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60 ESPAÑA DOMINGO, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2012 abc. es españa ABC Un referéndum para separarse, para la autodeterminación, sería inconstitucional Pascual Sala Presidente del Tribunal Constitucional NIEVES COLLI NATI VILLANUEVA FOTOS MATÍAS NIETO L os miembros del Tribunal que preside están, al igual que los del resto de las instituciones, en el punto de mira de los ciudadanos, que en estos tiempos de crisis vigilan de cerca cada uno de los gastos y funciones que cumplen los representantes públicos. Además de esta cuestión, Pascual Sala, presidente del Tribunal Constitucional y expresidente del Tribunal Supremo, CGPJ y Tribunal de Cuentas, analiza en esta entrevista cuestiones como el referéndum planteado en Cataluña, las acusaciones de politización al TC, la escalada de la corrupción o el papel de las víctimas del terrorismo. -En una situación de crisis a las instituciones les toca dar ejemplo. ¿Cómo lo lleva usted a la práctica? -Entiendo la preocupación de los ciudadanos por que todas las instituciones estatales manejen su presupuesto con austeridad, y en el Tribunal Constitucional se hace así. Pero hay un aspecto que tenemos que cuidar: las relaciones exteriores. El TC pertenece a las conferencias mundial, europea e iberoamericana de justicia constitucional. Las relaciones exteriores no son un prurito ni una excusa para visitar muchos países. Yo no voy a bañarme al Caribe cuando, por ejemplo, voy a Puerto Rico porque tengo que ir a la conmemoración del Bicentenario de la Constitución Española de 1812 convocado por el Tribunal Supremo de aquel país. Procuramos atender sobre todo las reuniones impor- tantes, de una manera especial la relación con Iberoamérica, porque si no lo hacemos, España será sustituida por otro país. Además, los gastos de alojamiento y manutención los paga casi siempre el país anfitrión. Los gastos del presidente en viajes en 2011 ascienden a alrededor de 35.000 euros, es decir, suponen el 0,6 del presupuesto del capítulo al que están asignados. El gasto es ínfimo comparado con la influencia que el TC tiene en el extranjero. Son relaciones institucionales y en ningún modo los viajes se hacen con propósito de entretenimiento. ¿Estaría dispuesto a renunciar al coche oficial, un privilegio que critican muchos ciudadanos? -El coche oficial no es un lujo, pero yo creo que se debe utilizar solo para las relaciones oficiales. Eso no es despilfarro. -El CIS revela una creciente desconfianza hacia las instituciones. ¿Está justificada? -Con o sin crisis hay que comportarse con los mayores criterios de austeridad. El dinero público es sagrado porque es de todos los ciudadanos. Respecto al deterioro institucional, una de sus causas es la falta de transparencia. El TC está abarrotado de trabajo. Es cierto que más del 95 por ciento de los recursos de amparo se inadmiten, pero hasta llegar ahí el Tribunal consume muchas energías. Solo lo que hace el TC en recursos de inconstitucionalidad tiene una importancia política inmediata, porque los legitimados para interponer recursos de inconstitucionalidad son 50 diputados o 50 senadores, entre otros. Muchas veces el que ha perdido una opción en el Parlamento viene al TC, y esto es lo que trasciende al exterior... Y así solo se informa de si hemos legalizado Sortu o declarado constitucional o no el matrimonio homosexual. El Tribunal resuelve asuntos de trascendencia política, pero con criterios jurídico- constitucionales. Que un partido concurra o no a unas elecciones no es una decisión que se tome con arreglo a los sentimientos que uno pueda tener, pero el análisis que se hace desde fuera es el TC ha favorecido se ha rendido -Sin embargo, los ciudadanos tampoco entienden que haya enfrentamientos entre el TC y el Supremo ni que haya votaciones que reproducen el arco parlamentario... -En un tribunal colegiado es difícil Para Sala, independencia judicial es honradez personal Por eso, llamar comisario político a un juez es el mayor insulto que se puede proferir contra él que haya unanimidad, y más en el TC, con 12 miembros, o en la Sala del 61 del Tribunal Supremo, con 16. Respecto a la sensibilidad ideológica, los magistrados del Tribunal no son de diferente pasta que el resto de ciudadanos. Lo que pasa es que muchas veces lo que se transmite es dependencia partidaria, y eso en absoluto es real, porque dependencia partidaria no ha habido nunca. La independencia judicial es un problema de honradez personal y los magistrados, en la justicia ordinaria y en la constitucional, son honrados. Cuando a un magistrado se le llama comisario político es el mayor insulto que se puede proferir contra él. Porque la libertad ideológica está recogida en la Constitución española. ¿Cómo se defiende uno de esas imputaciones? En España el respeto institucional muchas veces está olvidado. La crítica es obligada, necesaria, pero nunca se puede confundir con