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90 GENTESTILO SÁBADO, 20 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es estilo ABC En uno de sus primeros vuelos, con Antonia Packard Piloto experimentado, solía trasladarse en su avioneta Íñigo y Adolfo Díaz durante la Copa del Rey de Tailandia En un torneo de polo en Sri Lanka. A la izquierda, Íñigo de Arteaga El último vuelo del marqués de Su muerte, y la de quienes le acompañaban en su avioneta, ha conmocionado a la aristocracia española T. D. C. MADRID visto acudir a Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) al enlace de otra prima, Sofía de la Cierva, hermana de Gonzalo de la Cierva, duque de Terranova e íntimo amigo de Íñigo (este verano se les pudo ver navegando juntos por aguas de Ibiza) pero un imprevisto le hizo cambiar de planes y permanecer en Sevilla. Una plaza vacía Por ese motivo, el domingo 14 invitó a almorzar al castillo de La Monclova a un grupo de amigos y conocidos que se encontraban en la zona, entre los que figuraban África de la Calle y sus padres. Tras la comida, estaba previsto que en la avioneta de Íñigo volara su amiga Marta Viscasillas, pero esta cambió sus planes con objeto de visitar a su familia en Córdoba. Quedó, por tanto, una plaza vacía en la aeronave e invitaron a África a ocuparla, a pesar de que la joven tenía su billete del AVE para regresar a Madrid junto a sus padres. Despegaron de Sevilla a las seis y media de la tarde y cuando se dirigían al aeródromo de Casarrubios del Monte (Toledo) el aparato se estrelló en la cercana localidad de San Pablo de Los Montes. Hijo y primo de pilotos, Íñigo era un aviador experimentado, con el título de piloto comercial y muchas horas de vuelo. Pilotaba casi a diario su propia avioneta, recorriendo las seis fincas familiares que desde hace tiempo se dedicaba a gestionar. De hecho, acababa de adquirir un nuevo bimotor que no pudo estrenar el fatídico fin de semana en el que tuvo lugar el accidente que acabó con su vida, pues aún no había sido matriculado. Íñigo de Arteaga del Alcázar (43 años) partió, para no volver, de una de las propiedades de su familia, el castillo de la Monclova, en Sevilla, el pasado domingo 14 de octubre, acompañado de su amigo Gonzalo Lapique (45) y de África de la Calle Cubillo (21) una joven que había conocido dos días antes. Quiso el destino que Íñigo y Gonzalo coincidieran con África la noche del viernes 12 de octubre en la boda de su prima María del Cubillo Benítez, en Écija (Sevilla) Al día siguiente tenía pre- El impacto entre sus familiares y amigos ha sido tremendo. Así se pudo comprobar en el entierro de sus restos, que tuvo lugar al mediodía de ayer en la catedral de Toledo y al que acudieron sus más íntimos. El próximo martes 23 de octubre, tendrá lugar la misafuneral en la parroquia de San Francisco de Borja (Jesuitas) en Madrid. Marqués de Távara, conde de Saldaña y conde de Corres, era miembro de una de las familias aristócratas más importantes de España. Desde 2004, su vida estaba dedicada a recuperar el patrimonio histórico de la familia, con propiedades repartidas por todo el país: el palacio del Infantado (Guada- lajara) el palacio de Lazcano (Guipúzcoa) el castillo de Calahorra (Granada) el castillo de Manzanares del Real (Madrid) el de Cabrejas (Cuenca) y el castillo de la Monclova (Sevilla) La funesta noticia Segundo de cinco hermanos (la escritora de novela histórica Almudena Arteaga es su hermana mayor) era el primer hijo varón de Íñigo de Arteaga, XIX duque del Infantado y marqués de Santillana, y de Almudena del Alcázar. Precisamente su madre se enteró en Sudáfrica, donde se encontraba con buena parte de su familia, del fallecimiento de Íñigo. No pudo aterrizar en España hasta el pasado martes. Íñigo de Arteaga estudió en el colegio San Patricio de Madrid, se graduó en Ciencias Económicas y Empresariales en ICADE y se doctoró cum laude en Real Colegio de España de Bolonia (Italia) Teniente de Infantería de Marina, es reservista voluntario y trabajó durante once años para Crédit Suisse First Boston, en Londres. Además de la aviación, los caballos eran su gran pasión. La práctica del polo le llevó a viajar por medio mundo. También era un gran aficionado a la vela, el surf, el tenis y el esquí. Y su éxito con las mujeres era notable y no- El regreso de La Monclova África de la Calle tenía que volver en AVE a Madrid, pero finalmente decidió subir a la avioneta Soltero de oro El éxito de Íñigo con las mujeres era notable. En su día salió con la top Eugenia Silva y con María León