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ABC SÁBADO, 20 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es ENFOQUE 5 El secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez ÁNGEL DE ANTONIO Vuelve Invictus ¡Viva Franco! (el abuelo de Gómez) JAIME GONZÁLEZ La universidad californiana de Berkeley ha presentado un estudio sobre el deterioro de las funciones cognitivas derivadas de problemas orgánicos y las alteraciones en la percepción que no obedecen a causas neuroanatómicas Si Tomás Gómez se hubiera presentado voluntario para someterse a las pruebas, el doctor Robb Willer, coautor de la investigación, habría ordenado que lo metieran en un bote gigante de cristal: Estamos ante un caso único; ¡vigiladlo! diría. En lugar de en la universidad de Berkeley, Tomás Gómez se encuentra en Madrid, liderando la oposición socialista y dando muestras diarias de que sus funciones cognitivas, por una causa u otra, presentan tamaña alteración que el doctor Robb Willer ha perdido una oportunidad histórica de descubrir en qué momento y bajo qué circunstancias se empieza a perder la cabeza. Tomás Gómez ha dicho, en referencia a los diputados del PP, lo que sigue (la transcripción es literal, por si puede servir de ayuda a los expertos en psicopatalogía) Sus abuelos robaron a millones de españoles la infancia y ustedes, que son sus nietos, les quieren robar la jubilación Ciertamente, Tomás Gómez no está bien, razón de más para que sus palabras no sean objeto alguno de reproche. La respuesta al secretario general de los socialistas madrileños ha de ser científica y médica. Y en el convencimiento de que la universidad californiana de Berkeley tiene mucho que aportar, me he permitido remitir al doctor Robb Willer el contenido íntegro de su última intervención en la Asamblea de Madrid. A modo de breve introducción, le he escrito lo que sigue: Estimado doctor Willer: adjunto le envío, por si pudieran ser de su interés, las palabras pronunciadas el jueves por el político Tomás Gómez Franco. Le indico su segundo apellido en mi afán de rendir homenaje a su abuelo materno y aportar toda la información necesaria para el estudio del personaje, cuyo currículo acompaño en la esperanza de que podrá determinar si estamos ante un caso de alteración cognitiva por causas neuroanatómicas o fruto de un trauma de la infancia. No me mueve otro fin que el de la plena recuperación de quien está llamado a jugar un papel decisivo en el convulso escenario político español, donde casos como este podrían engrosar las páginas del prestigioso Journal of Personality and Social Psychology. Con el ruego de que me informe a la mayor brevedad posible sobre la conveniencia- -por el bien de la ciencia y de todos los madrileños, sin distinción de abuelos- -de introducir temporalmente al señor Tomás Gómez Franco en un bote gigante de cristal, quedo a la espera de su respuesta