Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MARTES 2.9.2014 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.041 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 957 497 675 Suscripciones 901 400 900 Atención al cliente 902 530 770. 14362 8 424499 000020 EL PULSO DEL PLANETA VISTO Y NO VISTO Lujo castellano en París Antigua residencia de Isabel II en su exilio francés, el antiguo Palacio de Castilla se reconvierte en el Hotel Península, un establecimiento sublime IGNACIO RUIZ- QUINTANO CHURCHILL En las dos guerras alemanas, sólo se dejó oír un rugido nítido: el de sir Winston Churchill uando se nos convoca a la guerra contra el paro (suena a Guerra de los Treinta Años) vemos que en agosto se cumplieron cien años de la Gran Guerra, y ahora, setenta y cinco de su continuación, la Segunda Guerra Mundial, dos matanzas anonadantes desatadas por la pasión alemana de la fuerza sin límites En la esfera de la fuerza, escribe Churchill de la Primera, la historia no recuerda manifestación alguna que pueda compararse a la erupción del volcán alemán: durante cuatro años Alemania hizo perder a sus enemigos más del doble de la sangre (unida a la iniquidad del gas y de la guerra submarina sin restricciones) que ella misma vertió. Pero el pueblo alemán es digno de otras explicaciones que el torpe cuento de que fue minado por la propaganda. En ambas ocasiones, sólo un rugido nítido, del lado de la civilización, se dejó oír: el de sir Winston Churchill, un inglés americano (madre neoyorquina) descendiente de Mambrú, prisionero (fugado) de los bóeres y veterano de Cuba (con los españoles) primer lord del Almirantazgo y, dicho exactamente por Madariaga, el único gran general surgido en la Gran Guerra, con sus dos genialidades estratégicas, la expedición de Amberes y el desembarco en los Dardanelos, echadas a perder por unos estrategas cuya única estrategia se reducía a matar alemanes Ningún león rugió nunca más solo. En el 39, mientras Hull, el secretario de Estado americano preguntaba oficialmente si, al rendirse a los nazis, entregaría también la escuadra, Churchill arengaba a la nación y luego decía a su ministro de Defensa: No sé con qué vamos a bregar con esos cabrones, como no sea con botellas de cerveza Eran él (más la pobre Grecia) contra el imperio nazi, sin desfallecer ni cuando su jefe del Aire le informó: Acabamos de enviar el último escuadrón Inglaterra es muy lista había sido su muletilla (lluvia fina) con el embajador alemán. Luego, sólo envidió dos cosas: el Mediterráneo y ese maldito Real Madrid C Vestíbulo del Hotel Península, con una estética muy distinta de las estancias que ocupó Isabel II J. PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS FOTOS: ABC ras seis años de trabajos monumentales, se ha inaugurado el nuevo Hotel Península, símbolo del ultra lujo, que ya fue, en su día, Palacio de Castilla, donde residió Isabel II, antes de transformarse en el hotel cosmopolita desde donde José Martínez Ruiz, Azorín, uno de los patriarcas de la prosa española contemporánea, cubrió parte de la Primera Guerra Mundial como enviado especial de ABC. Esa fabulosa metamorfosis de una antigua residencia real en hotel de lujo, propiedad de una cadena china, creada en Hong Kong, en 1886, es una de las grandes leyendas urbanísticas parisinas. Condenada al destierro, Isabel II, su esposo y el Príncipe de Asturias, futuro Alfonso XII, comenzaron por instalarse muy provisionalmente en Pau, antes de comprar en París, en la Avenida Kleber, a dos pasos del Arco del Triun- T fo, un palacio propiedad de un príncipe ruso, Alexander Basilewski. La Reina de España hizo grandes trabajos en su residencia parisina, que pasó a llamarse Palacio de Castilla, a finales del XIX. Allí, firmó en uno de sus salones el documento de la abdicación en su hijo, con una discreta ceremonia inmortalizada en varios grabados de época. Isabel II recibió en ese palacio a políticos e intelectuales españoles de paso por París, como Galdós, uno de los patriarcas de la novela española moderna. Con el tiempo, el antiguo Palacio de Castilla terminó transformándose en hotel de lujo, el primero y más legendario de los palacios hoteleros parisinos, el Hotel Majestic, que tiene una historia legendaria. En ese hotel se celebró una mítica cena en la que coincidieron, por única vez, tres de los más grandes genios del siglo XX, Pablo Picasso, Marcel Proust y James Joyce. Años antes, en el Majestic ya había estado Azorín, enviado especial de ABC para cubrir parte de la Gran Guerra. En ese hotel escribió Azorín parte de las crónicas más tarde integradas en un libro importante, París bombardeado una de las pilares fundaciones de la prosa periodística moderna. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Majestic fue ocupado por la Gestapo, que utilizó sus sótanos como salas de tortura. Simenon escribió una novela célebre, sobre aquellos años sombríos. En la inmediata posguerra, el antiguo Majestic se convirtió en primera sede oficial de la Unesco. Años más tarde, el Estado francés transformó el antiguo hotel en palacio de conferencias internacionales, donde Kissinger firmó con los vietnamitas la paz de Vietnam. Andando el tiempo, endeudado, el Estado francés decidió vender tan legendario edificio a un grupo hotelero chino instalado en Hong Kong, por 600 millones de euros. Cuatro años más tarde, el antiguo Palacio de Castilla se ha transformado en Hotel Península, un símbolo del ultra lujo de nuevo cuño. Quiere la leyenda que Gershwin escribiese en el antiguo Majestic parte de la partitura de Un americano en París La familia Kadoorie, propietaria de la marca del nuevo hotel, ha invertido sumas millonarias para transformar cada habitación en un sueño solo al alcance de millonarios. Grabado del Palacio de Castilla y su aspecto actual