría el mejor refrendo del euro.