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MIÉRCOLES 7.11.2012 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 35.377 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 957 497 675 Suscripciones 901 400 900 Atención al cliente 902 530 770. EL PULSO DEL PLANETA Palabra de elefante Koshik sabe decir hola bueno no y túmbate en coreano. Los veterinarios creen que aprendió a hablar al sentirse solo tras ser separado de sus congéneres PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL EN PEKÍN VISTO Y NO VISTO POR IGNACIO RUIZ- QUINTANO RATONEO uatro muchachas muertas, y nadie ha sido. Es lo que en España, háblese de Annual, Casas Viejas o Madrid Arena, se llama ratoneo, o forma castiza de escaquearse de las responsabilidades. Ese aparecer y desaparecer del hociquito del ratón por el agujero donde menos peligro encuentra, mientras su enemigo está, un poco ridículamente, con la escoba en alto, en el otro rincón de la estancia... Así es como en lo de Casas Viejas retrató Fernández Flórez a Azaña, el gran maestro del ratoneo. En una comunidad poco inteligente, las grandes cuestiones se achican: la fatalidad, una bengala, la licencia, a mí que me registren, esos padres que pasan... Cuatro muchachas muertas, y nadie quiere saber nada. El Gobierno no puede saber lo que se trama en un pueblecito perdido en una sierra se defendía el Gran Ratón Colorado en lo de Casas Viejas. (Argumento reversible para desórdenes en una gran ciudad: El Gobierno no puede vigilar lo mismo una capital que un pueblecito perdido A todo esto, España encabeza la lista de países productores de responsabilidades. ¿Qué hacer con ellas? Encontrar una responsabilidad no es como encontrar una cartera, sino como cosechar la aceituna: hay que trabajarla. Los políticos arman grandes algarabías ante ella: Andan cacheándose y olfateándose, para ver quién esconde una. Si la encuentran, se dan un hartazgo de hablar. ¿Y después? Después, nada. Se almacena la responsabilidad y se va pudriendo lentamente, junto a las otras. Ahora la fuerza municipal habitualmente destinada a arruinar a ciudadanos sorprendidos con una mahou en la mano se vuelca sobre las discotecas de la capital en busca de responsabilidades (papeles sin póliza, goznes de puertas que chirríen... es decir, de queso para los ratones. C abíamos de loros, papagayos y otros pájaros con capacidad para repetir sonidos humanos, pero nunca habíamos oído nada semejante de una especie así. Exhibido en un zoológico de Corea del Sur, Koshik es un elefante asiático que está asombrando al mundo porque, según ha confirmado un equipo de científicos internacionales, puede hablar. Maticemos: no es que el animal sea capaz de entablar una conversación, pero ha aprendido a pronunciar de forma inteligible varias palabras en coreano como annyeong (hola) aniya (no) anja (siéntate) nuwo (túmbate) y choah (bueno) lo que es todo un logro incluso para muchas personas. Para reproducir estos sonidos humanos, Koshik introduce la trompa dentro de su boca y, modulando el aire, imita el tono y el timbre de voz de sus cuidadores en el zoo de Everland, ubicado en el mayor parque de atracciones de Corea del Sur. Así se puede ver y oír en las grabaciones que circulan por internet, en las que el elefante repite las palabras que le dicen sus entrenadores. S A los cinco años Precisamente, fueron estos vídeos los que animaron a la doctora Angela Stoeger, de la Universidad de Viena, a viajar hasta el país asiático para comprobar las habilidades orales del animal. Junto a ella, el profesor Klaus Zuberbuehler, experto en psicología y neurociencia, ha estudiado el comportamiento de Koshik, que tiene 22 años y pesa cinco toneladas y media. Al parecer, la razón de que empezara a hablar es que a los cinco años, una edad crucial en el desarrollo de esta especie, fue separado de los otros dos elefantes que había en el zoológico y, al sentirse solo, imitó el lenguaje humano para relacionarse con sus cuidadores. Gracias a su cerebro de cinco kilos, el mayor de los animales terrestres, los zoólogos equiparan los elefantes a otras especies consideradas inteligentes, como los cetáceos y algunos primates, por una amplia gama de comportamientos que incluyen el duelo, el altruismo, la adopción, el juego, el uso de herramientas, la compasión y el autorreconocimiento. El paquidermo junto a un cuidador del zoo de Yongin (Corea del Sur) AFP Como los humanos fueron su úni- el suelo, y pueden ser percibidas por co contacto social, creemos que Koshik las patas del animal, capaz de deterutiliza dichas palabras para estrechar minar la distancia a la que se encuensus lazos sociales con sus compañe- tra su interlocutor ros, que en este caso eran personas El zoo de Everland, en la ciudad de explicó a la BBC la doctora Stoeger. Lo Yongin, venía promocionando desde que los científicos no han podido de- 2006 el piquito de oro de Koshik, que terminar es si Koshik entiende el sig- incluso aparece en la portada de un linificado de tales palabras o se limita bro científico para niños titulado Joa a repetirlas como un loro al habérse- Joa, el elefante que habla Pero este las oído a sus entrenadores. mamífero no es el único capaz de emiAdemás de sus inconfundibles y es- tir palabras. En 1983 había en Kazajstán truendosos berridos, denominados un elefante llamado Batyr que decía barritos, los elefantes 20 frases y, hace poco, emiten una serie de so- Lo siguiente que una ballena beluga de le quieren nidos de baja frecuencia San Diego sorprendió al imperceptibles para el enseñar a decir imitar algo parecido a oído humano, pero que una canción. Sarangal elefante les sirven para comunihae (te quiero) es lo próparlanchín es carse. Sus ondas se ximo que le quieren en saranghae transmiten no sólo por señar a Koshik, el elefan (te quiero) el aire, sino también por te parlanchín.