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VIERNES 5.10.2012 Editado por Diario ABC, S. L. San Álvaro, 8, 1 3, 14003 Córdoba. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 35.345 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 957 497 675 Suscripciones 901 400 900 Atención al cliente 902 530 770. 12405 8 424499 000020 EL PULSO DEL PLANETA De enchufe en enchufe Dar la vuelta al mundo en coche eléctrico es muy barato (250 euros) Pero tiene un problema: llegar a tiempo al siguiente punto de recarga POR JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS VISTO Y NO VISTO POR IGNACIO RUIZ- QUINTANO NO A U na odisea de nuestro tiempo: dar la vuelta al mundo en coche eléctrico. 25.000 kilómetros, atravesando 17 países, durante ocho meses con un módico gasto de 250 euros de combustible. Esa factura de combustible no incluye la travesía de dos océanos (Atlántico y Pacífico) pero es el costo final de la recarga de las baterías del Citroën C- Zero con el que dos ingenieros franceses, Xavier Degon y Antonin Guy, han sido los primeros en realizar esa proeza humana, técnica, automovilística, incluso ecológica. No lo teníamos claro antes de comenzar comenta Degon, sonriente, agregando: Pero es una evidencia que, si se puede dar la vuelta al mundo en un coche eléctrico como el nuestro, la cosa será mucho más fácil para desplazarse en una ciudad, llevar los niños al cole, hacer compras y hacer viajes más o menos cortos Guy y Degon comenzaron su aventura hace poco menos de un año, cuando decidieron embarcarse en el proyecto Odisea eléctrica que no estaba ganado de antemano. El Citroën C- Zero es un pequeño coche utilitario, eléctrico, del que se habían vendido menos de 5.000 unidades. La aventura comenzó el 11 de febrero. Una larga marcha sin precedentes. ¿Cómo sobrevivir en el desierto de Gobi En muchas ocasiones, la aventura con un coche eléctrico, con una auto- terminaba haciendo grandes amistanomía de poco más de cien kilóme- des. En los EE. UU. la pareja llegó a una tros... Antonin Guy comenta: Atra- granja solitaria cuando las baterías se vesamos momentos muy difíciles, cla- estaban agotando, pero, colmo de desro. Habíamos cargado con seis baterías, dichas, se encontraron con un granjepara poder recargarlas en cualquier ro solitario que vivía él mismo sin eleccircunstancia. Pero llegamos a que- tricidad. Encantado, les ayudó a endarnos sin ninguna batería que mar- contrar un enchufe, unos kilómetros chase. Y vivimos horas y días de incer- más lejos. En Kuala Lumpur volvieron tidumbres. Pero la verdad es que todo a quedarse bloqueados: Nos salvó un se terminaba arreglando... En el Tíbet, matrimonio joven, muy simpático. El por ejemplo, y en las marido encontró el caMontañas Rocosas tamble de varias decenas de Un monje bién, nos quedamos em- tibetano definió metros que necesitábapantanados. Pero siemmos para poder enchula odisea del pre terminábamos enchar nuestras baterías a coche eléctrico los enchufes de un duocontrando un enchufe como una eléctrico para poder redécimo piso de un inlocura celestial mueble muy moderno cargar las baterías Antonin y Xavier son los ingenieros franceses que han cruzado el planeta, de París a Pekín y San Francisco ABC Aquí y allá, los dos aventureros del coche eléctrico eran recibidos con alegría, por razones muy diversas. Para un religioso tibetano, se trata de una locura celestial En las grandes ciudades estadounidenses, como San Francisco, seducía, por el contrario, el aspecto ecológico del proyecto. Hemos hecho muchos amigos comenta Degon: Al principio nos tomaban como una cosa rarísima. Luego, las mismas personas que nos permitían cargar las baterías se daban cuenta de que nuestra aventura iba un poco más allá. Estábamos demostrando que era posible imaginar nuevas formas de desplazamiento. Los ingenieros también somos conscientes de la revolución técnica que ha comenzado maya Montero, que amenizó los bailines de una generación de piperos con sus cánticos, ha hecho una interpretación liberal del no femenino, y las hijas de Catherine Booth, que en España son legión, le han dado la del pulpo. ¡Gozo tanto al decir no! exclamaban en los noventa, extasiadas, las adolescentes que en Oklahoma exaltaban la abstinencia sexual en una campaña religiosa. El americano cuando niega, niega de verdad. -Yo no... quiero ir por los caminos de España le espetó el republicano Romney al huero, chirle y hebén Obama. Los caminos de España ya no son los de aquel tamborileo de acentos agudos que compuso Pemán para el himno por encargo de Primo de Rivera: Gloria a la Patria que supo seguir sobre el azul del mar el caminar del sol... Los caminos de España son hoy tan sinuosos y torcidos que muy pocas personas honorables se atreven a aventurarse por ellos, pues hasta un alma limpia como la de Rosa Montero, que nada tiene que ver con el fa- cismo de Romney, sólo ve a los pobres de las colas de Cáritas, visión que ella asocia a la de los cientos de miles de pajarillos que en este mes de octubre, atraídos como los delanteros centro por los silbos de Sergio Ramos, morirán engañados por la triquiñuela del pegamento. Cuando habíamos conseguido sacar el pegamento de las aulas donde nuestros tiernos infantes reciben su ración de Educación para la Ciudadanía, vamos y se lo ponemos a los pajarillos. ¡Viejas brujas jijas de la chingada! ¡Matando pajaritos! Yo te voy a enseñar cómo se conquista el corazón de un hombre... gritó el Indio Fernández cuando encontró a su asistenta preparando un chupamirto que acaba de atrapar en el colorín. Y la puso a encerar el piso de toda la casa.