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ABC MARTES, 20 DE NOVIEMBRE DE 2012 abc. es españa ESPAÑA 33 Frases de campaña ARTUR MAS CANDIDATO DE CIU Seguirá con su plan secesionista aunque no saque la mayoría excepcional que reclama y avisa de que no dará un paso atrás SORAYA SÁENZ DE SANTAMARÍA VICEP. RESIDENTA DEL GOBIERNO mantener una administración sobredimensionada y seguir viajando a todo trapo en alusión a la misión empresarial en Moscú. Por la mañana, la candidata popular, Alicia Sánchez- Camacho, se reunió con unos 40 directivos de empresas internacionales con sede en España (Thyssen, Seat, Siemens, Basf... los cuales, a título personal, transmitieron su preocupación por la situación política en Cataluña. El candidato del PSC, Pere Navarro, afirmó por su parte que, con la excusa de la independencia la derecha está muy activa, por lo que animó a la izquierda a movilizarse. Aquellos polvos POR EDUARDO SAN MARTÍN E Retirar el pasaporte a Duran La campaña catalana también tiene repercusión en Madrid. El PP respondió ayer al deseo de Josep Antoni Duran i Lleida de ser elegido ministro de Asuntos Exteriores de un hipotético Gobierno catalán independiente. El vicesecretario de Organización y Electoral, Carlos Floriano, subrayó que el portavoz de CiU en el Congreso debía por coherencia entregar el pasaporte diplomático que disfruta como presidente de la Comisión de Exteriores del Congreso. Igualmente, le invitó a dimitir del cargo una vez que ha dado un paso más pidiendo ser miembro del Gobierno catalán. Sería bueno que lo dejara, en tanto que se le nombra aseguró con ironía. Mas convocó elecciones para seguir viajando a todo trapo y mantener una administración sobredimensionada PERE NAVARRO CANDIDATO DEL PSC El candidato alertó de que con la excusa de la independencia la derecha se ha movilizado n vísperas de las autonómicas de 2003, Pascual Maragall compartía mesa en ABC con directivos del periódico. El futuro president podía desvariar en sus argumentos, pero no en sus propósitos. Y expresó entonces dos con la franqueza que se supone a los niños y a los iluminados: que plantearía la cuestión catalana en términos que harían olvidar a España el problema vasco y que, aun reconociendo que no había demanda social para reformar el estatuto, su determinación como líder político era crearla. Esa falta de entusiasmo cívico (después refrendada en la votación del estatuto) era ratificada por analistas autóctonos, quienes saludaban que, por fin, la contienda política en Cataluña circulase en torno al eje izquierda- derecha y no sobre la asfixiante disyuntiva de adhesión planteada por el nacionalismo. En el camino, algunos de esos politólogos se dieron la vuelta, culpando de paso a los defensores de la legalidad de lo ocurrido después. Pero la memoria, hélas, es cruel con los transformistas. De aquellos polvos maragallianos vino el fangal que enloda hoy la política catalana y española, mediante un Zapatero servil y una reforma constitucional espuria, vía estatuto, cuyo fracaso se endosa al PP y a la propia Constitución y no a sus promotores. Aquel disparatado proceso avivó innecesariamente el agravio popular que mueve hoy las ruedas del molino soberanista. Con tales antecedentes, produce rubor que socialistas, a uno y otro lado del Ebro, conviertan el órdago de Artur Mas en el resultado del choque de dos nacionalismos y, a ellos, que prendieron la mecha, en los únicos que pueden apagar el fuego. Pero el veredicto popular no deja lugar a dudas, en Cataluña y en toda España. Debería bastar para que desciendan de la nube a la que se subieron para evitar que les salpique el barro y analicen honestamente por qué les ha repudiado tanto votante de izquierda.