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82 CULTURA DOMINGO, 18 DE NOVIEMBRE DE 2012 abc. es cultura ABC XI FESTIVAL DE PIANO RAFAEL OROZCO Pianismo trascendental Repertorio: Obras de Chopin, Godowsky y Mozkowsky. Intérprete: Ludmil Angelov, piano. Lugar: Conservatorio Superior de Música Rafael Orozco. Fecha: Viernes, 16 de noviembre de 2012. F. JAVIER SANTOS La segunda parte del recital que el pianista búlgaro Ludmil Angelov ofreció el viernes en el auditorio del Conservatorio Superior, compuesto por obras que suponen prácticamente el epítome del pianismo post- lisztiano (las audacias técnicas de las paráfrasis de Godowsky pueden superar incluso a las del maestro húngaro) y cuya escritura trascendental posee esa cualidad que directamente personifica al instrumento por sí mismo, difícilmente será olvidado por quienes consideramos al piano como el primero y último de los instrumentos. Cuando además se abordan con semejante demostración de poderío técnico y se resuelven no sólo con frescura y naturalidad, sino con el fuego romántico suficiente para trasladarnos a los tiempos de los grandes monstruos del piano del principios del siglo pasado, des- El pianista Ludmil Angelov, en una imagen de archivo ABC de D Albert a Busoni o a Rachmaninov, solo cabe descubrirse. Abrió nuestro artista el concierto con la única obra exenta de bravura de las programadas, el preludio op. 45 en do sostenido menor de Chopin, emocionante trabajo injustamente poco difundido en comparación con sus ho- mólogos del op. 28 y resuelto el viernes con melancólica convicción, para inmediatamente abordar el op. 10 chopiniano. Y aunque pocos peros pueden ponerse a la primera parte (seguramente la extraordinaria popularidad de los estudios, tantísimas veces bien y mal tocados, impidan acabar impresionando de verdad) la orgía de trascendental pianismo de la segunda llegó, al menos para el que firma este artículo, a los límites del éxtasis instrumental e interpretativo. Comenzó Ludmil Angelov abordando una selección de seis estudios sobre los estudios de Chopin del Buda del piano el grandísimo pianista polaco Leopold Godowsky, técnicamente terroríficos y apasionantes en sus objetivos musicales y en su escritura, contando para concluirla con una rompedora versión para la mano izquierda sola del Revolucionario Las obras que cerraron el recital fueron también de otro genio del piano, Moritz Moszkowsky, del que casi solo le han sobrevivido Etincelles y en menor medida el Capricho Español que cerró el recital y que casi podría pasar por un estudio más, aparte de por sus Quince estudios de virtuosismo op. 72 estos ya dentro del ámbito de los conservatorios. Los Cuatro Grandes Estudios del Método de notas dobles op. 64 así como el Capricho Español ya mencionado, continuaron el frenesí pianístico ante un público extasiado que no escatimó en aplausos y que obligó a regalar fuera de programa una mazurca de Chopin, calmado broche de oro para un concierto delirante. Genial.