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ABC MARTES, 27 DE AGOSTO DE 2013 abc. es estilo GENTESTILO ABCdelVERANO 61 entre aplausos y abucheos inocente Hannah Montana en una serie de Disney, prometió antes de la ceremonia que ofrecería a la audiencia un momento más loco que el que protagonizaron Britney Spears y Madonna cuando se besaron en la edición de los Video Music Awards de hace 10 años. Y fue fiel a su palabra. Cyrus primero interpretó su reciente sencillo We Can t Stop ataviada con un escueto body y acompañada por varias mujeres disfrazadas de osos de peluche con las que hizo twerking un movimiento de baile que consiste en mover las caderas rápida y sensualmente. Acto seguido, la cantante hizo un dueto con Robin Thicke. Juntos entonaron Blurred Lines el tema que se ha convertido en la canción del verano en Estados Unidos gracias a su videoclip subido de tono. Tanto Thicke, como Cyrus estaban nominados a cuatro premios, pero ambos se fueron a casa con las manos vacías. Otros cantantes que causaron furor en el escenario fueron Kanye West, Bruno Mars o Justin Timberlake, el gran triunfador de la noche, quien ganó cuatro premios y se reunió con el resto de los integrantes del grupo N Sync tras casi una década de carrera en solitario. Katy Perry cerró la gala cantando su último éxito, Roar Sin embargo, Perry no lo hizo en el Barclays Center, donde había transcurrido la entrega de premios, sino en un segundo escenario debajo del puente de Brooklyn y con Manhattan de fondo. De niña Disney a chica mala del rock Miles Cyrus aprovecha cada ocasión en su mano para dejar claro que ha crecido y que en ella no queda ni un atisbo de la adolescente que protagonizó la serie de Disney Hannah Montana Gracias a su carrera musical, Cyrus, de 20 años, ha cambiado con éxito su imagen dulce y angelical por una estética punk y un estilo transgresor y provocativo. En su último videoclip, el que acompaña a la canción We Can t Stop Cyrus aparece celebrando una fiesta salvaje en la que sus amigos comen sándwiches de billetes de dólar o patean calaveras hechas con patatas fritas, entre otras extravagancias. Justin Timberlake, el gran triunfador de la gala, posa con sus premios. A la derecha, Bruno Mars Gaga había hecho su primera aparición de la noche unos minutos antes, en la alfombra roja que rodeaba todos los accesos al Barclays Center de Brooklyn, donde se celebró la entrega de premios. Pero esta no fue una entrada épica como la que la cantante hizo en la gala de los premios Grammy de 2011, cuando llegó dentro de un huevo transportado por un séquito de fornidos hombres. Para esta ocasión, en la que estuvo acompañada de su padre, la cantante escogió una peluca de larga melena negra a juego con un escotado, pero nada estrafala- rio vestido de satén técnico negro, como lo definió su diseñador, Prabal Gurung. A pesar de que la actuación de Gaga no dejó indiferente a nadie, el suyo no fue el número más comentado de la noche. Sin duda, las actuaciones más polémicas fueron las dos en los que participó Miley Cyrus. La cantante, que en su día encarnó a la y las más desastrosas Lil Kim. Asidua a las listas de las peor vestidas, no defraudó. Plumas, polipiel, transparencias, su estilismo tiene todos los ingredientes para un apocalipsis sartorial Miley Cyrus. ¿De dónde salió este esperpento vintage de Dolce Gabbana de Mariachi deluxe? Seguro que sus creadores quemaron toda la producción, pero se les escapó uno que acabó en una tienda de segunda mano, donde lo encontró la estilista de Miley Sarah Hyland. La actriz de Modern Family parece haber confundido la gala con Comicon (la famosa feria de los comics) con su vestido rojo y dorado de Marchesa, que parece inspirado en Wonder Woman Rita Ora. Que alguien le diga que no puede ir por la vida como la doble de Beyoncé. Le ha copiado hasta el peinado