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14 OPINIÓN AD LIBITUM PUEBLA VIERNES, 5 DE OCTUBRE DE 2012 abc. es opinion ABC MANUEL MARTÍN FERRAND INTERESES CREADOS Al Gobierno de Mariano Rajoy, sorprendentemente obamista, le ha irritado mucho la comparanza de Romney M ITT Romney, que no es un troglodita del conservadurismo como dicen sus críticos europeos, vacíos adoradores de Barack Obama, se llevó el gato al agua en el primero de los debates electorales previos a las próximas elecciones presidenciales en los EE. UU. No es conveniente tratar de equiparar las ideas y los usos de la política norteamericana a los de la vieja Europa. Entre otras cosas porque la joven América es una democracia más que bicentenaria y mucho más veterana y asentada que las que nos ofrece el muestrario continental europeo. USA es el pragmatismo mientras que en este lado del Atlántico, dos siglos y pico después de la Revolución Francesa, seguimos enredándonos con las ideologías políticas y confundiendo el bienestar con el gasto público y la subvención. En Europa ha cuajado, y así nos va, la semilla socialdemócrata. Romney ganó su primer asalto dialéctico frente al presidente Obama con expresiones tan rotundas y sencillas como esta: No quiero seguir el camino de España Seguramente somos muchos los españoles que no quisiéramos seguir el camino por el que, sin grandes diferencias de fondo, nos llevan, en su alternancia, el PSOE y el PP. Como dijo el candidato que fue misionero- -en Francia- -de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, España gasta el 42 por ciento de sus impuestos en el Gobierno (sic) y nosotros también gastamos el 42 Al Gobierno de Mariano Rajoy, sorprendentemente obamista, le ha irritado mucho la comparanza de Romney y el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, la ha calificado de muy desafortunada Es natural que un funcionario distinguido, miembro de la élite de los grandes cuerpos- -técnico fiscal del Estado- considere lógico el vampirismo que, en la España de hoy, ejerce lo público sobre lo privado; pero a los meramente contribuyentes la expresión del mormón nos resulta afortunadísima. La falta de solución a nuestros muchos y graves problemas económicos y sociales, desde el paro en adelante, arranca de la elefantiasis del Estado que, sobre un ejército de funcionarios y empleados públicos de cerca de 3,5 millones, soporta 450.000 cargos electos y designados. El doble que en Norteamérica. Con esa carga que nuestras dos grandes formaciones partidistas, y buena parte de las menores, no quieren ni tocar, ¿puede levantar el vuelo una economía de baja productividad, difícil financiación y tecnologías muy mejorables? La frustración española, que viene de lejos, se sostiene sobre el afán de perpetuar lo establecido por mucho que ello haya acreditado su ineficacia e inconveniencia. Cuando Romney le dijo a Obama que no quiere seguir nuestro camino, un Estado mastodóntico, nos estaba dando un buen consejo, pero, ¿qué puede un consejo ante tantos intereses creados? PERDONEN LAS MOLESTIAS ARIS MORENO CAZA MENOR El señor Durán ha aprovechado que Blanco acaba de tropezar con el homenaje a Cañero para hacerle un traje a la medida E N el interior de un partido, para liquidar a un contrincante molesto no hay nada como buscar una percha adecuada. Se espera pacientemente a que la víctima pise un charco, se le afea la conducta, se crea el clima propicio y se empuja al subalterno de turno para que inicie el expediente disciplinario correspondiente. El señor Durán ha aprovechado que el señor Blanco acaba de tropezar con el homenaje a Cañero para hacerle un traje a la medida. Hoy ha sido el accidente del rejoneador falangista como mañana hubiera podido ser el líquido de frenos. Una curva mal tomada, una pendiente peligrosa y zas, un chico incómodo, con una carrera en declive, despachurrado en la cuneta. No es la primera vez que el señor Durán ha intentado precipitar a un competidor por un barranco. Ya en las municipales, apeó al entonces portavoz Blanco de la carrera por la Alcaldía con los instrumentos de que dispone un secretario provincial. Es decir, el palo y la zanahoria. O si ustedes prefieren, en lenguaje más de andar por casa, la intimidación y las prebendas. Que son dos mecanismos muy de partido. Para lo cual, por descontado, es preciso desactivar con carácter previo las primarias, que las primarias las carga el diablo y vaya a ser que un tiro democrá- tico mal dado acabe alojado en el estómago del secretario general. Al parecer, el señor Blanco era ya, en términos políticos, un aspirante sin pólvora. Un contendiente acabado. Una pieza menor. Pero una pieza, al fin y al cabo. Lo que ha empujado al señor Durán, según observamos, a intentar quitárselo de en medio cuando ha llegado el momento apropiado. En eso, el señor Durán, como cualquier otro secretario general, exhibe un instinto territorial muy de naturaleza agreste, aunque luego disfrace la cacería de procedimiento estatutario reglado y tal. Por ese lado, don Juan Pablo Durán, exactamente igual que cualquier otro superviviente de la jungla partidaria, muerde con modales exquisitos. Para que no se noten los incisivos. Es entonces cuando le salen simulacros como el siguiente: El problema no lo tengo con una persona sino con un hecho Por fuera, la frase es inapelable. Perfecta. Pero, por dentro, apreciamos el sentido de cálculo de un depredador de salón. Si todo transcurre por el cauce administrativo previsto, el caso se verá en el comité provincial ordinario y el señor Blanco, un púgil sin pegada, un rival fuera de juego, podría acabar suspendido de militancia. Lo cual nos confirmaría, en efecto, que en política hay adversarios, enemigos y compañeros de partido. Y todo parece indicar que nos encontramos claramente en este último supuesto con el agravante de ajuste de cuentas. En la trastienda de los partidos, como en el corazón de la selva, se vive al día. O muerdes o te muerden. Quiere decirse que un competidor malherido hoy puede ser la amenaza de mañana. No sé si nos explicamos con claridad. Es por esa razón que un tropiezo de nada, un descuido estúpido, un homenaje a Cañero te puede costar el gaznate. Todo, eso sí, bajo un procedimiento perfectamente ordenado y supervisado por la comisión de ética y garantías. Que es como hoy en día pierde uno los frenos en una curva cualquiera y si te he visto no me acuerdo.