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14 OPINIÓN AD LIBITUM PUEBLA VIERNES, 19 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es opinion ABC MANUEL MARTÍN FERRAND HUELGAS La esencia del esperpento que Ramón del Valle Inclán aportó a nuestra expresión literaria es parte del espíritu nacional E ESPAÑA es un país en el que los bichos raros son los más comunes. Tanto es así que la Academia debiera revisar las acepciones que le atribuye al adjetivo. En cualquier otro Estado miembro de la UE parecería raro, inhabitual, que el responsable del Ejecutivo permaneciese en silencio, sin explicarse ante la ciudadanía, cuando las circunstancias adversas nos tienen amedrentados ante el futuro, inquietos en el presente y perplejos con las versiones que se nos suministran del pasado próximo, del que hemos sido testigos. Acabamos de asistir, sin mayores escándalos a una huelga de estudiantes. No entro en las razones que pudieran motivarla; pero sí convendría dejar claro, para que no cundan las rarezas, que la huelga es un incuestionable derecho de los trabajadores. ¿Son trabajadores los estudiantes? Dado que no pueden, por su propia condición, renunciar al trabajo para manifestar su enojo a lo que renuncian es a aprender. Si es así, dejarán de ser estudiantes. Ese derecho, por otra parte, ¿alcanza también a los menores de edad No pueden votar, ni comprar tabaco, ni beber una cerveza; pero, ¿pueden ir a la huelga Cuando, además, cuentan con el apoyo de sus padres para no ir a la escuela y protestar por un nuevo plan de enseñanza que, en el mejor de los casos, está por venir, ¿en qué convertimos la mal llamada huelga? ¿Contestación colectiva, boicot, pataleo? Ese gusto nacional por lo raro y extravagante suele inducir a la confusión y, cuando no invierte los valores éticos tradicionales, le da la vuelta a las exigencias del mérito y la oportunidad. Nuestros grandes sindicatos, lo que queda de ellos, perpetran una huelga general para el próximo 14 de noviembre. Sería algo raro de no ser, como es, acostumbrado. Apenas han pasado seis meses desde la última. Quiénes dicen ser agentes sociales son muy dueños de holgar cuando se les antoje; pero, ¿un mínimo de sensibilidad política y cívica no debiera desaconsejarles el interrumpir un proceso electoral tan significativo como el de las autonómicas en Cataluña? Ignoro si la Junta Electoral tendrá algo que decir al respecto. El respeto a la representación parlamentaria de los ciudadanos desaconseja cruzar procedimientos participativos y de expresión colectiva. La deformación sistemática de la realidad, la esencia del esperpento que Ramón del Valle Inclán aportó a nuestra expresión literaria, es parte del espíritu nacional. De ahí que lo que debiera ser raro sea frecuente. Desde una democracia sin Parlamento efectivo hasta una representatividad encomendada a las siglas y los emblemas, no a la personas. Puestos en pedante debiéramos hablar de la raridad como elemento vertebrador de la Nación. ¿Qué sería de nosotros instalados en la normalidad? Los mamíferos no tienen branquias. PERDONEN LAS MOLESTIAS ARIS MORENO SIMULACRO Si usted se beneficia de una subvención del Estado, cada euro tiene que llevar su factura correspondiente. Salvo que sea miembro de un grupo municipal O SEA. Ha tenido que llegar el señor Baquerín, levantisco concejal de UCOR, para enterarnos de que los grupos municipales manejan la manteca a su antojo. El dinero que la administración local depositaba en sus cuentas bancarias para atender el gasto de funcionamiento interno entraba por una ventanilla y salía por otra sin facturas ni leche picón. Estamos hablando de mil castañas mensuales por concejal, que es una cantidad ni grande ni pequeña ni obscena ni liviana. Aquí, en esta provincia, en esta autonomía, en este país o en este continente, si usted monta una asociación de discapacitados o se beneficia de una subvención del Estado cada euro tiene que llevar su factura correspondiente. De lo contrario, ya puede ir preparando el expediente de devolución al canto. Salvo que sea usted miembro de un grupo municipal y pueda hacer de su capa un sayo. Pues bien: en el pleno de octubre pasado, los señores concejales llegaron a un acuerdo unánime que les compromete a entregar su contabilidad para justificar las subvenciones. Lo cual quiere decir que hasta ahora venían saltándose a la torera lo que exigen a todo hijo de vecino. No sabemos, por consiguiente, si hacerle la ola a sus señorías por someterse al imperio de la ley o po- nerle una estatua al insurgente Baquerín, que él solito está desnudando a su partido y, de paso, poniendo en solfa a todo un sistema de asignaciones municipales de la señorita Pepis. Si no llega a ser por el señor Gómez, que al parecer venía sacando por ventanilla cinco mil euros mensuales como quien hace caja en el Monopoly, el tinglado seguiría funcionando sin contratiempos. Es decir, los grupos municipales continuarían ingresando sin control la pasta supuestamente dedicada a gastos de funcionamiento corriente. Supuestamente, decimos. Por ahí, le damos las gracias al benefactor de Cañero. Por mostrarnos crudamente cómo puede acercarse un portavoz por ventanilla, dar los buenos días al cajero, abrir el maletín y enchufar la manguera. A plena luz del día y con taquígrafos, ya se sabía que los partidos, que son empresas privadas, por cierto, viven con el respirador conectado al surtidor de la administración pública. En este caso, el Ayuntamiento. Y disponen, consecuentemente, de toda una barahúnda de asesores orgánicos con nómina municipal que no pisan Capitulares ni para la copa de Navidad. Por poner sólo un ejemplo. Así ha sido siempre y así, no lo duden, será en el futuro. Porque, estimados contribuyentes, no se hagan ilusiones. Nuestros ilustrísimos ediles han escenificado un acuerdo para sosegar la inquietud del señor Baquerín y tranquilizar la de ustedes, que siguen perplejos en sus receptores. Según reza el pacto, la contabilidad estará a disposición de los respectivos grupos municipales, que es como poner a los lobos a vigilar un cándido rebaño de ovejitas. O como aquel juramento de circunstancias por el cual el dentista procurará no hacer daño a su cliente si no quiere poner en riesgo sus criadillas. Usted no me toca mis cuentas (viene a decir un portavoz municipal a otro) y yo no le toco las narices. Pues justamente eso. Una vez sellado el acuerdo (por unanimidad) recogido en acta y con el visto bueno de la secretaría general, todo seguirá exactamente igual. El Ayuntamiento poniendo la manteca y los grupos municipales haciendo de su capa un sayo. Amén.