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ABC SÁBADO, 20 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es estilo GENTESTILO 91 Con un amigo en La Monclova FOTOS: ANA PÉREZ HERRERA El entierro, en la catedral de Toledo. Ayer al mediodía, los restos mortales del marqués de Távara fueron enterrados en la catedral de Toledo. Sobre estas líneas, a la izquierda, Íñigo Moreno de Arteaga y Teresa de Borbón Dos- Sicilias, marqueses de la Serna; en el centro, dos grandes amigas, Laura Luna y Tamara Moreno; a la derecha, Adolfo Díaz, su amigo más íntimo Siempre se van los mejores En la Copa Elephant polo El conde de Ampudia, primo de Íñigo de Arteaga, evoca sus mejores momentos BORJA CASANS CONDE DE AMPUDIA Távara torio, aunque tan solo se le (re) conocen dos novias serias las modelos Eugenia Silva y María León. En su círculo más próximo destacan su simpatía y lealtad con sus amigos. Señalan que era divertido y serio a la vez, y muy orgulloso de pertenecer a una de las familias más aristocráticas de España. En su constante lucha contra el prototipo de noble altivo, se sinceró en la revista Vanity Fair Llevar un título es complicado. En cuanto dices que eres noble, saltan los prejuicios. Piensan que eres un estirado y un idiota. Luego te conocen y se dan cuenta de que eres normal Íñigo era Íñigo, una personalidad arrolladora; divertido, dispuesto a todo y permanentemente entregado a los demás. Siempre le vi rodeado de amigos en todas las etapas de su vida. Era de esas personas con las que todo el mundo quiere estar, sin dejar a nadie indiferente. Una roca donde apoyarse, una guía para el resto. Se caracterizaba por tener una gran visión de cabeza de familia, con la que siempre fue consecuente. Consciente del sacrificio de tantas generaciones y de la obligación y el peso que ello representa en una familia como la nuestra, supo conservar la identidad y el respeto que su situación conllevaba, adscribiéndose y vinculándose a ese concepto de dignidad que representa pertenecer a la historia de España. Siempre dio uso al lema de esta fami- lia: Dar es señorío y recibir es servidumbre Nunca se resignó ante la indiferencia y se mostró fiel a sus valores, tendiendo siempre a la excelencia: como estudiante en una carrera llena de matrículas de honor, o en el Real Colegio de Bolonia, donde se sacó el doctorado, cumpliendo con una tradición familiar. Íñigo comprendió que hoy en día el único mérito por el que se valora a la gente es, lamentablemente, el profesional. Aunque intelectualmente lo había demostrado todo, decidió dar un paso más y destacar en el mundo profesional. Durante años fue banquero de inversión en la City. Como dejó dicho el marqués de Santillana: Tiempo se debe otorgar al aprehender que no se adquiere saber sin trabajar La tradición militar Volvió a España para apoyar a su padre en la gestión del gran legado histórico y material de la casa del Infantado. Es en estos años cuando decide ser reservista en la Infantería de Marina. Al escucharle contarlo, se notaba que la sangre le vibraba, primero por cumplir con la tradición militar de su Casa: servir a España. Y segundo porque lo pasaba en grande. Formó parte de varias órdenes de caballería, haciendo honor a nuestro bisabuelo Joaquín Infantado que fue presidente del Consejo de las órdenes militares. La virtud no tiene por qué heredarse pero en este caso lo hizo. Tenemos la sensación de que en estos trágicos accidentes se van los mejores, generación tras generación: el tío abuelo Jaime Serrallo en aviación despegando de Tablada, mi propio padre o el primo Fernando Moreno de Borbón el año pasado. Aunque a Íñigo y Fernando no les dio tiempo a crear familia, su impronta seguirá entre nosotros. Puede que tras cerrarse una puerta y pararse el tiempo, algo nos haga acordarnos siempre de Íñigo de Arteaga y del Alcázar, marqués de Távara, conde de Saldaña y de Corres. A mí, como a tantos otros, me queda la sensación de tener obligación de parecernos a él, que siempre quiso estar a la altura de su nombre. No será fácil. Pero, como diría tío Borja Estepa en la carta que escribió a su madre antes de caer en el frente, nos lo exigen y no podemos regateárselo