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12 OPINIÓN AD LIBITUM PUEBLA MIÉRCOLES, 7 DE NOVIEMBRE DE 2012 abc. es opinion ABC MANUEL MARTÍN FERRAND EL VICEALCALDE Válido para un fregado lo mismo que para un zurcido, el vicealcalde Villanueva no tendría lugar ni provecho en el mundo real E N tiempos no demasiado lejanos y más piadosos que los presentes, era frecuente entre las personas más preclaras de la Iglesia referirse al Papa, de manera reverente y encomiástica, llamándole vicediós. Hoy, aunque la palabra figure en el DRAE, suena a blasfemo o, cuando menos, a irrespetuoso. El prefijo vice- -vicepresidente, vicerrector- -señala a la persona que, tanto por su cargo como por su preparación, podría quitarse el vice y seguir instalado en la popa de su cargo. No es el caso de Su Santidad y, vistos los últimos acontecimientos madrileños, tampoco el de Miguel Ángel Villanueva, sucesor en el cargo de vicealcalde de Manuel Cobo y beneficiario, o víctima, de una caprichosa denominación de Alberto Ruiz- Gallardón para no llamarle teniente de alcalde a su segundo en el mando, como viene siendo en Madrid desde que Felipe II tuvo la mala idea de instalar a orillas del Manzanares la capital del Reino en lugar de llevarla, desde Toledo, en donde se asentaba, a Lisboa, como bien le aconsejaba su padre, el Emperador. El vicealcalde Villanueva, que ya fue viceconsejero de Presidencia con Esperanza Aguirre, es un vice perfecto. Su falta de luz propia no oscurece la imagen de su principal y, válido para un fregado lo mismo que para un zurcido, es uno de esos personajes que, seguramente, no tendría lugar ni provecho en el mundo real; pero resultan imprescindibles para el buen funcionamiento de los partidos que, en una partitocracia, tratan de convertir en cerrados todos sus circuitos y de perpetuar las bicocas y canonjías establecidas por la costumbre aunque le resulten repugnantes al buen sentido y a la Ley. En el desgraciado asunto del Madrid Arena, ejemplo de la ligereza con que el Ayuntamiento de Alberto Ruiz- Gallardón despilfarró el dinero capitalino hasta endeudar a la ciudad en cifras inamortizables durante las próximas tres generaciones, se le ha visto el plumero al vicealcalde. ¿O será el viceplumero lo que le hemos visto? Porque tampoco la alcaldesa sobrevenida, Ana Botella, ha brillado con la luminosidad y certeza que cabría esperar de quien ostenta tan alto rango. El uno y la otra se han apresurado, incapaces para la autocrítica, a defender lo indefendible y de ahí la mucha confusión que acompaña ahora al dolor propio del luctuoso siniestro. ¿Los ayuntamientos no tienen que someterse a las mismas prácticas que exigen a quienes, en su término municipal, quieren abrir un negocio o instalar una industria? Una vez más, y va resultando cansino, se observa la asimetría que impera en las relaciones entre los administrados y los administradores, en este caso, municipales. Hasta la oposición brilla por su ausencia en el Ayuntamiento de Madrid, una empresa constructora que tiende a confundir su propia razón política de ser. DESDE SIMBLIA JOSÉ CALVO POYATO ¿PRÁCTICAS MAFIOSAS? CC. OO. da la callada por respuesta ante sus intenciones de aplicar la reforma laboral del PP en los despidos que tiene en cartera E N estos momentos numerosas organizaciones benéficas están haciendo grandes esfuerzos para paliar, en la medida de sus posibilidades, las graves circunstancias por las que en España pasan muchas personas. Una de esas organizaciones es Cáritas, ligada desde su fundación en Alemania a finales del siglo XIX, a la Iglesia católica. Cumple de manera ejemplar con obras de misericordia, como dar de comer al hambriento, de beber al sediento y vestir al desnudo. La labor de Cáritas en estos momentos de dificultad se ha agigantado de forma espectacular. Trabajan en ella miles de personas que dedican voluntariamente parte su tiempo, de su dinero y de su esfuerzo para que quiénes más lo necesitan puedan sencillamente comer. Sus comedores, sus roperos y sus centros de ayuda están por toda España. Recientemente la fundación Amancio Ortega ha firmado un convenio en virtud del cual dona a Cáritas la cantidad de veinte millones de euros con el propósito de que dicha ayuda llegue a la mayor cantidad de personas posible. Desde la fundación Amancio Ortega se señala que Cáritas ha sido la elegida de entre las numerosas organizaciones que trabajan por los más necesitados porque ha dado pruebas más que sobradas de su capacidad para llegar a mucha gen- te, de forma muy rápida y que su cobertura se extiende por todo el territorio nacional. Hace unos días Cáritas de Córdoba- -como sobradamente saben los lectores de ABC- -abría de un economato en el barrio de Las Margaritas. En él podrán adquirirse alimentos básicos a precios cinco veces más bajos que los de mercado y se accederá con una tarjeta que acredite la situación de necesidad de su poseedor. Aclaremos que la acreditación para acceder a los economatos es práctica habitual en esta clase de establecimientos que han sido impulsados en numerosas empresas para beneficio de las familias de sus empleados. En este caso la tarjeta es algo imprescindible para evitar que el esfuerzo de Cáritas en pro de un barrio de Córdoba, particularmente castigado por la crisis, no se diluya entre avispados y oportunistas. Al secretario provincial de CC. OO. de Córdoba le ha faltado tiempo para comparar la iniciativa de Cáritas- -aparte de las dudosas disculpas presentadas- -con actividades propias de la mafia. Entiende el sindicalista que sólo podrán acceder a dicho establecimiento los adictos a la iglesia católica y que su finalidad es conseguir adeptos. Ignora, entre otras cosas, que en la labor desempeñada por Cáritas se da a la gente comida, bebida, ropas, mantas... respondiendo simplemente a su necesidad. Algo que no hace CC. OO. que, por el contrario, recibe- -ahora menos- -cantidades millonarias para la celebración de cursos y eventos, en algunos casos más que dudosos, y que mantuvo silencio cómplice mientras se derrumbaba la estructura económica del país. Su actitud fue entonces tan hipócrita como la que mantiene ahora al despedir a sus propios trabajadores y rescinde sus contratos utilizando la reforma laboral aprobada por el gobierno que tanto critica. Cuando a los responsables del sindicato se les pregunta si aquí en Andalucía también piensan aplicar los criterios de la denostada reforma laboral en los despidos que tienen en cartera, dan la callada por respuesta. No voy a calificar su actuación de mafiosa, por razones obvias, pero sí de cínica y desvergonzada.