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12 OPINIÓN UNA RAYA EN EL AGUA PUEBLA MARTES, 6 DE NOVIEMBRE DE 2012 abc. es opinion ABC MANUEL MARTÍN FERRAND GROTESCO Pujol, en su fervor identitario, nunca llegó a proclamar esa devoción independentista a la que ahora se suma. ¿Nos engañó entonces o lo hace ahora? N la medida en que Artur Mas sea, políticamente hablando, el monstruo que concibió Mary Shelley, el papel de Víctor Frankestein le corresponde a Jordi Pujol. Frankestein no era médico y Pujol sí, pero ambos coinciden en la construcción de seres especialmente dotados para la destrucción. Los hijos literarios, como los políticos, suelen arrastrar, engrandeciéndolas, las peores notas de sus padres y a su través cabe un análisis de las intenciones que motivaron a sus respectivos autores. Ahora, como para certificar la peregrina idea con la que arrancan estas líneas, el expresidente de la Generalitat, Pujol, ha declarado en la SER que si hubiera un referéndum sobre la independencia- -de Cataluña, se entiende- yo votaría independencia A la vejez, viruela. Pujol es, según acredita su biografía política, más lineal de lo que parece. Como tiene talento, mucho si se le compara con sus equivalentes coetáneos, es capaz de adaptarse a las más diversas situaciones y así lo ha venido haciendo- -ya que no antes, en el franquismo- -desde que sucedió a Josep Tarradellas hace ya más de treinta años. Llegó a ser el español del año y tanto sus calores como sus fríos, incluso sus más lúcidas tibiezas, se ajustaron al riego y las posibilidades de cada momento. Fue, cuando el ridículo golpe del 23- F, el nacionalista más devoto de la Corona y el de mayor sentido nacional español y es, cuando pintan bastos de debilidad y falta de resolución en lo que en Barcelona dicen, con desprecio a Ignacio González, el Gobierno de Madrid más separatista que su sucesor, Mas, el líder de CiU que, como en las Montañas Nevadas de los falangistas viejos, va por rutas imperiales caminando hacia Moscú y, tras hacer un solemne y costoso ridículo, vuelve a casa con las orejas gachas. Pujol, después de cerca de un cuarto de siglo al frente de la Generalitat aprendió a hacer juegos malabares con las ideas; pero, en su fervor identitario, nunca llegó a proclamar esa devoción independentista a la que ahora se suma. ¿Nos engañó entonces o lo hace ahora? El liderazgo, especialmente el de naturaleza moral al que no parece haber renunciado, obliga a mucho. Entre otras cosas a una coherencia mínima. Dice ahora que Cataluña ya está preparada para el proceso independentista. ¿Ya ha superado el tres por ciento con el que Pasqual Maragall, todavía lúcido, señaló la esencia ideológica de Convergencia y de Unió? El fragor electoral que se vive en las provincias catalanas puede usarse como atenuante a la hora de valorar la provocadora machada de Pujol; pero, aún así, convierte en más urgente y rotunda la respuesta que merece, desde La Moncloa, la actitud de Mas y la proclama de su maestro y mentor. El monstruo y su creador. Unos hablan demasiado y otros callan con dolo. E CAL Y ARENA JOSÉ IGNACIO CUBERO JUSTICIA O CARIDAD Si las escuelas y Cáritas se declararan en huelga... ¿qué haría el Estado? Haga la pregunta, lector: la callada por respuesta E STABA claro desde que llegó el inefable ZP al poder (por cierto, ¿dónde está? que iba a haber un ataque progre a todo lo privado, no para mejorar el rendimiento sino para colocar a los suyos. La vida es fácil en los organismos públicos: liberados por doquier a costa del erario público (es decir, del suyo, lector, y del mío) huelgas para una permanente subida de sueldo, participación en tomas de decisiones por quienes no saben hacer una O con un canuto, etc. No tienen más que mirar alrededor en nuestra Andalucía; es lo que ha hecho el régimen durante 30 años, y sigue haciéndolo con el voto de los andaluces. Los objetivos primordiales, aparte de darles caña a los empresarios para conseguir el mayor número de parados, que son sus votantes (de ahí las campañas contra las empresas que crean empleo) son, lógicamente la escuela y la Iglesia. Como no tienen nada que hacer contra el Islam, la Iglesia es la cristiana y, por antonomasia, la católica. La escuela tratan de colonizarla por completo porque es la base de todo. La universidad no les interesa más que como posibilidades de colocación, pero tienen un límite, ya sobrepasado con creces en España con sus casi 80 y con exiguo éxito. La cantidad tiene mal maridaje con la calidad. Pero la escuela sí, porque ahí se pueden moldear las mentes. De modo que primero se ocuparon las antiguas Normales de Magisterio pues lógicamente hay que poseer la herramienta para poder fabricar con ella. Y luego, a por las escuelas. Como muchas estaban en manos privadas, pues a eliminar la privacidad. Nada de idearios de centro ni de clases de religión salvo la suya ¿qué era, si no, aquella Educación para la ciudadanía Nada de libertad para elegir entre educación mixta o educación por separado: todos por igual, la comparación no debe existir no vaya a ser que nuestro modelo sea el malo, no hay que dejar la más mínima posibilidad de que un sistema se muestre mejor que otro... Y por supuesto, a por la Iglesia en sí misma. A pedir el IBI, a decir que Cáritas es una mafia o a propalar la consigna de no des caridad sino justicia ¿la de los ERE quizá... Es una consigna porque no hay progre que no la suelte. Si las escuelas y Cáritas se declararan en huelga... ¿qué haría el Estado? Haga la pregunta, lector: tendrá la callada por respuesta. A una voluntaria de Cáritas en la distribución de alimentos le preguntó un progre ¿cuánto te pagan por el reparto que haces? No ven más que eso. Le contestó nada, ¿te vienes a repartir y ver lo que hace Cáritas? No fue, claro. Y pueden siempre mostrar su solidaridad con los necesitados; si no quieren repartir caridad, tienen a los Bancos de Alimentos, que son apolíticos y aconfesionales. Eso sí, no admiten alimentos robados ni los sueldos de los huelguistas que quieren quedarse con la conciencia tranquila. Haz justicia, no caridad, dicen... Le escribía Unamuno a un amigo: Si va uno a salvar un pueblo y le detienen las voces de un niño que cayó a un pozo, no le dirá espera, que voy primero a salvar al pueblo Pero los progres sí que lo harían. El pobre niño no podría pagar.