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24 CÓRDOBA VIERNES, 5 DE OCTUBRE DE 2012 cordoba. abc. es ABC UN MES MÁS El juez vuelve a decretar el secreto en el caso de Soledad Donoso D. D. CÓRDOBA El Juzgado de Instrucción número 7 de Córdoba ha vuelto a decretar el secreto del sumario en el caso de la joven Soledad Donoso, cuyo cadáver apareció en septiembre de 1992 junto al Guadalquivir. Cabe recordar que el asunto se archivó de manera provisional sin que se aclarasen cómo ni a manos de quién perdió la vida hasta el pasado mes de junio. La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Córdoba ordenó al juzgado que reabrirse el expediente- -iba a prescribir el pasado 28 de septiembre- -en base a las nuevas pruebas presentadas por la letrada de la familia, Penélope Castejón. La familia de la joven ha convocado para hoy, a las 20.00 horas, una concentración en la plaza de San Pedro, donde reside, para recordar a Soledad. En el acto se van a desplegar carteles con el rostro de la chica, cuya muerte sigue siendo un misterio. La vecina que encontró el cuerpo señala el lugar en el que se encontraba AARÓN Nadie explica en Santa Rosa el fallecimiento de la mujer perdida en junio y cuyo cuerpo apareció deshidratado en una azotea ASENTAMIENTO RUMANO El fiscal le pide nueve años por agresión sexual a una menor D. D. CÓRDOBA Muerte en un punto ciego POR D. D. CÓRDOBA El Ministerio Público ha solicitado una pena que suma nueve años de cárcel para J. G. como presunto autor de un delito de agresión sexual y otro de amenazas a una menor. Según el escrito de conclusiones provisionales, sobre las 0.05 horas del 2 de agosto de 2001, un joven, en paradero desconocido, se acercó a la niña, de 11 años y nacionalidad rumana, que se encontraba jugando en un parque próximo al asentamiento ubicado en el polígono de Los Pedroches. Consiguió convencerla para que le acompañara y la llevó a su casa, donde se encontraba J. G. padre del chico. La niña se quiso marchar, pero fue retenida por el acusado, que quería que mantuviese relaciones sexuales con su hijo. Le pusieron un cuchillo en el cuello y ambos empezaron a tocarla. Afortunadamente, llegaron los padres de la menor, que consiguieron contener al procesado y al chico, y llamaron a la Policía. E l pasado 26 de junio, María del Carmen Arcos, vecina de la avenida de los Almogávares, desapareció de su domicilio sin dejar rastro. No era la primera vez que se ausentaba. Pero, hasta entonces, siempre había regresado. Su marido y sus dos hijos la buscaron por toda la ciudad. Colocaron carteles con su rostro y una descripción clara de lo que llevaba la última vez que fue vista: un pantalón rojo, una camiseta blanca con lunares también rojos y zapatillas de deporte. La Policía también rastreó la zona. Pero nada... hasta el pasado domingo. Los residentes de la calle Pintor Córdoba, que hace esquina con Almogávares, llevaban varias semanas notando un olor extraño. Creían que podría venir de agua estancada de los aires acondicionados situados en la azotea del bloque, por lo que una de las vecinas subió para descubrir cuál era la fuente de ese fuerte hedor. La mujer miró en el terrado, pero no vio absolutamente nada. Se asomó al contiguo, uno al que no se tiene acceso desde el bloque y del que está se- parado por un muro y, de repente, en una esquina vio lo que parecía una especie de maniquí. Estaba sentado, con las piernas estiradas y la cabeza inclinada. Avisó a la Policía que, al llegar al lugar, descubrió que se trataba de un cadáver. El de una mujer. Y que estaba completamente deshidratado. Había pertenencias alrededor y no presentaba signos externos de violencia. Los efectivos de la Policía Científica trasladaron el cuerpo hasta el Instituto de Medicina Legal, donde se le practicó la autopsia. Además, rehidrataron las falanges para intentar extraer huellas dactilares, puesto que el avanzado estado de descomposición en el que se encontraba impedía practicar esta prueba y, por ende, identificar a la mujer. El martes por la mañana los agentes ya tenían un nombre. Era María del Carmen Arcos, la mujer desaparecida en junio. De inmediato, se pusieron en contacto con su familia, según confirmó ayer a este periódico Mikel, uno de sus hijos. Yo subí en varias ocasiones a esa azotea, pero no la vi. Estaba en un rincón en el que era imposible verla se lamentaba el vástago. Por su propio pie Las sospechas de la familia son que la mujer saltó hasta el terrazo por voluntad propia. Padecía depresión motivada por varios episodios familiares dramáticos. Obviamente, ella llegó allí por su propio pie señaló Mikel. Los vecinos describen a María del Carmen como una mujer educada e introvertida. Antes de desaparecer se la veía como triste. Se le notaba en la cara. Cuando nos cruzábamos en el portal siempre daba los buenos días, pero no era muy habladora manifestó una residente del mismo portal en el que vivía la fallecida. Lo que nadie se explica- -señalaba ayer una vecina de la calle Pintor Córdoba- -es cómo es posible que haya estado tanto tiempo y no haya sido hasta ahora cuando se ha descubierto. Estaba ahí, al lado de su casa. Es una tragedia apuntó. Junto a su bloque Yo subí en varias ocasiones, pero no la vi. Estaba en un rincón señaló ayer su hijo