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ABC MIÉRCOLES, 7 DE NOVIEMBRE DE 2012 abc. es deportes DEPORTES 71 LOS CAMBIOS ALONSO, trabajador Tuvo que multiplicarse en la sala de máquinas, a veces con poca ayuda DI MARÍA, decaído Bien marcado, su fútbol eléctrico por la banda no apareció en esta ocasión OZIL, salvador Su magistral ejecución de la falta que valió el empate mejoró su nota C. RONALDO, ansioso Jugó con exceso de revoluciones. Cobró más peso en la segunda mitad HIGUAÍN, lesionado Tocado desde mediada la primera parte, participó poco en el juego CALLEJÓN, peligroso Mejoró el ataque blanco ESSIEN, cumplidor Bien en la recuperación KAKÁ, lo intentó Fue de más a menos SONIDOS DEL BALÓN Así no llega la décima Por ÁLVARO BENITO U Sergio Ramos intenta sacar con rapidez el balón de las redes alemanas en el segundo gol blanco car mientras que el Madrid se perdía en pases a la nada, continuos balones perdidos y ese buscar lagunas negras que se iban al garete continuamente por mor de ese juego de la era cavernícola. En realidad, el Borussia no hizo nada que no hubiese hecho nada en la ida, pero parece que Mourinho ni se enteró en el partido de ida ni en el de vuelta pues cayó en los mismos errores e incluso los aumentó. El Madrid apretó en el segundo tiempo. Mou metió a Essien, más hecho y más veterano que Modric, y a Callejón, una bala para los balones en profundidad, y el cambio se notó. Eso y que el Madrid tuvo más el balón, un poco IGNACIO GIL Un rival de cuidado El Borussia se apoderó del balón durante muchos minutps y dejó desnudo a un Madrid que no tuvo excesivos recursos Valiosa reacción La entrada de Callejón y Essien mejoró al equipo en una segunda mitad en la que el Madrid se volcó encima de un rival muy firme y ordenado agotadas las huestes germanas, pero siempre amenazando en el filo de la cuchilla con un contragolpe letal. El Madrid cargó con la caballería montada y fue con todo, incluso con Kaká. No tuvo fluidez, pero solo por entrega, garra y valentía se echó encima del rival, que se vio acorralado. Con el mono de trabajo, el pico y la pala, a falta de inspiración, el equipo tuvo arrestos para ir a por el partido con audacia, pero también con desesperación. Lo cierto es que el Madrid merecía al menos el empate y lo logró Ozil en un golpe franco sacado con su maestría individual. Una que le dejó CR y el genio salvó los muebles blancos. n equipo jugando en sexta velocidad y otro en tercera. Ayer, por momentos, el Borussia desnudó a un Real Madrid irreconocible. No se sabe dónde ha ido a parar ese equipo tan fuerte físicamente que arrollaba rivales tanto en la competición doméstica como en Europa. Ví a los nuestros muy por debajo del nivel de exigencia que proponían los alemanes, que son, por otra parte, un equipazo. Volvimos a tener sesenta metros de distancia entre Pepe e Higuaín. Así es muy sencillo presionar para un rival que lo hace a las mil maravillas. No encontramos líneas de paso por ningún sitio. Tampoco nadie se ofrecía. Y, de nuevo, la conducción era la errónea solución al problema. Mención aparte también para los dos goles recibidos. Dos errores dignos de equipo menor con sendos balones peinados a la espalda de la defensa. Una jugada que es bastante sencilla de defender. El equipo estaba completamente descolocado. La segunda mitad, el Real Madrid por lo menos ofreció ganas. Algo que se debería de hacer desde el principio del partido. A base de arreones y de los grandes desmarques de Callejón se crearon algunas ocasiones lo suficientemente claras como para haber empatado mucho antes. Pero hay que hacer reflexión sobre la carencia de juego colectivo que sufren los de Mourinho. Ante estos rivales no te vale con la calidad individual. Así no ganamos la décima.