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ABC VIERNES, 19 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es opinion OPINIÓN 17 VIC EL DEDO EN EL OJO MARIO FLORES EL DESTRIPADOR HABITA ENTRE NOSOTROS Muchos políticos actúan embozados en un inento disociativo de disimular su responsabilidad en los actos que nos lesionan I Pero tocar la partida de las pensiones, sería la muerte política de Rajoy, y eso lo sabe perfectamente. ANTONIO JOSÉ JIMÉNEZ FONSECA VILLAFRANCA DE CÓRDOBA Califa del rejoneo La tertulia taurina El Castoreño se adhiere al homenaje a Antonio Cañero enmarcado en los actos de la pasada edición de Cabalcor 2012. Si hoy existe el rejoneo es porque Cañero lo creó no habiendo sido aún superado por nadie en cuanto a que alternaba con matadores de alternativa sorteando toros sin afeitar. Al estallar la Guerra Civil, por ser oficial de caballería, recibió orden de comandar un escuadrón destinado a infundir ánimo a la población, a cuyo mando sólo estuvo cinco días, lo que resta toda credibilidad a las actuales acusaciones en su contra. En cambio, es conocida su decisiva intervención en favor de personas del bando republicano a quienes salvó la vida gracias a su influencia en el estamento militar. Pero la trascendencia de Antonio Cañero radica en la donación para la construcción de casas sociales de un extenso terreno que hoy ocupa el barrio que lleva su nombre. A esta tertulia le gustaría poder dar a conocer donaciones semejantes por parte de quienes ahora, sin venir a cuento, lo denigran. Las obras subsiguientes a la donación dieron mucho trabajo a muchos cordobeses, construyéndose para la primera entrega, la de 1953, más de mil casas. Desde entonces el barrio de Cañero ha sido vivero de personas de éxito en las profesiones liberales, negocios, toreo o la interpretación. El barrio Cañero que es como se le llama en Córdoba sin la preposición de o, más brevemente, Cañero, es un orgullo para la ciudad. Tras un breve periodo como concejal, Antonio Cañero desapareció dela vida pública. Sin descendencia, quienes lo conocieron dicen que ayudaba a personas en dificultades a través de terceros a fin de que no se supiera de quién partía la generosidad. Vivió el resto de su vida silenciosamente, como si no hubiera sido nadie en el toreo; ni siquiera en la beneficiencia. Y ahora salen gritos perturbadores del silencio de quien fue Califa del Rejoneo. Hombre, seamos por una vez buenas personas. MIGUEL MOLINA CASTILLO CÓRDOBA Pueden dirigir sus cartas y preguntas al director a: Por correo: C San Álvaro, 8, 1 3. 14003 Córdoba Por fax: 957 496 301. Por correo electrónico: cartas. cordoba abc. es. ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. es Lo más leído Las claves ofrecidas por ABC. es para participar en la subasta de pisos rebajados de Bankia interesaron ayer a gran cantidad de lectores. Muchos tampoco quisieron perderse las curiosas rutas turísticas que ofrece una web catalana y en las que se habla de la casa real catalana o de que Cristóbal Colón era barcelonés. El vídeo sobre los nuevos mototaxis de Madrid despertó gran curiosidad. Hoy, en nuestra web Si el otoño pertenece a alguien, es a las castañas. ABC. es enseña a sacarles el mayor partido y el máximo gusto en la mesa. Descubre, además, los mejores locales de tapas de Alicante e invita a ver los tráilers de los estrenos de la semana. La web cuenta asimismo qué invitados acudirán mañana a la boda real en Luxemburgo. Castañas MAGINEN la siguiente escena: agosto de 1888, barrio de Whitechapel, Londres. Un grupo de curiosos se mezcla con varios agentes de policía quienes, a su vez, se arremolinan alrededor del cadáver maltratado de Mary Ann Nichols, la primera de las víctimas canónicas de Jack el Destripador. A pesar de los esfuerzos de los agentes por mantener el orden aún hay lugar para que la siniestra figura de un inicuo varón, tocado con chistera y embozado hasta los ojos, se acerque hasta al cadáver para proferir: ¡hay que ser cabrón y desalmado para hacer eso con una mujer! Quien así habla es el propio destripador, el mismo que hace unas pocas horas infligía las horribles heridas al cuerpo de la infeliz prostituta. En un ejercicio de insuperable cinismo, el psicópata tiene la osadía de acercarse a la escena del crimen para hablar del asesino como si de alguien ajeno a él se tratase. Permitida la licencia de la recreación histórica sobre un hecho ocurrido y documentado en el Londres del XIX, permítanme ahora narrar la crónica hodierna del cinismo que se da cada día en esta tierra llamada Andalucía. Y es que muchos de nuestros responsables políticos, como así lo hiciera Jack en la recreación literaria, actúan embozados en un intento disociativo de disimular su responsabilidad sobre aquellas decisiones que a todos nos lesionan. Como si la culpa no fuera suya, esgrimen el pérfido argumento que deposita la responsabilidad en los demás cuando han sido ellos quienes han cometido la felonía; eso, como poco, es de cobardes y de malas personas. Así actúan, sin ir más lejos, esos políticos socialistas que se levantan defendiendo violentamente la sociedad del bienestar pero se van a la cama después de orinarse fuera del tiesto y miccionar sobre ella. Esa doble moral, ese insoportable cinismo, hace que convoquen ruedas de prensa para informar de que los recortes del gobierno central son los que impiden atender los pagos debidos a los centros especiales de empleo, o los que hacen imposible atender las necesidades de los centros educativos, como si no supiéramos que han sido ellos los que han utilizado el cuchillo para abrir en canal la educación, la dependencia o la sanidad entre otras cosas. Se creen que no nos hemos percatado de la faca que asoma bajo sus levitas derramando la sangre delatora. En el caso de nuestra provincia, resulta sangrante (ya que estamos en ello) la situación del centro de empleo para discapacitados Amara que se puede ver abocado al cierre; pero también resulta infame que después de tantos años prometido, el centro sociosanitario lucentino se desvanezca. No somos nosotros, es Madrid dicen ellos. Por lo menos el destripador tenía la decencia de reconocer sus crímenes en notas dirigidas a la prensa.