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14 OPINIÓN AD LIBITUM PUEBLA SÁBADO, 27 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es opinion ABC MANUEL MARTÍN FERRAND EL GRAN PACTO Mientras los dos no dejen de llorar para conformar un gran pacto a favor del empleo, mala solución tendrá el problema E SCALOFRÍA repasar el dato que acaba de proporcionarnos la Encuesta de Población Activa, la EPA, sobre el número de españoles sin empleo: 5.778.100 personas. Es decir, uno de cada cuatro ciudadanos en edad laboral está en el paro, registrado o sin registrar. Es algo dramáticamente elocuente y que pone en cuestión la sosegada cautela gubernamental a la hora de acometer las muchas y grandes transformaciones que necesitamos para aliviar esas cifras de paro, socialmente alarmantes, y con ello dinamizar la economía española, algo económicamente urgente y políticamente determinante. Aseguró Mariano Rajoy en su campaña electoral, hace casi un año, que su llegada a La Moncloa comportaría un notable descenso del número de parados, pero no ha sido así. Todo lo contrario. No podía ser de otro modo cuando, ayer mismo, el Consejo de Ministros anunció la creación de una comisión para el estudio de las reformas que, a la vista de la situación, requieren las Administraciones públicas. Esas cosas, como decía mi maestro escolar, se traen estudiadas de casa y tampoco hace falta mucho cacumen, ni análisis profundos, para concluir que sobran ayuntamientos, diputaciones, autonomías y que, en función de lo competencialmente transferido a éstas, sobran hasta ministerios. Claro que atajar una situación tan perversa, algo urgente, conlleva más paro del que ya, en récord mundial, podemos exhibir. Mi abuela Rafaela, mujer sabia y refranera, solía repetir para señalar la no avenencia entre dos circunstancias simultáneas que eran como los novios de Hornachuelos, que él lloraba por no llevarla y ella por no ir con él Hornachuelos es un hermoso pueblo cordobés encaramado en Sierra Morena y, según parece, los llorones eran víctimas de esos matrimonios concertados por las familias que antes eran una plaga social y que hoy solo afectan a las grandes fortunas y, más o menos, a las monarquías reinantes. Aquí y ahora ese dúo llorón, semejante al de Hornachuelos, corresponde a los dos grandes partidos nacionales y al sindicato que cuelga de uno de ellos. Mientras los dos no dejen de llorar, el uno por la leche derramada y el otro por la herencia recibida, para conformar un gran pacto a favor del empleo, mala solución tendrá el problema. Recordarle al PSOE la gran catástrofe germinada durante el zapaterismo no alivia mucho a los parados y justificar al PP en razón de la herencia recibida es negar la realidad. ¿Rajoy hubiera alcanzado el poder de no ser por la calamidad de José Luis Rodríguez Zapatero? Un español de cada cuatro desempleado y sin esperanza junto a un gran número de pensionistas asustados por el futuro de sus percepciones crean un paisaje ante el que resulta irresponsable cualquier debate político que no sume fuerzas para tratar de enmendarlo. DESDE SIMBLIA JOSÉ CALVO POYATO LA MOMIA DE PRIM Su muerte se mantuvo oculta tres días y se ha convertido en el secreto mejor guardado de la historia de España L general Prim siempre me pareció uno de los personajes más atractivos de la España decimonónica. Conjugaba buena parte de las virtudes y los defectos de los militares españoles de aquella centuria, agitada como pocas en el devenir de nuestra historia. Prim era valiente hasta la temeridad- -lo puso de manifiesto en numerosas ocasiones, principalmente en la guerra contra el moro- -y era también un conspirador nato. Tenía un concepto de España que podrá compartirse o no, pero era muy claro. Monárquico convencido, fue contemporáneo de dos de los peores borbones de la dinastía- -me refiero a Fernando VII e Isabel II- -y por eso hizo frente a los republicanos de todos los pelajes que se dieron cita en la llamada España Isabelina. Trató, en el empeño se dejó la vida, de entronizar una nueva dinastía en nuestro país. Tal vez por todo eso y porque le tocó vivir una etapa apasionante de nuestra historia se convirtió en la referencia histórica de mi novela Sangre en la calle del Turco cuyo título se refiere al atentado sufrido por Prim el 27 de diciembre de 1870 y que le costó la vida. Hago estas reflexiones a propósito de que estos días las referencias a Prim son continuas como E consecuencia de la restauración de su momia con vistas al bicentenario de su nacimiento, que tendrá lugar- -ya veremos si se celebra- -en 2014. Su estudio ha planteado algunas interrogantes. Los forenses apuntan a que una de las heridas que Prim sufrió en el atentado afectó una arteria que hubo de provocarle una pérdida de sangre mortal y, en consecuencia, debió fallecer a las pocas horas. Esa posibilidad contradice la versión histórica que conocemos, según la cual Prim murió tres días después del atentado, es decir el día 30. Hay numerosos testimonios que así lo aseguran, entre otros la visita el día 30 del doctor Sánchez de Toca, llamado por la angustiada esposa del general, y su tremenda afirmación al decirle: Señora me trae usted a ver un cadáver Todo señala que las heridas- -los partes médicos y la prensa de la época nunca las calificaron de mortales- -no recibieron el adecuado tratamiento. Si la tesis a que apuntan los forenses fuera cierta, la muerte de Prim se mantuvo oculta tres días y se ha convertido en el secreto mejor guardado de la historia de España- -un país donde los secretos no suelen durar mucho- que se mantuvo oculto a ojos de los políticos de la época- -muchos de ellos mortales enemigos de Prim- de los historiadores y de los autores de memorias. Ninguno sospechó jamás que muriera a las pocas horas del atentado que le costó la vida. Cierto es que la situación política de aquel momento invitaba al secretismo- -Amadeo de Saboya estaba llegando a Cartagena y la entronización de la nueva dinastía era una obra personal de Prim- -y a toda clase de contubernios. Me pregunto cuántos secretos y contubernios guarda nuestra historia presente, también muy agitada, y si los conoceremos algún día. Tengo muchas dudas. Como he dicho, España no es país de secretos, los forenses cometen pifias notables como en el caso de los restos de Las Quemadillas y desvelar un secreto da mucho juego... periodístico y político.