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48 INTERNACIONAL Elecciones USA 12 Primer debate electoral VIERNES, 5 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es internacional ABC Un rico que lucha por la clase media Romney se presentó como defensor de la mayoría social. Ni una palabra de sus negocios E. J. BLASCO ENVIADO ESPECIAL A DENVER Aprovechó los fallos de su oponente Obama no preguntó por la grabación en la que Rommey criticó a los que no pagan impuestos Mitt Romney no solo tuvo una victoria en las formas del debate intervenciones concisas y vigorosas, frente a un Obama al que se le ha vuelto a criticar el Seguro y tranquilo carácter profesoral en el Romney fue que en ocasiones incuagresivo, pero rre sino que logró presentarse como defensor comedido en todo momento. Supo de la clase media y emisonreír, escuchar tió mensajes claros dony rebatir sin de hasta ahora parecía perder la calma divagar, como lo relativo a los impuestos. La gran omisión de Obama, que los medios estadounidenses no logran explicarse, fue la mención a la polémica del 47 por ciento la afirmación desconsiderada de Romney sobre los estadounidenses que no pagan impuestos y viven de ayudas públicas. Sin ataques por ahí, que hubieran reforzado la asociación de Romney con la clase pudiente a la que pertenece, dejaron vía libre al candidato republicano en su esfuerzo por presentarse como El color del partido alguien a quien le importa los Corbata roja, el menos favorecidos en la sociecolor de los dad. Su perfil de rico y de polítirepublicanos, con co distante quedó mitigado. rayas, y el pin Romney tuvo ocasión de insistir con la bandera. en que la reforma que propone soSonrisa amplia y bre el seguro médico de los pencombativa sionistas no afecta a quien está recibiendo ya esta prestación o está próximo a ello, sino a ciudadanos que aún tardarán en llegar a la jubilación. También dejó sentado que si él gana las elecciones no habrá aumento de impuesos a la clase media, y que procederá a una rebaja impositiva siempre que eso no suponga un POR JOSÉ M DE AREILZA aumento del déficit. ticas de Obama la clase media se ha visto enterrada se ha visto crujida con una reducción de ingresos de unos 4.300 dólares anuales. Eso es un impuesto en sí mismo. Eso se llama impuesto sobre la economía Obama peleó por presentarse como valedor de la clase media. Defendió que en los últimos treinta meses se han creado cinco millones de puestos de trabajo en el sector privado, el sector del automóvil vuelve a respirar y los precios de la vivienReforma da empiezan a subir sanitaria Pero quiso evitar aparEl republicano cer complaciente: Sadijo que no bemos que aún tenemos afectaría a los mucho que hacer. Así pensionistas que la cuestión esta noactuales, sino a che no es dónde estalos que lo serán mos dijo, rechazando en el futuro de esta forma que las elecciones sean un test sobre sus logros, sino adónde vamos Defendió a la clase media Los ciudadanos se han visto crujidos y enterrados Cada uno ingresó 4.300 dólares anuales menos Objetivo para cumplir Reducirá en cinco billones la deuda del Estado, algo difícil de realizar, y no dio detalles. Obama no se los pidió Victoria insuficiente Reducir la deuda En esos asuntos, como en su propuesta de derogar la reforma sanitaria impulsada por Obama, Romney no pormenorizó detalles, a pesar del requirimiento que le hacía el presidente, pero este tampoco desmenuzó sus propuestas para un segundo mandato. Obama, además, se vio contestado en su afirmación de que Romney plantea una impracticable reducción de 5 billones de dólares en impuestos, cifra que en realidad se refiere al objetivo de reducción de la deuda. Romney aseguró que con las polí- E n efecto, Mitt Romney lo hizo mejor que el presidente Obama en el debate, pero el buen desempeño del republicano no tiene por qué traducirse en un vuelco en las encuestas. A estas alturas de la carrera electoral, tan solo quedan en el aire media docena de Estados y Obama va con una cómoda ventaja en casi todos ellos. Tal vez por eso adoptó un tono tranquilo y casi didáctico, como si fuera un profesor de Economía (no demasiado bueno esta vez) de la Universidad de Den- ver, donde se celebró el primero de los tres debates, o como si estuviese dando la enésima rueda de prensa en la Casa Blanca. Su objetivo era ganarse a los indecisos sin perder a los suyos, y por ello se esmeró en no cometer errores y no aparecer como arrogante al ser el favorito electoral, dejando claro de paso que Romney es el candidato de los ricos. Enfrente, el republicano andaba necesitado de ganar esta ronda para mantener sus posibilidades. Hizo una crítica metódica y enérgica de la política económi- ca de Obama, que no se ha traducido por ahora en una recuperación completa de la crisis, y actuó mirando a la cámara y pisando fuerte. Con la mente puesta en los votantes centristas, reivindicó su reforma sanitaria cuando era gobernador de Massachusetts, no tanto por su contenido sino por el consenso que fue capaz de generar entre los dos partidos. En su debe está que no detalló su rebaja de impuestos, y vaciló al explicar cómo sus recortes del gasto público afectarían a la sanidad o a la educación. Lo mejor de la noche fue la escenificación civilizada de dos maneras opuestas de ver la presidencia: una en la que la acción del Gobierno se presume positiva e insustituible por otra que recela del boletín oficial y aspira a crear desde el Gobierno federal la máxima libertad económica.