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66 ABCdelOCIO VIERNES, 16 DE NOVIEMBRE DE 2012 abc. es ABC C ine Críticas Un diablo menor EN LA MENTE DEL ASESINO Humor, intriga y whisky LA PARTE DE LOS ÁNGELES Dirección: Rob Cohen. Con: Matthew Fox, Edward Burns. Dirección: Ken Loach. Con: Roger Allam, John Henshaw. ay una zona en el director Ken Loach que no es sórdida ni está atada a una consigna, sino luminosa y llena de esperanza y sentido del humor. Y La parte de los ángeles sale directamente de esa zona. Sus personajes habituales, desheredados, y en el paisaje que le gusta, Glasgow, pero en esta ocasión para tejer una historia en la que la justicia social se abre paso entre carcajadas. La mezcla del whisky con la intriga es de alta graduación, y el modo de ahormar los personajes y acercarlos a los ojos del espectador, a pesar de su condición canalla (pero amable) convierten a esta película en una de las más placenteras de este cineasta casi siempre dispuesto a amargarte la tarde. Las interpretaciones son frescas y cotidianas, como horneadas en la misma calle, y el efecto que produce la historia de este grupo es pura catarsis, como el gol de la victoria en el último minuto. O. R. MARCHANTE E l problema es de ilusión. Ves a ese Matthew Fox Perdidos con 20 kilos menos a base de meses de verdura y pollo a la plancha, la mirada malévola, el diablo bajo la piel y áurea de psicópata feroz, y uno se espera lo mejor. Pero es lo peor porque del desvarío solo se salvan el cartel anunciador y Fox. Hay que atinar para darle la vuelta a la trama de un asesino en serie y Cohen no ha dado ni media vuelta. Planta el guión habitual y ahí lo deja, que Fox cargue con todo. Podría haber salido con bien del embrollo, porque Fox se gana el jornal, si no fuera porque su pareja de baile es un desastre. Con empatía cero y carisma menos cinco, a un guión plano hay que unir la sosería y nula credibilidad de Tyler Perry, un listillo que va de Sherlock y que trae al pairo a cualquiera que le eche una mirada de arriba abajo. Para eso que hubieran puesto a Edward Burns, que por lo menos cae bien a todo el mundo. J. M. CUÉLLAR H El cineasta inglés, en pleno rodaje de La parte de los ángeles ABC Ken Loach Temo al mundo que mis nietos heredarán DAVID MARTOS L Solo carrocería HOLY MOTORS Dirección: Leos Carax. Con: Eva Mendes. N o suele haber término medio con Leos Carax, y Holy Motors solo producirá pura atracción o puro rechazo, tanto visual como intelectual. Su pretensión, su exceso, sus simbolismos, sus citas cinéfilas, su personaje central (interpretado con más víscera que encanto por Denis Lavant) su ansia por parecer resultona su aparente profundidad argumental con mensaje más bien llano, su contrauso del glamour con una Eva Mendes y una Kylie Minogue que aún se estarán preguntando qué pintan ahí... En fin, por eso y por el sello de director extravagante, epatante y listo puede ser Holy Motors tan querida como despreciada. Carax usa todo su talento para dejarse al espectador en la cuneta de su película, y rubrica el acto con varios bajonazos al sentido común, al razonamiento, como los momentos simiescos o la conversación entre coches, de tal modo que uno acaba viéndola como quien ve llover. O. R. MARCHANTE as figuras de dos cineastas, conocidos por sus películas de gran preocupación social, se recortan contra el mar brillante de la Costa Azul francesa. Ken Loach y Paul Laverty- -director y guionista- -hablan de la crisis y del paro... mientras una decena de lujosos yates blancos van adornando el horizonte. La entrevista se desarrolla en una de las playas acondicionadas al efecto en La Croisette, en una de las últimas mañanas del pasado festival de Cannes; La parte de los ángeles último trabajo de Loach, concursaba en sección oficial, y el veterano realizador se enfrentaba a los periodistas con el didactismo de un profesor universitario. La película surgió del hecho de que millones de jóvenes están sin empleo en toda Europa. Les dicen que no tienen valor, sobreviven gracias al paro, y se enfrentan a la vida sin ninguna perspectiva de llegar a poder formar una familia asegura Loach. Así que pensamos que debíamos contar una historia en la que se viera su lado bueno. Un grupo de jóvenes que realiza trabajos sociales, que ha estado en el límite de la ley evitando la cárcel, y que tiene un proyecto en el que está muy implicado el whisky En efecto, los protagonistas de la cinta- -una comedia social- -vuelcan su ingenio en un club dedicado a la cata de la bebida escocesa más característica. La parte de los ángeles es, según la tradición de los más entendidos, una pequeña cantidad de whisky que se evapora del barril durante el período de maduración en la barrica. El whisky tiene muchos mundos, diferentes niveles dice el guionista Paul Laverty. Es la bebida más famosa de Escocia, pero lo más fascinante para mí era que muchos de los jóvenes que viven allí nunca lo han tomado. Y también es fascinante que a los ricos de todo el mundo les encante manifestar su poder e influencia comprando whisky caro. ¡Sin apreciarlo de verdad! Hay un espacio para la ironía, así que decidimos poner a nuestros personajes dentro de este mundo Ken Loach encuadra la película en la crisis económica y de valores que afecta a los jóvenes europeos: Hay una solución para todos los que estamos sufriendo las medidas de austeridad. Tenemos que organizarnos detrás de un programa político, porque los modelos neoliberal y socialdemócrata han fracasado. Debemos volver a una economía planificada, basada en la propiedad colectiva, en la que produzcamos lo que necesitemos. Los recursos están desapareciendo delante de nuestras narices. ¡Se acaba el tiempo! Temo al mundo que mis nietos heredarán y al que tendrán que enfrentarse lamenta el director. El sentido y los sentidos EL FESTÍN DE BABET TE Dirección: Gabriel Axel. Con: Stéphane Audran, Jean- Philipe Lafont. ace veinticinco años del estreno de esta cristalina película de Gabriel Axel basada en un modesto relato de Karen Blixen que consiguió un Oscar y un hueco en la estantería del cine inolvidable. Con una estampa entre lo cálido y lo hipnótico que alude directamente a Dreyer, y con un planteamiento que podría rezumar del ideario de Bergman, el danés Axel hace coincidir en su festín no sólo a los dos grandes nombres del cine nórdico sino también a esos dos mundos que chocan y se funden en su película, el luterano de la espiritualidad y renuncia y el francés del goce y el agradecimiento. La combinación de colores y temperaturas (una fotografía mágica) su cuerpo narrativo espléndido y con un gusto exquisito, su espíritu moral y estricto pero vitalista y humorado, además de unas melancólicas interpretaciones, hacen de esta cinta una obra maestra siempre a punto para ser disfrutada. O. R. M. H