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90 GENTESTILO Álbum de familia Un siglo de glamour en el Archivo de ABC SÁBADO, 27 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es estilo ABC Julio Iglesias (el anfitrión) junto a Rocío Jurado, José Luis Rodríguez El Puma Lola Flores y José Luis Perales, en Miami, en mayo de 1990 ARCHIVO ABC MIAMI, CAPITAL FLAMENCA ÁNGEL ANTONIO HERRERA os consejos, mejor darlos en billetería de curso legal; y los homenajes, mejor darlos en vida. Seguro que Lola Flores nos iba a suscribir ambas cosas, porque siempre supo que el elogio lo cifra el caché, y que la posteridad conviene que te pille alrededor de los cincuenta palos, o antes, y con buen bronceado. Aquí tenemos, hoy, el ejemplo. Se trata de una primavera en Miami, allá en el remoto y no tan remoto 1990. Es día de la víspera de una actuación de Lola en el sitio, y le ha montado algo así como un cumpleaños porque sí Julio Iglesias, en su casoplón de Indian Creek, donde alternan las palmeras pletóricas con chicas modelos y el lujo se mide con piscinas. El casoplón era de Julio, pero la velada era de Lola. De modo que está la L miarma en plan jefa, como siempre, aunque un poco más. Le hacen de coristas convencidos el propio Julio, Rocío Jurado, José Luis Rodríguez El Puma y José Luis Perales. La estampa tiene algo de holganza o descuido postconcierto, aunque todas estas gentes son de disfrazarse a cualquier hora para la portada del próximo disco. a todos contentos de haberse vuelto a conocer. Julio no ofrece, para la foto, el perfil derecho, que es su perfil profesional, sino que se deja inmortalizar de frente, con lo que no arriesgamos mucho suponiendo que se sentía en familia, él que suele tener siempre la familia desabrochada por ahí. Gasta Picnic de fotógrafos A la tarde siguiente iba a montar Lola Flores su sarao desatado en un teatro, pero antes tocaba este picnic de fotógrafos, por ir calentando el espectáculo y hacerse el cromo colectivo de recuerdo. Lola estaba en la ciudad, y Julio ponía el jamón de anfitrión, porque los españoles famosos, en el extranjero, son de saludarse con mucho jamón fraterno, entre la nostalgia y la merienda. Se les ve La Faraona Lola Flores hizo un género de sí misma, y enseguida le salía por el escote la gitana de jaleo barba de dos días y una corbata de bongosero, algo también insólito en él. El Puma no descompone el empaque, y se parece escandalosamente a su propia imagen de Museo de Cera, que no sé si tiene, pero ni falta que le hace. Él es El Puma y también su réplica museal, en la misma pose. Perales había colaborado, con textos, en el repertorio último de Lola, y estaba allí con esa timidez del chico con lectura pendiente que enseguida se va para casa. La Jurado va de la Jurado, porque hay que hacer una carrera, pero antes hay que hacerse una imagen, una lámina, una sastrería. Lola Flores hizo un género de sí misma, y enseguida le salía por el escote la gitana de jaleo, pero una gitana con el bronceado de codearse con los ricos. Hay un común aire miamense, o tropical, en los cinco festejantes, aire que va del estampado del vestido de Lola a la chaqueta de casino de El Puma o la flor de cóctel de la solapa de Jurado. Y quien dice un aire tropical dice también un aire hortera, porque aquellos años eran así, y el cantante melódico que no pecaba un poco o un mucho de hortera no pillaba éxito. Al día siguiente, Lola Flores, sobre tablao, lo ponía todo perdido de lunares. Como siempre.