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ABC JUEVES, 1 DE ENERO DE 2015 abc. es opinion OPINIÓN 11 EL CONTRAPUNTO UNA RAYA EN EL AGUA ISABEL SAN SEBASTIÁN ¡FELIZ AÑO ELECTORAL! ¿Cuándo llegarán al bolsillo del votante los ansiados brotes verdes? Son tantas las variables en juego, que hacer una quiniela hoy sería un ejercicio vano AL vez, ojalá, sea éste que estrenamos el año del despegue, como anunció Mariano Rajoy, o tal vez no, pero lo seguro es que 2015 será un año de elecciones y cambios. Elecciones municipales, autonómicas y probablemente también generales, allá por octubre o noviembre, y cambios de grueso calado en el reparto del poder en España. Comicios locales susceptibles de provocar un auténtico vuelco político, en línea con la tradición histórica de esta vieja piel de toro, seguidos de un llamamiento a las urnas al que la izquierda concurrirá más fragmentada que nunca y la derecha, pendiente del voto del miedo. Será un año interesante. Una prueba de fuego para la democracia que conocemos, en la que probablemente sucumba el bipartidismo. Es mucho lo que está en juego. Si los socios republicanos socios de Artur Mas no logran convencerle de arrastrar a Cataluña un poco más cerca aún del abismo en el mes de marzo, con unas plebiscitarias destinadas a precipitar la declaración unilateral de independencia, nos veremos las caras con las papeletas por vez primera el 24 de mayo. Oficialmente estaremos eligiendo alcaldes y, en algunas comunidades autónomas, gobiernos regionales, aunque a nadie se le escapa que el desenlace de ese escrutinio tendrá un efecto decisivo sobre las generales previstas para el otoño. No sería la primera vez que unos comicios locales cambiaran el curso de la Historia en esta Nación de T garrotes, y no precisamente para bien. De ahí que la preocupación vaya en aumento, tanto en las filas del PP como en las del PSOE, a medida que pasa el tiempo, se multiplican los sondeos funestos para ambas formaciones y nadie parece dar con la forma de frenar el auge de Podemos. Los de Pedro Sánchez se ven relegados en muchos lugares a una tercera posición que les obliga a escoger entre lo malo y lo peor en los nuevos ayuntamientos (abrazarse a la izquierda extrema o al PP a fin de asegurar la gobernabilidad) y que, proyectada a las generales regidas por la ley d Hont, supone en 33 provincias ni más ni menos que el ser o no ser; es decir, unos 80 escaños. Los de Rajoy confían en conservar el liderazgo, aunque los cálculos más sensatos estiman la pérdida de entre cuatro y cinco comunidades autónomas (Valencia, Murcia, Aragón, alguna de las Castillas y acaso Madrid) dos diputaciones y veinte capitales y ciudades importantes, con la consiguiente orfandad para millares de cargos electos. ¿Sobrevivirán las direcciones de Ferraz y Génova a semejante debacle? Ésa es la pregunta del millón. Desde Andalucía, donde el PSOE espera atrincherarse a costa del descalabro popular, la caballería almohade de Susana Díaz se prepara para acudir al rescate del partido hundido, cobrándose la cabeza del derrotado secretario general antes de las generales. En Madrid las cosas no están tan claras y existe división de opiniones. Hay quien aventura que, de cumplirse estos pronósticos, Rajoy tirará la toalla y empujará a su delfina Soraya Saénz de Santamaría, a tomar el relevo. Otros creen que el presidente resistirá, fiel a su convicción de que quien resiste, gana, y fiará todas sus posibilidades a la consolidación de la recuperación económica y al miedo que infunda en la clase media, donde encuentran su caladero los de la gaviota, el posible desembarco en la Moncloa de Pablo Iglesias. ¿Podrá vencer el miedo a la frustración y el desencanto? ¿Cuándo llegarán al bolsillo del votante los ansiados brotes verdes? Son tantas las variables en juego, que hacer una quiniela hoy sería un ejercicio vano, porque el horizonte judicial también nos dará sorpresas, como las que aporte el caso Bárcenas con la apertura de juicio oral en diciembre. Sólo hay una cosa segura. En 2015, votaremos. IGNACIO CAMACHO LOS ESPEJOS FALSOS Syriza y Podemos son parientes políticos, no gemelos. El partido español disimula en el populismo su proyecto de ruptura T JM NIETO Fe de ratas ODOS los extremismos se parecen, como las familias felices de Tolstoi, pero los parecidos no siempre guardan identidades simétricas. La sociedad de las etiquetas tiende a las simplificaciones fáciles, categorías esquemáticas que facilitan comprensiones superficiales... e inducen a confusiones frecuentes. Necesitamos marcos mentales livianos que nos construyan referencias inmediatas. Y tendemos a hacer con ellos análisis triviales que desprecian la importancia de los matices. Ejemplo: Siryza es el Podemos griego. ¿Falso? No, simple. Impreciso. Insuficiente. Syriza y Podemos son parientes políticos, no gemelos. Se parecen en su programa antieuropeo o antialemán- en su rechazo a los ajustes, en sus reparos a pagar la deuda pública, en su populismo demagógico de ofrecer soluciones fáciles a problemas complejos. Cultivan su fraternidad radical: forman grupo parlamentario en Bruselas y Alexis Tsipras fue el invitado estelar en la proclamación de Pablo Iglesias. Ambos se ofrecen como alternativa al fracaso o al desgaste de la partitocracia convencional. E incluso se asemejan en el giro moderado de su oferta para alcanzar el éxito electoral entre clases medias deprimidas. Pero... Pero Syriza no oculta que es una fuerza comunista. Su nombre es diáfano: Coalición de Izquierda Radical. Se presenta con orgullo ideológico, y su prioridad es cambiar de política, no de sistema. Podemos tiene un proyecto de ruptura del régimen constitucional español. Intenta disimular su identidad política de extrema izquierda en un vago populismo transversal que apela al abstracto concepto de la gente como sujeto político. Aspira al poder para operar con él una transformación de las reglas del juego. Pretende sustituir el marco del consenso por el de la confrontación, pero camufla su polaridad revanchista en un discurso integrador de índole socialdemócrata. (Lo tiene teorizado Iglesias en algunas de sus prédicas televisivas, con base explícita en Lenin y su tesis sobre la necesaria moderación táctica de los partidos revolucionarios para alcanzar el Gobierno) Y mientras Syriza engloba tendencias maoístas, trotskistas y posmarxistas, Podemos surge de una palmaria inspiración bolivariana trufada con los postulados altermundistas del 15- M. No se trata sólo de matices. Esas diferencias van a resultar trascendentes en el equívoco juego de espejos que parece haberse entablado en la opinión pública. Porque si se juzga a Podemos por la suerte que corra una Grecia bajo el probable gobierno de sus primos se estará desdeñando el intrínseco componente rupturista del partido español, su verdadero programa de fondo, que no es el económico sino el político. Y será un importante error de enfoque que diluirá el sentido real del modelo podemista: la liquidación del orden constitucional que ha regido España en treinta y cinco años de democracia, libertades y convivencia.