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ABC VIERNES, 19 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es ABCdelOCIO 63 Política basura EN CAMPAÑA TODO VALE Dirección: Jay Roach. Intérpretes: Will Ferrell, Zach Galifianakis. W 400 golpes en frío L A ISL A DE LOS OLVIDADOS Dirección: Marius Holst. Intérpretes: Trond Nilssen, Stellan Skarsgard. os detalles convierten a esta historia otras veces contada en una película diferente, que no se ajusta del todo al estereotipo. La historia es la del pulso entre la voluntad de un recluso contra un presidio invencible y aislado por escapar de él, y los detalles son la juventud (adolescentes recluidos en un reformatorio olvidado en una gélida isla noruega) la época (a principios del siglo XX, cuando el individuo aún era una masa informe y el abuso era casi un derecho) y las inquietudes morales, pues al tópico del director cruel y los carceleros indeseable se le añaden flecos como las dudas, el reconocimiento del daño y la superioridad ética de los sometidos. Al director de la película, Marius Holst, no le cuesta gran trabajo dar con la temperatura adecuada, pues la gélida geografía no es más que un reflejo del ambiente entre los personajes, y tiene el acierto de poner al frente del termómetro a Stellan Skarsgard, un actor que cuaja el té de una mirada. La isla de los olvidados no se conforma con ser una película carcelaria y busca su sitio entre el cine social y entre el drama psicológico, descorazonador y catártico mediante la actitud de sus jóvenes protagonistas como arrancado de cualquier leyenda del indomable o cualquier pasaje de Dumas o Dickens. OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE L ill Ferrell nunca me ha hecho reír más que en un sketch televisivo en el que parodiaba a George Bush hablando de política exterior. La diana a la que apunta su nueva película es más amplia y por tanto mucho más temible: el funcionamiento circense de las campañas políticas en su país. No hace falta ponerles a Will y a su rival (Zach Galifianakis) las caras de Obama y Romney, o indagar si los dardos van contra republicanos o demócratas: como digo, lo que se pone en la picota es el sistema político en general. Lo mejor y lo peor de esta parodia (dirige Jay Roach, el de Austin Powers pero aquí sus villanos no quieren dominar el mundo... ya es suyo) es que su loca exageración resulta casi verosímil. Abunda, cómo no, la sal gruesa (Will seduce a la mujer de su rival, lo graba en su móvil y lo cuelga en la red) pero las payasadas no nos permiten olvidar nunca que la guerra sucia, el juego con la vida privada, y el dominio de los lobbys no son inventos de ningún guionista. Tiemble después de haber reído, podría ser el slogan de esta película; no en vano los críticos americanos la han comparado con sátiras de más pedigree como Cortina de humo ANTONIO WEINRICHTER El robobo de las joyas de Evita ¡ATRACO! Dirección: Eduard Cortés. Con: Quim Gutiérrez, Amaia Salamanca. n un par de pinceladas entre lo realista y lo caricaturesco, el director Eduard Cortés recrea el clima de los años cincuenta en el peronismo derrocado y exiliado en Panamá y en la España alarmada y vigilada de Franco. Aunque el retrato sólo es el fondo inevitable de una trama donde lo ficticio, lo probable y lo sarcástico pugnan por situarse en primer plano. Las célebres joyas de Eva Duarte están de tapadillo a la venta en una joyería madrileña y hay que planear un robo pactado con el joyero antes de que se las lleve Doña Carmen Polo en una de sus habituales visitas de inspección. La magnífica interpretación de Guillermo Francella y su desconexión con el personaje que interpreta Nicolás Cabre, ambos argentinos y dispuestos a hacer un sacrificio por la patria convierte la primera mitad de ¡Atraco! en un combinado lleno de gracia entre el cliché y la idiosincrasia tanto ideológica como geográfica, y en un vistazo sardónico a los acentos y circunstancias. No son fáciles los giros de género y de temperatura dramática con los que Eduard Cortés doblega la trama hacia otros terrenos más oscuros, pero consiguen domesticar una historia de doble cara y que resulta tan solvente y real en su ligereza y divertimento como en su trágica seriedad. O. R. MARCHANTE E Willem Dafoe y Jeff Goldblum, en pleno número de magia Jazz de dolor y de locura ADAM RESUCITADO Dirección: Paul Schrader. Intérpretes: Jeff Goldblum, Willem Dafoe, Derek Jacobi, Ayelet Zurer. P Un libro Tras cuarto de siglo de carrera, este es el momento, dulce e ideal, para repasar la biografía de Maribel Verdú (P J) obra de Nuria Vidal. Precio: 17 euros. aul Schrader es un director denso, procedente de la generación de Scorsese y sus amigos suyos son los guiones de Taxi Driver y Toro salvaje por ejemplo pero casi siempre incapaz de mezclar su cine con las palomitas. En la teatral y por momentos brillantísima Adam resucitado el cineasta se pone en manos del gran Jeff Goldblum, que compone un personaje fascinante. Al igual que El pianista este mago y payaso de renombre, el mejor de Berlín, sobrevive a los campos de exterminio gracias a las habilidades propias de su oficio, pero la novela de Yoram Kaniuk y el guión de Noah Stollman son aún más oscuros que las penurias del músico de Polanski. Aunque parezca increíble, los demonios que alberga el alma de Adam son más difíciles de superar. Las cicatrices de las humillaciones sufridas, menos físicas que morales, lo han llevado a una sórdida institución mental para víctimas del Holocausto. Derek Jacobi dirige con mano severa y a la vez temblorosa el centro, aliviado por la siempre interesante Ayelet Zurer. Pero si las mayores torturas han dado lugar a grandes películas, si el espectador se ha habituado incluso a los horrores del nazismo, a Schrader le sale su vena más retorcida y, probablemente, más real. Desde el retrato de la locura hasta la crueldad demente del personaje interpretado por Willem Dafoe, todo es dolorosamente verosímil. El pianista al fin y al cabo, tocaba una melodía perfectamente comprensible, tarareable incluso al lado de la banda de jazz que Goldblum y Schrader montan y que pocos, me temo, sabrán disfrutar. FEDERICO MARÍN BELLÓN Un DVD Sony Pictures restaura clásicos setenteros como Fat City Kramer contra Kramer o un Taxi driver que no ha perdido un ápice de su impacto. Precio: 12 euros.