Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
88 SOCIEDAD MOMENTOS CLAVE DE VATILEAKS 25 DE ENERO DOMINGO, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2012 abc. es sociedad ABC 19 DE MAYO El Sínodo de la Fe Por J. F. S OCEJA l próximo domingo comienza en Roma el Sínodo de los obispos para la Nueva Evangelización, que bien pudiera llamarse, a los cincuenta años del inicio del Concilio Vaticano II, el Sínodo de la fe. Uno de los expertos para esa Asamblea nombrado por el Papa, el teólogo alemán George Augustin, ha escrito recientemente que el desafío primordial al que se enfrenta la nueva evangelización es la crisis de fe de los propios cristianos y de la Iglesia. El oscurecimiento de la trascendencia en la Iglesia misma señala- es un problema fundamental. Porque hemos perdido de vista lo verdaderamente importante, ya solo nos ocupamos de problemas secundarios Monseñor Fernando Sebastián fue uno de los primeros autores que publicó en España, cuando Juan Pablo II puso en circulación el concepto de Nueva Evangelización, sobre esta materia. Junto a un diagnóstico certero de la esclerosis interna y de la afonía externa, avistada la insignificancia y la irrelevancia como amenazador horizonte cultural, el entonces arzobispo de Pamplona asentaba las bases para un giro en la conciencia eclesial. Ahora, Sebastián acaba de entregar un nuevo texto con el que reformula algunas tesis antiguas y apunta otras novedosas. El título, editado por la salmantina Sígueme, es La fe que nos salva. Aproximación pastoral a una teología fundamental Ya en las primeras páginas, quien fuera secretario general de la Conferencia Episcopal de 1982 a 1988, insiste en que seguimos viviendo demasiado preocupados de nosotros mismos, de nuestras pequeñas cosas, sin sentirnos verdaderamente responsables del anuncio y de la difusión del Evangelio Sebastián apunta que la tarea más urgente es el fortalecimiento de la fe de los cristianos. Una cadena televisiva divulga un informe confidencial sobre corrupción y sobornos en los contratos de suministro al Estado del Vaticano, enviado al Papa por el vice gobernador. La Gendarmería Vaticana comienza a investigar. Sale al mercado un libro que divulga cientos de documentos confidenciales. Más que filtración era un diluvio sin precedentes. En conjunto, dejan en buen lugar a Benedicto XVI, pero violan su privacidad. E El Vaticano sentenciará en una semana al mayordomo infiel El secretario del Papa, Georg Gaenswein, será uno de los ocho testigos que declararán JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL EN EL VATICANO Roma será la Ciudad Eterna, pero el mayordomo que robaba los documentos confidenciales del Papa va a tener un proceso rápido. Al término de la primera sesión, celebrada ayer, el presidente del Tribunal del Vaticano fijó la segunda audiencia para el martes 2 de octubre y dio a entender que bastarán cuatro sesiones, por lo que el juicio no arruinará el Sínodo de Obispos de todo el mundo sobre la Nueva Evangelización que comienza el domingo 7 de octubre. Con el pelo recién cortado y vestido con un sobrio traje gris, Paolo Gabriele estaba ojeroso pero sereno durante la primera audiencia, en la que el tribunal civil del minúsculo Estado del Vaticano rechazó la mayor parte de las objeciones maximalistas presentadas por su abogada defensora, quien había llegado a pedir incluso la nulidad de la sentencia de envío a juicio por excesiva generalidad de la acusación de robo con agravantes que puede llevar a una pena de hasta cuatro años de prisión. Segunda sesión, el martes El próximo martes, la segunda audiencia se abrirá con el interrogatorio de Paoletto y quizá incluya la declaración de alguno de los ocho testigos, entre los que destaca el secretario personal del Papa, Georg Gaenswein, en cuyo despacho fotocopiaba los documentos aprovechando sus ausencias. Gaenswein fue quien identificó al mayordomo como principal sospechoso al ver que entre los cientos de documentos confidenciales publicados en un libro el pasado 19 de mayo había algunos que solamente habían estado en su despacho pues se referían a la Fundación Ratzinger y nunca entra- ron en el circuito de la secretaría de Estado. Los otros siete testigos convocados por el tribunal son una de las cuatro mujeres italianas que administran el apartamento del Papa y seis agentes de la Gendarmería Vaticana. A primera vista, todos parecen ser testigos de la acusación. Aunque el mayordomo ha reconocido durante los interrogatorios del proceso de instrucción el robo de cientos de documentos del Papa, el vetusto código penal italiano de 1889 que sigue utilizando el Estado del Vaticano prevé realizar siempre el juicio por si alguien se declarase falsamente responsable de un delito para encubrir al verdadero culpable. El segundo imputado, el técnico informático Claudio Sciarpelletti, acusado tan sólo de favorecimiento de una parte mínima del delito de Gabriele no se presentó en el aula, pero su abogado defensor consiguió que el juez aceptase la separación de procesos y el aplazamiento de su juicio hasta que termine el de Paoletto La abogada del mayordomo, Cristiana Arrú, comenzó su defensa presentando al tribunal una larga lista de objeciones y peticiones desmedidas, como suele ser habitual en Italia. Después de una reunión de los tres jueces a puerta cerrada, el presidente anunció el rechazo de todas las objeciones importantes, dejando para más adelante la decisión relativa a los documentos confidenciales del Papa que el mayordomo conservaba en su ha- Paolo Gabriele (a la derecha) durante la celebración de la apertura del juicio bitación de la residencia de Castel Gandolfo, que no es territorio del Vaticano sino de Italia. La primera sesión no aportó luz sobre lo más interesante: la trama de personas que han filtrado documentos de Vatileaks aparte de Gabriele y Sciarpelletti. La justicia del Vaticano conoce los nombres de otros tres filtradores de documentos, identificados como Y W y X en las actas del proceso de instrucción, así como el nombre de un confidente de Gabriele, identificado como padre espiritual B a quien el mayordomo entregó una segunda copia de todos los documentos suministrados a un periodista italiano y publicados en un libro. El acusado En la primera sesión del juicio, Paolo Gabriele Paoletto se mostró ojeroso, pero sereno Defensa desmontada Tres jueces, a puerta cerrada, rechazaron todas las objeciones importantes