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20 PRIMER PLANO Príncipe de Asturias Premio de los Deportes SÁBADO, 27 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es ABC Íker y Xavi, golazo en fuera de juego Los héroes de la selección, aclamados pese a su controvertida y tardía llegada MANUEL DE LA FUENTE OVIEDO No se hablaba de otra cosa, culín de sidra arriba, culín de sidra abajo, estos días en las tascas, los bares y las terrazas de Oviedo. Por una vez, simpatizantes del Barça y del Madrid estaban de acuerdo, casi como si fueran amigos para siempre. Ni vikingos ni blaugranas entendían (y seguro que hoy mismo siguen sin entenderlo) el motivo de que Íker Casillas y Xavi Hernández llegaran a la ciudad de Oviedo con el tiempo no justo, sino justísimo, de manera que no pudieron comparecer en uno de los momentos más señalados estos días de la entrega de los Premios: la foto de familia oficial que se hacen los Príncipes de Asturias con los galardonados. Los futbolistas son gente acostumbrada a ir de aquí para allá, casi como la Piquer, pero en avión privado si es necesario. Y era necesario, aunque mejor no le preguntemos a Vilanova, y ni se nos ocurra comentárselo a Mourinho, que nos mete un dedo en un ojo o nos entra con los tacos por delante. Abanderados de la Roja Pues como el pueblo tiende a ser sabio y generalmente caprichoso, después de siete días mareando la perdiz y la pelota del asunto de la ausencia y la tardanza de Íker y Xavi, ayer se llevaban la mayor ovación (diríamos casi que clamor) del respetable reunido ante las puertas del teatro Campoamor. Los dos de oscuro: Íker con su mejor cara de niño bueno pero algo traviesillo, y Xavi con esa cara de pilluelo que te la cuela sin que te enteres. Lo suyo, lo de estos abanderados de la Roja, fue de nuevo un golazo, pero casi en fuera de juego. Poblaban ayer las calles de Oviedo docenas de voluntarios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja con sus chaquetones colorados y el buen humor de los ciudadanos: Bueno, si pasa algo, tendremos ayuda A las puertas del Campoamor suelen llegar muchos ovetenses casi cuatro horas antes de la ceremonia. Los invitados pasan en unos segundos camino del acto, pero nunca está de más poder echar un vistazo a gusto. Que uno no se encuentra todos los días con una filósofa neoyorquina, de elegancia disparatada (increíble la combinación de azul, negro y blanco de su vestimenta) y verbo trascendente como Martha C. Nussbaum, Premio de Ciencias Sociales, que cree que el Producto Interior Bruto (PIB) no se debe establecer cifra a cifra, sino también con emociones, con sentimientos, con cultura. Simple poesía de la economía, la de esta mujer. O contem- Xavi Hernández e Íker Casillas se abrazan emocionados tras recoger el Premio de los Deportes plar la sencillez de un sabio que dibuja y levanta paraísos como Rafael Moneo (Premio de las Artes) su poética y hospitalaria trigonometría de casas y edificios hechos a la medida del hombre; o lo bien que se lo está pasando en Oviedo (no cabe duda de que en Nintendo saben lo que es vender) ese creador de otros mundos de geografía digital como es Shigeru Miyamoto (Premio de Comunicación y Humanidades) tan divertido y expresivo como su querido Mario Bros, un videojuego con un par de bigotes. Y no faltan los aplausos y la bienvenida para dos caballeros de la ciencia como el biólogo Sir Gregory Winter y el patólogo Richard Lerner (Premio de Investigación Cien- EFE El abrazo del alma Los dos amigos, de oscuro, con su mejor cara, se abrazaron tras recibir el galardón en el Campoamor Sin foto oficial Por la mañana, al llegar con el tiempo justo, no pudieron comparecer en la foto oficial con los Príncipes de Asturias tífica y Técnica) que han hecho de los anticuerpos un batallón de voluntarios contra la enfermedad. Por fin, la siempre esperadísima llegada de la Reina Doña Sofía y los Príncipes, los Príncipes de Asturias y los Príncipes de España, aclamados con orgullo y con pasión por los asistentes. Pasan los años y las ediciones, pero la emoción no se enfría, le sale del alma a esta gente del cuélebre y las fabes, se les desborda el ánimo, pero siempre a la astur manera: de corazón, pero sin estridencia. Una ciudad, una tierra, Asturias, patria querida, Asturias de nuestros amores, y un puñado de maravillosas palabras que nunca se llevará el viento.