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46 INTERNACIONAL Los mensajes de Romney... EMPLEO No sé cómo el presidente pudo llegar a la Casa Blanca con 23 millones de parados y gastar su energía en el Obamacare en lugar de luchar para crear más empleo DE ESPAÑA Madrid dedica el 42 por ciento de su presupuesto en gastos de gobierno. Yo no haré eso El EJÉRCITO Apoyaré al Ejército. Mantendré a mi país fuerte VIERNES, 5 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es internacional ABC y de Obama HUMILDAD Hace cuatro años dije que no soy un hombre perfecto y que no sería un presidente perfecto SINCERIDAD Al menos hay que reconocer que en eso he cumplido Los dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos en un momento del debate celebrado en la madrugada de ayer en Denver Romney bate a Obama y reaviva Todas las encuestas dieron el triunfo en el primer debate al candidato republicano, más agresivo pero comedido. Obama estuvo débil y espeso EMILI J. BLASCO ENVIADO ESPECIAL A DENVER Eric Fehrnstrom, destacó que Romney se impuso desde el comienzo. Un sondeo de la CNN justo al término de la emisión ofreció un claro veredicto: el 67 por ciento de los encuestados dio por ganador a Romney y solo el 25 a Obama. Puestos de trabajo El principal tema del debate, la economía, no era desde luego el área más propicia para el presidente, al tiempo que constituye el punto más fuerte de la candidatura de Romney. Simplemente no sé cómo el presidente pudo llegar al cargo con 23 millones de personas sin trabajo, desempleo en aumento, una crisis económica que entró hasta la cocina y gastara su energía y pasión durante dos años para el Oba- F ue el mejor Mitt Romney nunca visto y el peor Baracak Obama que se recuerda. El primer debate entre los dos contendientes de las presidenciales estadounidenses tuvo un resultado inesperado: se contaba con que el aspirante republicano podía haberse preparado bien para la ocasión, pero no que demostrara tal energía y autoconfianza en su ofensiva contra el presidente y mucho menos que se viera a un Obama de débil pulso, buscando en general la barrera y claramente incómodo. Los debates no suelen tener un gran impacto en las encuestas y el de ayer no ofreció momentos especialmente memorables, pero se cuenta con que revitalizará la campaña de Romney. El debate probablemente dará a Romney lo que más necesitaba, que es una fresca mirada por parte de los electores y cambiará el discurso sobre la campaña que comenzaba a parecer cuesta arriba para los republicanos, según la valoración del Washington Post Aparta el aroma de enfermedad terminal que comenzaba a emanar de su campaña comentó un analista en términos más extremos. La victoria de Romney fue tácita- mente reconocida por los asesores de Obama. El principal de ellos, David Axelrod, comentó: Romney ha puesto más preparación que la que se hizo para el desembarco de Normandía. Esperaba una potente actuación, y la tuvimos, pero eso es lo que fue: una actuación Su homólogo republicano, macare en lugar de luchar por puestos de trabajo para los estadounidenses. Eso ha destruido empleos dijo el aspirante. Romney golpeó una y otra vez. Su agresividad no tuvo excesos en la forma que pudieran resultar contraproducentes, y la acompañó de un aspecto sonriente, frente a un Obama que parecía taciturno. Como algunas de las televisiones retransmitieron el debate poniendo continuamente en paralelo a los dos candidatos, resultaba todo un contraste el rostro energético del republicano en su uso de la palabra, mientras el demócrata se pasaba casi todo el rato tomando notas, con la cabeza gacha y sin apenas dirigir la mirada a su rival. El candidato republicano renace ANÁLISIS campaña, sobre todo si su número dos, Paul Ryan, es capaz de imponerse también al vicepresidente Joe Biden en el debate de la próxima semana. Obama sorprendió para mal. Se le vio espeso, difuso y dubitativo, algo a lo que el espectador no está muy acostumbrado con él. El presidente Obama es un magnífico orador, pero especialmente en el formato de gran discurso. Echó en falta su teleprompter. El debate requiere un estilo, un lenguaje y una actitud diferente y erró en su estrategia de ignorar con la mirada a Romney cuando éste le hablaba. Transmitió la imagen de un presidente que agachaba la cabeza mientras su rival le golpeaba dialécticamente. Huyó del cuerpo a cuerpo, quizás para no situarse a la misma altura que el DANIEL UREÑA R omney aprovechó su oportunidad. El primero de los tres debates presidenciales se saldó con una clara victoria del republicano, tal y como dictaminó por unanimidad la prensa del día siguiente. Romney necesitaba hacer un buen papel para coger fuerza de cara al último tramo de la carrera electoral. El segundo duelo entre ambos será dentro de doce días, lo que puede suponer que en este tiempo Romney tenga su momentum y pueda contagiar de optimismo a toda su aspirante republicano, pero el efecto visual que generó se volvió en su contra. Por momentos, intentó conectar con la audiencia apelando a su mujer, a su madre y a su abuela, pero en esta ocasión no funcionó. Romney demostró que la preparación es la clave en un debate. Puede que Obama pecara de exceso de confianza, por lo que es de esperar que en el siguiente cara a cara su enfoque cambie. Romney alteró los papeles. En algunos instantes de la noche él parecía el presidente llevando la iniciativa, acorralando a Obama e incluso corrigiendo y puntualizando al moderador, que no tuvo su mejor día. El republicano estuvo más didáctico y mostró mucha más pasión que su contrincante, que se mostró más frío de lo habitual. A un mes y un día de las elecciones, hay partido. Daniel Ureña es analista político