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ABC DOMINGO, 18 DE NOVIEMBRE DE 2012 cordoba. abc. es CÓRDOBA 35 Contramiradas debe madurar como persona para tener la capacidad humana. ¿Ha sido lo que ha querido ser? -Esa es una pregunta que hay que hacerse a partir de los sesenta. Me ha costado mucho sacrificio llegar hasta aquí. Hay que estudiar mucho. Yo no sé qué es un fin de semana. A veces te planteas tirar la toalla, pero estoy orgulloso haberlo logrado por mis propios medios. ¿Ha tenido la tentación de rebelarse contra la clásica? -Nunca me tiró el pop ni el rock. El jazz me encanta. Incluso el flamenco. ¿Es perfeccionista? -Un poco sí. No soy una persona que se equivoque dirigiendo y no he tenido que parar nunca un concierto aunque he vivido momentos de pánico. El perfeccionismo puede ser una tortura. Soy exigente pero flexible y cualquiera puede tener un mal día. No creo en la perfección tanto como en transmitir. La entrevista tiene lugar en la sala de ensayo, ubicada en la última planta del Gran Teatro. Las decenas de atriles vacíos dan una sensación fantasmal a la escena. Por convenio, los músicos deben ensayar conjuntamente dos veces a la semana. El trabajo duro está en la casa. Las horas infinitas de entrenamiento para llegar a la excelencia. No tenemos horario de oficina. Yo soy un ave nocturna proclama. -Quiere llevar la Orquesta a los hospitales y al Centro Penitenciario. ¿De qué cura la música? -De muchos males. Quizás no te cure de mero pero en apenas un año comprendió que su camino vital estaba en el pentagrama. -Es usted hijo de director de orquesta y de cantante. No tenía escapatoria. -Mis padres me sentaron un día para preguntarme qué quería hacer. Nunca me obligaron a estudiar música. Y yo jamás obligaré a mi hijo. Y tuve claro que seguir los pasos de mi padre en la dirección no iba a ser un camino fácil. ¿A usted también le pesa la herencia recibida? -El apellido pesa mucho. Por eso decidí usar un nombre artístico. Quería marcar mi propia trayectoria independientemente de quien sea mi padre, al que le tengo un gran respeto y aprecio. Profesionalmente, hemos coincidido en dos ocasiones. En un homenaje en Lausanne, donde me invitaron para dar un concierto sorpresa y mi padre me vio dirigir por primera vez. Y otra en la boda de los Príncipes, donde él dirigió la Orquesta y yo el Coro Nacional. -Fue asistente de la Joven Orquesta Nacional con 31 años. Menudo empollón. -No es tanto una cuestión de edad como de asimilación. No he dirigido nunca la Novena de Beethoven, cuando lo normal es que los directores jóvenes la quieran dirigir. ¿Qué prisa hay? Uno Una trayectoria en ascenso Aunque su instrumento básico es el piano, decidió abrirse camino profesionalmente en la dirección de orquesta para lo cual se matriculó en la Universidad de Música y Artes Escénicas de Viena. Allí recibió formación por parte de algunos de los grandes nombres contemporáneos, como Karl Österrei- En la sala de ensayo de la Orquesta de Córdoba, ubicada en la última planta del Gran Teatro Rigor El perfeccionismo puede ser una tortura. Soy exigente pero flexible y cualquiera puede tener un mal día. Lo importante es transmitir Turbulencias No llevo ni dos meses y ya me he quedado sin gerente y nos han aplicado recortes. Pero soy optimista aunque es un camino duro FOTOS: VALERIO MERINO cher, Eric Ericson y Helmut Rilling. Su carrera profesional arranca en 1997 como director asistente de la Joven Orquesta Nacional de España. En 1998 se hace cargo de la dirección artística de la Escolanía del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y en el año 2001 se convierte en el titular de la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid, a cuyo frente permanece hasta 2004. En 2003 es nombrado director del Coro Nacional de España, con el que participa en la boda de los Príncipes junto con la Orquesta Nacional, que lideraba su padre. Entre 2008 y 2011 dirigió la Temporada Lírica de Málaga, antes de ser seleccionado, entre 70 candidaturas, para hacerse cargo de la Orquesta de Córdoba. un cáncer terminal ni de estar encerrado en una prisión pero te alivia en momentos difíciles. Me emocionó muchísimo ver en la prisión la reacción de gente que agradecía que les hubieran llevado algo que muchos nunca habían escuchado. Que la música es terapéutica se sabe desde la antigüedad. ¿De qué le salva a usted? -La música me ha ayudado a salir de muchos agujeros y te proporciona, ante todo, consuelo. -También quiere dar conciertos a parados. ¿Para narcotizarlos o para sublevarlos? -Mi idea es hacer accesible la cultura gratuitamente, pero no sé si puede ser factible. En momentos como este hay que devolverle a la sociedad parte de lo que hemos recibimos de ella. -En esta era de cuentas de resultados, ¿para qué sirve la cultura? -Si se pierde la cultura pierdes la identidad. No hay que medirla con el rasero del dinero. Lo importante son las ideas, la energía que hay detrás. -La cultura es la primera víctima de los recortes. ¿Algo que decir? -Ahora no es la única. Pero ojo: la sanidad y la educación son un derecho de todos. ¿Qué es prioritario? Yo prefiero que mi hijo tenga sanidad y educación, que ya me preocuparé yo de darle cultura en casa. Y lo digo yo, que vivo de esto. ¿La cultura es un bien de primera necesidad? -Espiritualmente sí. Lo que nos separa de los animales, aparte del humor, es la cultura y la razón. -Usted ha dicho: Uno sólo logra hacerse fuerte en la adversidad ¿Reivindica la desdicha? -No reivindico la desdicha pero si uno no sufre no sabe valorar la felicidad. Van de la mano. ¿En qué desafina el mundo? -Eso da para otra entrevista. Desafina en muchas cosas. Cada uno tiene que poner su granito de arena. Se está desmadrando todo y hay que recuperar los valores esenciales porque parece que el dinero nos esté comiendo por los pies. ¿Cuáles son los valores esenciales? -Ante todo, respeto por el ser humano. Y justicia, dignidad y ética. -Vive aquí desde septiembre. ¿A qué le suena la música de Córdoba? -Me va sonando bien. Con la Orquesta estoy muy contento. Ha sido un comienzo muy intenso, con circunstancias muy particulares. No llevo ni dos meses y ya me he quedado sin gerente y nos han aplicado recortes. Lo importante no es a qué suena la música sino que siga sonando. ¿Y Córdoba en qué desafina? -Es muy pronto para decir. Yo espero poder ir afinando bien los presupuestos porque estos recortes me preocupan. Córdoba quiere seguir teniendo Orquesta y debe tenerla. A pesar de que la que está cayendo yo soy optimista y estoy seguro que celebraré con la Orquesta el 25 aniversario. Pero es un camino duro.