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ABC DOMINGO, 30 DE DICIEMBRE DE 2012 abc. es ENFOQUE 5 Ángel Carromero llega a la prisión de Segovia tras regresar a España procedente de Cuba, donde fue condenado a cuatro años de cárcel por homicidio imprudente. Parece probable que se le conceda el tercer grado penitenciario EFE Carromero vuelve a España El Proceso JAIME GONZÁLEZ Trato de ponerme en el pellejo de Ángel Carromero y me acuerdo de Josef K. el protagonista de El Proceso Leí la obra de Kafka en plena adolescencia, cuando era un paladín de poca monta, piel grasa y seborreica ignorancia: mi idea de la justicia me brotaba como el acné, rebelde y desparramada. A grandes rasgos, El Proceso es la injusticia avanzando por inercia: K. es acusado, pero no sabe por qué, ni por quién. La maquinaria del poder va triturando su existencia hasta aplastarlo. Mientras leía El Proceso mi opinión sobre K. fue cambiando: primero sentí lástima, pero al final terminé aborreciéndolo, tal vez porque mi idea de la justicia -fruto de mi seborreica ignorancia- -no admitía que para defender su inocencia tuviera que plegarse al sistema. Ángel Carromero se fue a Cuba. Cuando conducía un coche en compañía de los disidentes Oswaldo Payá y Harold Cepero, perdió el control del vehículo. Payá y Cepero resultaron muertos y Carromero se convirtió en Ángel C. A diferencia de K. sabe quién le acusa y por qué, pero su vida entra en un bucle inquietante: trámite a trámite, la maquinaria castrista trata de aplastarle. Para salvarle, su defensa ha de plegarse al sistema: Cuba le pasea por la plaza y exhibe públicamente su lesiva conducta. Estigmatizado, C. se convierte en reo del régimen. Ayer regresó a España. Al ver su imagen en el interior del vehículo que le condujo a la prisión de Segovia, me pregunto si es necesario continuar El Proceso Ángel Carromero ya ha sufrido la peor condena: servir de cobaya a la dictadura cubana para salvar el pellejo. ¿No les parece suficiente pena?