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ABC SÁBADO, 30 DE MARZO DE 2013 abc. es opinion OPINIÓN 15 VIC EL NORTE DEL SUR RAFAEL ÁNGEL AGUILAR SÁNCHEZ EL PRODIGIO DE LA CALAMIDAD Había sido tanta la desolación callada que los claros intermitentes del Jueves Santo eran el augurio de un descubrimiento irrepetible ÓMO decía esa cita del comienzo de Cien años de soledad. El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo Habían sido tantos los momentos de desolación callada, de espera en vano, de lágrimas en la penumbra incierta de las naves laterales de los templos que las intermitencias de claros en el cielo con los que se abría paso la tarde eran el augurio de un descubrimiento absoluto, deslumbrate, irrepetible por desconocido. Sucedía que los relojes alcanzaban la frontera plácida de la sobremesa con pasos temerosos: los minuteros avanzando torpes como pusilánines contables del tiempo que se escapaba entre las manos igual que el agua, el maldito agua, se escurre sin remedio entre los dedos; el rumor de las cornetas ahogadas en madrugadas lastimeras filtrándose ahora por las celosías de los ventanales y mezclándose con el taconeo casi marcial de las mujeres de mantilla llevadas como en andas por sus acompañantes con paraguas zigzagueantes en las aceras para evitar lo que quedaba de los charcos de la noche húmeda; el olor potente de repostería, de azúcar, de canela, saliendo al paso de los penitentes que se dirigían animosos a San Cayetano por los soportales de las Ollerías, por las calles del perímetro del parque de Colón, cruzando a ráfagas en los pasos de peatones más cercanos al Palacio de la Merced. El prodigio se consumaba en la cuesta del Colodro. Las religiosas de la calle Mayor de Santa Marina rezaban bajo su hábito de gasa tal vez ajenas a lo que estaba ocurriendo afuera, más allá de las rejas que las separan del mundo. La letanía de clausura contrastaba con el bullicio impaciente de la calle: asomaba a lo lejos el paso del Caído y era poderoso el efecto del automatismo que concentraba las miradas en uno de los primeros pasos que estaban en la calle desde hacía días. Las manos infantiles señalaban los útiles del cortejo con la fuerza justa que es precisa para despertarles el alma, o el ánima, para comprobar que de veras servían de algo más que para estar en los anaqueles de los cuartos de hermandad. Sucedía todo de una vez y para siempre: la misma dolorosa de carne y hueso que hacía un rato se protegía el tocado en la cuesta de San Cayetano sostenía ahora la mirada en un punto indefinido pero firme del muro lateral de Santa Marina, a lo lejos pero ya visible; una anciana de corta estatura pedía al capataz que parase el paso justo a sus pies y cuando ya los costaleros se empleaban en el relevo ella alzaba la voz con su rosario en la mano para deshacerse en palabras con el Cristo; los toreros de luto formaban como subalternos contritos delante de las mantillas y confundidos en la espesura olorosa del incienso que taladraba la luz ya declinante de una tarde que por una vez se imponía a la calamidad de las nubes y de las tormentas. C Para más inri, hemos comprobado que desde hace tiempo se están talando árboles, dejando una sola variedad arbórea, que son los naranjos en la barriada de Ciudad Jardín, quedando los tocones de estas talas como si fueran trofeos, afeando nuestras calles. Por nuestra parte pensamos que sería preceptivo, mientras se hace esta valoración de las acciones a tomar en el barrio de Ciudad Jardín por parte de la comisión, que por el momento se paren las talas y las sustituciones de árboles que actualmente se están haciendo hasta que la Comisión del Árbol termine y entregue el informe pertinente de su estudio. MANUEL HUERTOS RODRÍGUEZ CÓRDOBA turismo estival que recibe el municipio. Pero al incapaz del alcalde Izaguirre eso le da igual, porque en realidad le dan igual San Sebastián y los donostiarras. Solo tiene por misión crear un clima de recelo a lo español o a todas aquellas cosas, ideas o costumbres que reafirmen la enorme españolidad histórica de esta ciudad, donde los reyes han tenido hasta residencia estival. En vísperas de la capitalidad europea de la cultura, en 2016, el liberticida de Izaguirre se carga de un plumazo una de las manifestaciones culturales más tradicionales, vigorosas, creativas y prósperas de la ciudad. Aunque, visto con perspectiva, qué se puede esperar de un sujeto que apoya, aplaude y jalea a una máquina de matar y a quienes han segado la vida a más de ochocientas personas, entre hombres, mujeres y niños. JUAN ANDRÉS ELÓSEGUI SAN SEBASTIÁN Pueden dirigir sus cartas y preguntas al director a: Por correo: C San Álvaro, 8, 1 3. 14003 Córdoba Por fax: 957 496 301. Por correo electrónico: cartas. cordoba abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. ACTUALIDAD NATURAL POR MÓNICA FERNÁNDEZ- ACEYTUNO Liberticidas al mando en San Sebastián Estaba cantado. Los proetarras que gobiernan mi ciudad, con la pastueña complacencia de los nacionalistas del PNV van a dejar a San Sebastián sin toros. Ya estaban tardando en copiar la iniciativa que tomaron los soberanistas catalanes: liquidar todo aquello que huela a España. La miopía de los filoetarras les lleva a una medida que no solo supone un atentado a las libertades individuales (estos sujetos se han caracterizados por aplaudir a los liberticidas de ETA) sino que ocasionará un serio quebranto a los ingresos económicos que provienen del El estuario l estuario es el lugar donde el río realiza su entrega de agua al mar. Es donde dice: aquí tienes el agua que se te escapó por el aire, y esa paz del que ha devuelto lo que no era suyo, es lo que se le nota al río cuando se vuelve estuario y desaparecen los remolinos de los pilares de los puentes y lo más que hace el agua, bajando al océano, son unas ondas muy suaves, como de arena en el desierto. Hay rocas cubiertas de extrañas algas con diminutas caracolas, nucelas naranjas y verdes, también raras, porque las rarezas, para vivir, se juntan. La casa del poeta Pondal, está en la orilla: Eu nacin cabo do pinal espeso... Había garcetas que al posarse con sus patas negras, parecían bailarinas con zapatillas naranjas, y una collera de cisnes descansaba en una isla de arena. Al fondo la oscuridad de los montes y la luz del océano. El estuario del Anllóns, donde podría pasar una eternidad sin horas. ACEYTUNO. COM E