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36 CÓRDOBA DOMINGO, 18 DE NOVIEMBRE DE 2012 cordoba. abc. es ABC asa a veces que por simplificar las cosas acabamos haciéndonos un lío. Es el caso de una señora muy respetable de Córdoba que tenía cuatro hijas: María Asunción, María Rafaela, María Dolores y María Angustias. Y a las cuatro las llamaba Mari. De modo que solía suceder que acudiesen todas o que no acudiese ninguna. Es el caso también de una tía mía que tuvo tres hijos a los que llamó sucesivamente mi chico, mi chica y mi chiquitín. Y cuando vino el cuarto se vio obligada a llamarlo por su nombre, si bien le mantuvo el diminutivo para que no pareciese de otra familia. Es más o menos lo que pasa en esta ciudad con los bares o tabernas que se denominan Moriles, que les impone tanto el nombre que sus propietarios no gastan un pensamiento en onomástica. Así sucedió que un buen día de julio de 1964 Francisco Dorado Tozano fundó el bar Moriles en la calle Antonio Maura, esquina con Alcalde de la Cruz Ceballos, luego la casa donde se estableció fue echada abajo y en el local del nuevo edificio, ya con más amplitud, reabrió el bar sus puertas con el mismo apelativo, allá por 1980. Trabajaban con él, su hijo, también Francisco, y su yerno, Rafael Cordón, que pronto siguieron caminos separados, pero sin perder la impronta familiar ni patronímica, y- -lo que tiene aún más mérito- -sin ni siquiera salirse de la acera. Cordón, unos metros más abajo, abrió el Moriles Junior, que hoy es el Moriles Pata Negra, y mantuvo el Moriles original, una vez retirado el patriarca. Francisco Dorado Gómez siguió hasta casi el final de la calle y allí, al ladito de un colegio- -para enseñar cada día reglamentariamente lo que es una buena taberna- -instaló el mesón Moriles 2. Menos mal que tuvo la deferencia de añadirle el número al nombre de la tierra madre, más que nada para que los clientes pudiesen encontrase si se citaban, aunque siga habiendo incluso vecinos que se hacen un lío. Fue en 1984. Desde entonces, esta taberna ha marcado estilo y ha mantenido un nivel de calidad y de precios sin competencia en este barrio- -desgraciadamente en decadencia- -donde hay muchos y buenos bares. El ta- P TABERNARIO SENTIMENTAL POR JAVIER TAFUR Y VIC CÓRDOBA Moriles 2 (y 3) En este establecimiento las cosas son como han sido siempre, como deben ser, y además está junto a un colegio, para enseñar cada día qué es una taberna maño de sus raciones sonroja a los des- para encontrar las mejores viandas. Lo ganados y emociona a los tracual es inevitable para el pesgaldabas. El vino es, sencicado. La popular rosada, llamente, de Moriles, y pero también la eleganUbicación con esto está dicho te lubina o el distinguiSituada en todo. Y, además, de do lenguado, las pijoCiudad Jardín, crianza propia, de las tas, los salmonetes desde 1984 lleva bodegas Tozano. Fino, -los más pijos del suave, para hartarse... mar- los calamares, marcando estilo y El jamón, mejor dicho, los boquerones de manteniendo un la paleta ibérica de besiempre, los chipiroalto nivel de llota es de Camilo Ríos, nes... vendrán de Málacalidad de Fuente Obejuna. Insuga o Cádiz, pero ni soñanperable. Y el queso, de Zado se fríen allí como aquí. mora, extraordinario, que a veRecuerdo a Paco Pérez Dorado, ces no viene mal salir de la provincia sobrino del dueño y alma jonda de la taberna, sacando una fuente de boquerones fritos, victorianos para más señas, cortesía de la casa, y declarando a voz en jipío: ¡Mirad, mirad como los flamencos no comen. Hasta que se les invita! Y es que Paco, de flamenco y de flamencos sabe un rato. Probablemente no exista otra autoridad en la provincia que sepa discernir de las voces oscuras de Córdoba y de las claras levantinas, sabiendo poner a cada una en su sitio. Nos hemos encontrado muchas veces en bares que simulaban tabernas letreros como estos: Aquí no se fía y Se prohíbe el cante ¿Pero cómo se concibe una taberna donde ni se fíe ni se cante? En Moriles 2 las cosas son como han sido siempre, como deben ser. Por eso han tenido suerte y el negocio ha prosperado. Tanto que desde el año 2000 tienen otro Moriles, el 3, en la zona de Poniente, dirigido, ya en tercera generación, como corresponde, por Jorge, el hijo de Francisco Dorado. Y desde el 2004 la Bodega de Moriles, en la carretera del Aeropuerto, para toda clase de eventos, como se dice ahora. Siempre con el mismo nombre, aunque nos liemos. Haciendo patria. ¡Viva Moriles!