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ABC DOMINGO, 30 DE SEPTIEMBRE DE 2012 abc. es PRIMER PLANO 25 Presupuestos de crisis ayer que tiene margen para hacerlo. En este momento, asumir ese compromiso costaría 5.000 millones si se tiene en cuenta que la inflación se disparó hasta el 3,5 en septiembre. Serían 2.500 millones por la desviación del 2,5 (en enero las pensiones subieron un 1 y otros 2.500 millones para consolidar la subida en 2013. La secretaria de Estado de Presupuestos, Marta Fernández Currás, aseguró que cualquier Presupuesto tiene margen para revalorizar las pensiones, pues se trata de partidas que son créditos por naturaleza ampliables La destrucción del paro hará que la Seguridad Social ingrese un 0,4 menos por cotizaciones sociales en 2013. Serán en total 105.863,21 millones, un montante permitirá a la Seguridad Social financiar el 82,6 del presupuesto total, que asciende a 125.681,96 millones, un 4,8 más que en 2012. En este contexto el Gobierno ha renunciado a bajar un punto las cuotas a las empresas. Tras las cotizaciones, son las aportaciones del Estado las que tienen más peso relativo en la financiación de la Seguridad Social. En 2013 el Estado destinará más de 15.000 millones para asumir el gasto no contributivo que soporta la Seguridad Social, entre el que destacan los complementos a mínimos. Los únicos posibles ANÁLISIS gastos se pueden calificar como tales. De hecho, las únicas decisiones políticas que contemplan son: el aumento de las pensiones en el 1 y las becas. El otro aumento, los intereses de la deuda, viene dado por las condiciones del mercado. Lo demás es elaboración de naturaleza técnica: recortes generalizados en todos los ministerios, incluyendo inversiones en Fomento. La decisión de subir las pensiones, junto con las becas de estudios, puede discutirse desde la perspectiva económica. Lo mismo que se congelan los salarios de los empleados públicos podrían congelarse las jubilaciones. Es más, la necesidad de recurrir al Fondo de Pensiones para cubrir este gasto indica que los pagos de los trabajadores en activo ya no cubren el costo de las jubilaciones. Por tanto, hay que concluir que, en ese caso, el presidente Rajoy ha tomado una decisión política. Una decisión que responde a sus propias convicciones, sus declaraciones sobre la materia, la defensa de los más des- J. R. PIN ARBOLEDAS protegidos por la sociedad y, cómo no, al cálculo de que hay muchos jubilados en las tres autonomías donde hay elecciones este año, y votan. En cualquiera de los caso, el recurso al Fondo de Reserva es moderado, no llega al 5 del mismo que está sobre los 67.000 millones de euros. La duda: el cálculo de los ingresos. Si hay algo que pueda puntualizarse en estos presupuestos es que se basan en un cálculo macroeconómico que muchos expertos ponen en duda. Mientras el Gobierno calcula una bajada del 0,5 del PIB para el año que viene, el consenso general de los economistas lo sitúa en casi el doble. Como se sabe, la recaudación de impuestos depende de la actividad económica. De ahí que sea ese el capítulo más débil de la argumentación presupuestaria. No obstante, junto al Presupuesto se ha presentado una batería de 43 normas para liberalizar la economía. Si estas medidas tuvieran efecto; si circula el crédito al normalizar la banca, como parece que será a raíz de los cálculos conocidos este viernes; si todo eso ocurre, a partir de la segunda mitad de 2013 se vería el final de la crisis, se animaría la inversión y el consumo. Esta es la apuesta del Gobierno. Esperemos que acierten por el bien de todos. J. R. Pin Arboledas Es profesor del IESE, Cátedra de Gobierno y Administración Pública o había más remedio. Los Presupuestos de 2013 no han sorprendido a ningún experto. No podían ser otros, no había más remedio que reducir gastos del Estado y aumentar ingresos vía impuestos. Cualquier otra alternativa, como la que pretenden los sindicatos mayoritarios (UGT y CC. OO. sería una locura. No es posible aumentar los gastos e inversiones sin financiación y no puede haber financiación sin la confianza del mercado que compra la deuda soberana. Para ello, el Estado tiene que ajustar los gastos a los ingresos. Eso es lo que pretende el Presupuesto. Sólo serían posibles otros presupuestos si España no perteneciera a la zona euro, lo que acarrearía devaluación de la moneda y riesgo de inflación galopante. Aventura que ya intentaron en los setenta algunos países latinoamericanos y acabó con hiperinflación y empobrecimiento general. N Una decisión política. Dicho lo anterior, hay que consignar que son unos Presupuestos Sociales. El 63,3 de los Reducción del déficit Cualquier otra alternativa a estos Presupuestos, como la que pretenden los sindicatos, sería una locura