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82 GENTESTILO SÁBADO, 27 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es estilo ABC Su estrategia: demacrada, hundida y víctima del amor La imagen de extrema fragilidad que Isabel Pantoja ha mostrado en el juicio por blanqueo de dinero se ha roto esta semana. En medio de una actuación que muchos califican como memorable ha protagonizado una declaración a su medida. En los próximos días, antes de regresar a su calvario judicial, su hijo Kiko Rivera la hará abuela Esta imagen, de diciembre de 2011, contrasta con el actual y malsano aspecto de la tonadillera ESPERANZA CODINA MARBELLA n vez de seguirme él a mí, le seguí yo a él Esta frase de Isabel Pantoja resume el espíritu de su declaración en el juicio por blanqueo de dinero, en el que comparte banquillo con Julián Muñoz y Maite Zaldívar: ella ha sido una perjudicada de su idilio con el exalcalde de Marbella, del que estuvo profundamente enamorada, y ese amor incondicional la ha llevado ahora a responder ante la Justicia. Pantoja ya ha pasado su peor trago, hablar ante el tribunal, y lo ha hecho con un discurso en el que ha intentado dejar claro que ella es quien es, que pisa escenarios desde los 13 años y que jamás ha necesitado el dinero de nadie. Nunca he interrumpido mi carrera, solo cuando murió mi marido (Francisco Rivera Paquirri estuve un año sin cantar dijo rotunda. El juicio le está pasando factura: su excesiva delgadez evidencia sus nervios y preocupación, pero el martes, cuando le tocó defenderse, sacó dientes y fue más artista que nunca. Porque la cantante está físicamente consumida. A finales de junio, cuando afrontó las primeras sesiones de la vis- E ta oral, sorprendió su pérdida de peso, delgadez que ahora se ha vuelto extrema. Viste colores neutros, apenas va maquillada y el desvelo se palpa en su rostro. Y esto no ha hecho nada más que empezar, porque está previsto que el juicio se prolongue hasta abril de 2013. Ya han declarado los diez imputados y el proceso continuará el 5 de noviembre con los primeros testigos. Tendrá, pues, una semana de libertad en la que se estrenará como abuela, pues Jessica Bueno, novia de su hijo Kiko, ya se está preparando para un parto inminente. Dos malas decisiones La cantante se enfrenta a tres años y medio de prisión y a una multa de 3,68 millones de euros por presunto blanqueo de dinero del exregidor. La Fiscalía sostiene que los fondos de procedencia ilícita que ayudó a lavar ascenderían a 1,8 millones de euros y hay dos operaciones de la artista en entredicho: la compra del chalé Mi Gitana de Marbella, y la adquisición de un apartamento en el hotel Guadalpín por una sociedad de la cantante, que presuntamente carecía de capacidad financiera para abonar los 353.000 euros que costó el inmueble. En las cuentas bancarias de la cantante y de sus empresas, además, se detectaron ingresos en efectivo de origen desconocido por un importe de 1,1 mi- llones de euros durante el tiempo que duró su relación con Muñoz. Supuestas inyecciones de fondos a sus empresas para el arrendamiento de explotaciones ganaderas y la adquisición de ganado son la última pata de la acusación. Isabel Pantoja lo ha negado todo ante el tribunal, y ha dicho que era ella quien llevaba el peso económico de la pareja. La estrategia es clara: si no recibió fondos del exregidor, no pudo blanquearlos. El martes fue el día D y Pantoja cumplió con la rutina adquirida en sus visitas a la Ciudad de la Justicia de Málaga. Llegó temprano, se bajó de un coche de gama alta y enfiló las escaleras que conducen al edificio junto a sus abogados, José Ángel Galán y Graciela Otondo. Estuvo sonriente, intentando pisar fuerte para afrontar lo que se le venía encima. Devolvió las muestras de cariño que recibe de algunos incondicionales en forma de besos, flores, rosarios o estampas de vírgenes y se encaminó hacia su actuación más amarga. Se impone la sobriedad Pantalón negro, blusa azul y chal blanco sobre los hombros, optó por los colores apagados para enfrentarse al tribunal. Pelo recogido en una coleta y con la cara despejada. Sus abogados le dieron algunas indicaciones durante el receso, que la cantante pasó en la puerta de la sala de juicios, y después empezó un auténtico carrusel de sorpresas en el que la artista lo fue más que nunca. La primera fue la decisión de responder solo a su defensa, por lo que sorteó posibles cuestiones incómodas del Ministerio Público. Pantoja escuchó sin inmutarse las preguntas de la fiscal Anticorrupción, que quedaron sin contestar. Luego, de la mano del letrado Galán, inició un monólogo muy bien preparado que duró 50 minutos. Hubo suspiros, afirmaciones con desdén, silencios para beber agua y comentarios personales más dirigidos a la opinión pública que al tribunal que la juzga. Básicamente, se atribuyó una elevada capacidad de ingresos por su carrera artística y recordó que lleva más de Más artista que nunca Sus abogados le dieron algunas indicaciones durante el receso. Después empezaron las sorpresas Que quede claro O Muñoz se separaba o nada, insistió Pantoja. A pocos metros, la cara de Zaldívar era un poema