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54 ECONOMÍA Cumbre europea Los condicionantes SÁBADO, 20 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es economia ABC Temporada de austeridad Si algo se le puede reprochar a Angela Merkel no es precisamente que acostumbre a cambiar de chaqueta. Nadie está libre de caer en la tentación de un buen bolso abisal, pero el catecismo del rigor presupuestario se exige y se exhibe. La austeridad se lleva esta temporada. Y combina con cualquier tono y color. La sintonía en las recetas económicas entre Berlín y el resto de los países del núcleo duro del Norte se evidenció ayer hasta en el verde que compartieron Merkel y la presidenta danesa, Helle Thorning Pragmatismo en serie. Caminar con firmeza en el fragor del cuerpo a cuerpo de las largas madrugadas bruselenses no admite zapatos de Louboutin. Y aunque el guante fuera de seda, nadie duda de que el puño seguiría siendo de hierro. Francia está en el mismo barco. El ministro francés de Economía, Pierre Moscovici, había pedido expresamente la recapitalización directa de las entidades galas en dificultades por parte del MEDE. Y Rajoy contó también con el apoyo de Italia y Portugal. El primer ministro italiano, Mario Monti, aseguró que la recapitalización directa de los bancos por parte del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) tendrá lugar a lo largo de 2013 pero aún no sabemos cuándo Monti logró pasar casi inadvertido en la cumbre y, sobre todo, quitarse de la línea de fuego abierta entre la canciller alemana y el presidente francés a cuenta de que si lo que tocaba antes era la unión bancaria o la fiscal, a lo que por si fuera poco se añadió después la recapitalización de los bancos. Rajoy dio la impresión de que en ningún momento vio el resultado de la cumbre de ayer como un paso atrás en las pretensiones españolas. La tesis del presidente es que aunque se haya retrasado la unión bancaria existe voluntad de avanzar En teoría la recapitalización directa de los bancos desde Europa evitará en el futuro que las crisis bancarias se transformen en crisis de la deuda en una especie de círculo vicioso tal y como ha sucedido en España. Respecto a la ayuda a España, el presidente señaló que cuando llegue el momento tomará la decisión que más interese a nuestro país, y la explicará. Dos de los grandes países de la zona euro, Alemania e Italia, viven pendientes de las elecciones del año que viene La crisis al ritmo de las urnas ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL EN BRUSELAS E n un conjunto de 27 miembros, es prácticamente imposible que no haya un proceso electoral interfiriendo con el calendario europeo. La crisis financiera se ha solapado, además, con las elecciones en los principales países y es un hecho que desde que empezaron las dificultades, la canciller alemana Angela Merkel, no ha dado ni un paso sin mirar de reojo a las urnas. Hasta ahora, la crisis se ha llevado por delante a todos los gobiernos sin distinción; tal vez, como se dice en círculos diplomáticos de Bruselas, un eventual triunfo de Merkel en su objetivo de lograr un tercer mandato, sería el símbolo de que la crisis remite y haría buenas las palabras que pronunció ayer mismo en el Consejo Europeo el presidente francés, François Hollande, al asegurar que la crisis no ha terminado, pero lo peor ha pasado ya La obsesión de Merkel por mezclar su agenda política europea con las elecciones locales ha sido un dolor de cabeza en la UE durante los últimos años y, a fin de cuentas, no le ha dado el menor resultado. Las derrotas en Baden- Wurtemberg, Renania- Palatinado, Renania del Norte- Westfalia, Hamburgo y Berlín deberían haberle enseñado que no es buena receta ni para las elecciones ni para la agenda política y en el caso de Grecia, retrasó durante cinco meses las acciones para el rescate del país y, según la mayoría de los expertos, hizo que aumentase el coste del primer rescate. Ahora, en la Comisión se considera que Merkel sigue obsesionada con la perspectiva electoral del otoño que viene y aunque pueda parecer un horizonte demasiado alejado, lograr ese ansiado tercer mandato, es la prioridad numero uno de su agenda Eso explica su obsesión por mantener todo el proceso de la unión bancaria, acordado en al cumbre, en un umbral en el que no pueda interpretarse en ningún modo que el dinero de los contribuyentes alemanes acaba tapando los agujeros en los bancos españoles. Su rotunda posición contraria a aceptar la recapitalzación de los bancos para hacer frente a los problemas generados antes de la entrada en vigor del supervisor único tiene que ver precisamente con ese punto de vista, igual que sus renuencias a que el BCE pueda inspeccionar las cuentas de las ca- jas de ahorros regionales alemanas antes de que se discuta en las urnas su futuro político. Antes que los alemanes tienen que votar los italianos, los ciudadanos de la tercera economía de la zona euro que se encuentra en una situación extremadamente delicada. La crisis arrasó con el incombustible Silvio Berlusconi, cuya contribución póstuma (políticamente hablando) a la estabilidad ha sido garantizar que no se presentará a las elecciones de la primavera próxima. También ha dicho que no se presentará el actual primer ministro, el tecnócrata Mario Monti, aunque ha dejado abierta la puerta a seguir en el cargo en caso de que se le requiera para ello. Su estrategia de perfil bajo y poco ruido ha restablecido la confianza en el país, pero no es posible mantener esta situación que desde el punto de vista político es cuanto menos irregular. Pero a Monti le pasa lo contrario que a Merkel, que no quiere someterse a la confrontación electoral, aún sabiendo que necesita al menos que el centro- derecha logre una mayoría en el parlamento, para que el presidente de la República, Giorgio Napolitano, le pueda mantener en el cargo, como por otro lado esperan los mercados.