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ABC DOMINGO, 30 DE DICIEMBRE DE 2012 cordoba. abc. es CÓRDOBA 25 Contramiradas Rafael Muñoz Nadar es una forma de huida Récord del mundo de 50 mariposa Empezó aferrándose a la piscina para calmar su agitación interior y ha terminado destrozando los límites de la velocidad. Hoy, este talento natural está centrado para cruzar nuevos umbrales en el agua -Sí. Me vino un poco como una chaqueta grande. Hay gente que lo lleva mejor. Aguanté hasta el Mundial de Roma y hablé con Román Barnier, el entrenador. Me dijo: No te preocupes. Cuando tú quieras vuelves y entrenas con nosotros Regresó a Barcelona y sufrió un parón de cinco meses, a la vez que se internaba en un proceso sancionador que podría haber concluido con una inhabilitación por dos años. Te tienes que armar de valor y me dije: tengo una oportunidad entre mil y quiero aprovecharla. Si estoy aquí entrenando es por algo. Cuatro días antes del Europeo de Budapest, salí libre y fui campeón de Europa. Volví a dar un carpetazo en la mesa ¿Cómo se siente ahora? -Me siento bien. Han sido años duros. Que no me llevaran a las Olimpiadas ha sido un chasco. Pero yo ante la adversidad me crezco. ¿Cómo se digiere ser el hombre más rápido del mundo? -Tú llegas un 14 de octubre de 2009 a Marsella y te dice el entrenador: Tú tienes el récord del mundo dentro. Pero hay que sacarlo Claro: eres un niño con 21 años y crees que te están regalando el oído. Y llegas un 4 de abril y bajas medio segundo la plusmarca. A ese entrenador lo tienes en un pedestal y piensas: era verdad lo que me decía. Hoy, tres años después, tenemos en frente a un joven reflexivo, que mira al futuro y sabe superadas las turbulencias del pasado. Ha regresado a Marsella, donde entrena al más alto nivel, y pasa unos días de Navidad en Córdoba. Llega puntual a la puerta de la piscina de Poniente. Dentro, María del Mar Gamito entrena con el equipo Navial, el club al que Rafael Muñoz ha pertenecido toda su vida. A los seis años ya estaba en el Navial. No he cambiado nunca. Y me han venido buenas ofertas de otros clubes. El Navial es como mi familia. Saben cómo soy y nunca me obligarán a hacer algo que no vaya en favor de mi formación. En ningún club de España voy a encontrar algo como esto ARIS MORENO N uestro deportista más laureado, el hombre que ha pulverizado el récord del mundo de 50 mariposa, el nadador que ha tocado la gloria con los dedos de la mano, guarda como oro en paño una medalla de consolación de su primer chapuzón en la piscina de la Fuensanta. Rafael Muñoz apenas levantaba un palmo del suelo, contempló la larguísima cubeta olímpica y dijo: Ahí me voy a ahogar Pero no se ahogó. Sobrevivió al desafío. Y se agarró a la natación como quien se aferra a una tabla en el océano para escapar de su natural inquieto, como reconoce nada más arrancar la entrevista. La natación es mi forma de huida proclama sin contemplaciones. Desde entonces, ha tenido una carrera estratosférica que le ha aupado a la élite mundial del deporte acuático. ¿Le da vértigo el Olimpo? -No. Ya lo he visto una vez. Y sé lo que tengo que hacer para sobrellevarlo. Rafael Muñoz (Córdoba, 1988) es una máquina diseñada para la velocidad. Un talento puro en el agua. Pero el cuerpo no siempre está sincronizado con la cabeza. Como en aquella ocasión en que tras sorprender al mundo con su marca cósmica se esfumó de la escena internacional y a punto estuvo de dar al traste con su meteórica progresión. Fue cuando se entrenaba en Marsella, después de pisar los centros de alto rendimiento de Madrid y Barcelona, sometido a un plan de enorme exigencia deportiva. Aprendí entrenamiento de velocidad específico. Me enseñaron a tocar el cielo y a saber de lo que yo era capaz de hacer. Pero me asusté ¿Se asustó? -No he sido una persona que confíe en sus capacidades físicas. Cuando haces un récord del mundo sin esperarlo dices: Hostia -Sintió vértigo. FOTOS: VALERIO MERINO Vértigo No he sido una persona que confíe en su capacidad física. Cuando haces récord dices: Hostia Sombras Me dolió cuando se habló de dopaje. Si hubiera sido verdad, agacho la cabeza y apechugo. Pero fue mentira