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ABC MARTES, 6 DE NOVIEMBRE DE 2012 abc. es ENFOQUE 5 Desde la frontera hasta Bayona se han colocado fotos, cada trescientos metros, de los presos etarras, en vísperas del homenaje que en su honor se celebrará el próximo sábado PABLO OJER ETA, un camino siniestro 267 kilómetros de espanto JAIME GONZÁLEZ Salga usted de casa e imagine una recta de 267,6 kilómetros de largo: la distancia que se necesita para colocar- -una a una y cada trescientos metros- -la fotografías de los 892 asesinados por ETA. El relato gráfico de medio siglo de espanto es un camino a pie que comienza el 27 de junio de 1960, cuando el cuerpo de la niña Begoña Urroz se convirtió en la primera cruz de un cementerio que algunos pretenden borrar de la memoria, como si quisieran correr las cortinas del recuerdo. Entre la cruz de Begoña y la del policía Jean- Serge Nerin, asesinado en un tiroteo en marzo de 2010, hay cincuenta años completos. Desde la frontera con Francia hasta Bayona han llenado las carreteras con imágenes de los presos de ETA- -Otegi incluido- situadas cada 300 metros como si fueran hitos de una siniestra estrategia que alcanzará el sábado la cima más alta de la infamia, cuando se les rinda un multitudinario homenaje. Solo recorriendo el horror, santiguándose o guardando un minuto de silencio cada trescientos metros en recuerdo de cada uno de los 892 asesinados por ETA, seremos capaces de comprender lo que dan de sí 267,6 kilómetros de largo, una distancia mayor que la longitud de las costas del País Vasco, desde Muskiz a Fuenterrabía. Pateen, palmo a palmo, el litoral e imaginen cómo sería el paisaje si colocáramos, uno a uno y cada trescientos metros, los retratos de los muertos. Empezando por el de la pequeña Begoña Urroz y terminando, en la otra punta, por el del policía Jean- Serge Nerin. Háganlo: ahora que quieren dejarnos sin memoria, no hay viaje más digno que recorrer el recuerdo.