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ABC SÁBADO, 27 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es estilo GENTESTILO 83 El ritual del proceso En las últimas semanas, se ha repetido el ritual en el banquillo de los acusados: Julián Muñoz en una esquina tomando notas en su cuaderno, mientras Maite Zaldívar mostraba cara de desolación (arriba) Isabel Pantoja ha mantenido el gesto impertérrito mientras no le tocaba declarar. Pero esta semana se permitió alguna sonrisa. Es habitual la entrega de rosarios por parte de los admiradores que se agolpan a las puertas de los Juzgados de Málaga (izquierda) FOTOS: AGENCIAS Y ARCHIVO Un cuerpo que se consume por efecto del estrés De la rotunda figura que hasta hace unos meses era santo y seña de Isabel Pantoja, hoy quedan poco más que los huesos y el pellejo. Las largas sesiones en el banquillo de los acusados están pasando factura a una mujer que, en su empeño de ser más artista que nadie, hace unos días hizo de tripas corazón y, con una voz que no se le quebró ni un momento, tan solo rindió cuentas a quien le interesó: su abogado. Pero confiesan en su entorno que su calvario judicial la está consumiendo y que a duras penas se alimenta de unas papillas que le sirven para mantenerse en pie. Su manifiesta pérdida de peso es uno de los efectos de una situación de intenso estrés, que, en opinión de la doctora Carmen Ponce de León, jefa de servicio de Trastornos de la Conducta Alimentaria del hospital Quirón, en Madrid, no significa que padezca depresión. El estrés basta para que se presenten trastornos endocrinológicos y alteraciones físicas. Aunque sí es cierto que estar sometido a un intenso estrés durante un tiempo prolongado puede desembocar en depresión Para la doctora Ponce de León, la alarma llega cuando se pierde (o se gana, porque puede suceder lo contrario) un 10 por ciento del peso previo. Además, a todo esto se suman episodios de taquicardias, sudoraciones, vértigos, pérdidas de apetito, cansancio, dificultad para la concentración, trastornos del sueño... Y consumir bebidas altamente energéticas, tal y como se le ha visto hacer a Pantoja en alguna ocasión de camino a los Juzgados, no es el mejor remedio, pues tiene efectos gastrointestinales nocivos Lo mejor, apunta, es recurrir a la psicoterapia. 40 años cantando. Giras, galas, programas de televisión, los negocios de restauración... Y las exclusivas, aunque puso mucho énfasis en precisar que solo las hace con la revista ¡Hola! y que suponen un mínimo de 350.000 euros. Es decir, ella siempre ha manejado dinero y fue ella quien mantuvo a Muñoz porque él no tenía nada El apartamento del hotel Guadalpín lo pagó en metálico y la casa de La Pera tiene una hipoteca que está avalada con todos sus bienes, recalcó. Y fue al hablar del chalé cuando Pantoja aludió a los sacrificios que hizo por Muñoz. Porque ella no quería esa casa. Cuando el alcalde dejó de serlo por la moción de censura, le pidió que abandonara la política, pero él se negó y quiso seguir vinculado a Marbella. Ella prefería trasladarse a La Moraleja, pero compró la casa por él, porque lo quería. Uno de los puntos que tuvo más empeño en aclarar fue el inicio de su relación con Muñoz. No se afianzó, según su versión, hasta que él apareció con el papel que certificaba que había iniciado los trámites de divorcio. Fue en El Rocío de 2003. Ya en la Candelaria, tres meses antes, habían empezado a verse, pero esa relación no estaba consolidada O estaba separado o nada. A pocos metros, la cara de Maite Zaldívar era un poema, mientras que Julián Muñoz no dejó de tomar notas en un cuaderno, como siempre.