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ABC VIERNES, 5 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es ABCdelOCIO 71 C ine Críticas Le faltan colmillos BEL AMI Neeson, abuelo letal VENGANZA: CONEXIÓN ESTAMBUL De paso por Cuba 7 DÍAS EN L A HABANA Dirección: Declan Donnellan y Nick Ormerod. Intérpretes: Robert Pattinson, Uma Thurman, Kristin Scott Thomas. Dirección: Julio Medem, B. Del Toro... Con: Daniel Brühl, M. Ibarra. Dirección: Olivier Megaton. Intérpretes: Liam Neeson, Famke Janssen, Maggie Grace. FEDERICO MARÍN BELLÓN L a novela de Maupassant tiene dentro varios jugos que ya han sido exprimidos por el cine, capaz de visualizar con clase la ascensión de un don nadie gracias al mero encanto. Es una fábula tan potente y tan al día (siempre) que ahora sólo necesitaba la presencia del actor Robert Pattinson para reverdecerla. El caso es que se agosta casi a su comienzo, al comprobar que a su protagonista le faltan los colmillos que en otras ocasiones le sobran. La adaptación tiene empaque visual, elementos atractivos, en especial todo su fondo femenino (Uma Thurman, Kristin Scott Thomas y Christina Ricci, aunque obviadas por la cámara, son un Everest para la credibilidad de ese Georges Duroy sin pilas y con tanta elegancia y poder de seducción, al menos con el espectador, como una braga nautica) pero le falta chispa en un guión que es un resumen y en una intención muy endeble. O. RODRÍGUEZ MARCHANTE C chindler, personaje con el que Liam Neeson se aseguró la jubilación, salvó a más de mil judíos, como tan bien nos contó Spielberg. Pero si en aquel discutible final el bueno de Oskar lloraba por no haber rescatado a una o dos personas más, en la frontera de los sesenta el actor parece decidido a equilibrar el saldo. A juzgar por sus últimas películas, la meta es cargarse a un millar antes del citado retiro, a lo Steven Seagal, pero sin coleta. En esta venganza turca, secuela de otra Venganza a secas y parisién en la que rescataba a su hija secuestrada, Neeson sigue convertido en una máquina de matar. Los cadáveres con que regó la primera parte dejaron deudos vengativos (grande Rade Serbedzija) que ahora lo persiguen por las calles de Estambul junto a su familia. Así que saca al Jack Bauer que lleva dentro (por fortuna, su hija es algo más S Neeson, un Seagal mejorado lista) en busca de un final imposible pero medianamente feliz. Dirige a toda prisa Olivier Megaton, cuyo apellido es más apropiado que su currículum, pero que con Luc Besson de apuntador le da a la cinta contundencia en cada plano y un ritmo endiablado, que se dice. En hora y media pelada, sin demorarse ni en lucir a Famke Janssen, el tipo va al grano y, claro, lo explota. ada uno de los siete cortos de esta película ofrece la mirada de su director hacia la realidad de Cuba, lo que convierte el asunto en un ejercicio de estilo: mis ojos allí. Esto se aprecia con enorme nitidez en los casos de Medem, Suleiman y Gaspar Noé, tan previsibles como una tarde de domingo. La rosácea locura de amor medemiano, la perplejidad del pulpo Suleiman en el garaje habanero o la estridencia sin elocuencia de Noé son la mitad casi de esa semana. De los demás días, sobresale el ímpetu de Benicio del Toro y la presencia hiperrealista de un Kusturica documentalizado, sacado de su propia realidad para caricaturizarse borrachuzo, o esa historia contada por Juan Carlos Tabío que sabe un huevo de lo que habla, o la que cierra la película, de Pablo Trapero, más coral y divertida sobre el apasionado modo de creer en un vecindario. Un abanico de miradas a la realidad de Cuba si no le faltara alguna más directa a esa realidad pero sin las comillas. O. R. MARCHANTE